EL GRECO MÁS MODERNO DEL AÑO
El Greco no sólo fue referente en su época sino que su influencia perduró en el tiempo, siendo el espejo en el que se miraron los principales representantes de las vanguardias del S.XX.
ART MADRID
Septiembre 10, 2014

La visión de san Juan, El Greco.

Este año se conmemora en toda España el IV centenario de la muerte de el Greco, el pintor cretense que llegó a Toledo en 1577 y se estableció allí haciendo de la ciudad la cuna en la que desarrolló su obra de mayor éxito y su época de máximo esplendor. El Greco no sólo fue referente en su época sino que su influencia perduró en el tiempo, siendo el espejo en el que se miraron los principales representantes de las vanguardias del S.xx. En la exposición “El Greco y la Pintura Moderna”, en el Museo del Prado hasta el próximo 5 de octubre se recorre la huella que dejó el pintor en la obra de Manet, Cezanne, Picasso, Delaunay, Modigliani o la vanguardia checa.

Composición (La Oración en el huerto), Adriaan Korteweg. 

 

La obra de el Greco se redescubrió a principios del s.XX con la primera exposición del artista en el Museo del Prado (1902) y la formación de nuevas colecciones que relacionaron su pintura con los artistas modernos. En Centroeuropa, el Greco inspiró al expresionismo de Beckmann, Kokoschka o Korteweg y a los modernos parisinos que jugaban con el surrealismo.

Evocación. El entierro de Casagemas, Pablo Picasso. 

 

Pero si hay un pintor destacado en el que la pintura del Greco fue determinante és es Pablo Picasso, cuyos primeros dibujos y cuadros de 1898 muestran su predilección por el de Toledo. Esta se hizo muy intensa en su periodo azul (1901-1904) en el que la elaboró de un modo original a partir de la obra Evocación.

Mis amigos, Ignacio Zuloaga. 

La valoración del Greco en España fue muy notable a partir de la década de 1890 y tuvo su máxima referencia en la figura de Ignacio Zuloaga que coleccionó numerosas obras suyas y atribuidas a él ( La visión de San Juan, por ejemplo, presente en la exposición) y que luego dejaba aparecer en su propios cuadros a modo de homenaje. Tras la Segunda Guerra Mundial la pintura giró hacia la expresividad, lo emocional y el gesto y el lirismo de las figuras de el Greco caló en los pintores de la época. 

 
 
Vista emblemática de Toledo, André Masson. 

 

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