OTOÑO ALUCINADO Y SURREALISTA EN MADRID
Sueño, escritura automática, liberación de la psique... El otoño en Madrid se deja llevar por los caminos del onirismo y el inconsciente, y dedica dos de sus grandes exposiciones al Surrealismo.
ART MADRID
Agosto 26, 2013

  

 Urbanita solitario. Herbert Bayer,1932. Col.Dietmar Siegert

Sueño, escritura automática, liberación de la psique... El otoño en Madrid se deja llevar por los caminos del onirismo y el inconsciente, y dedica dos de sus grandes exposiciones al Surrealismo.

Cuando Guillaume Apollinaire, en 1917, subtituló su obra de teatro Las Tetas de Tiresias con la apreciación “drama surrealisa” se refería, como él mismo explicaba en el programa de mano, a la reproducción creativa de un objeto (sur=por encima, de la realidad), así “cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece en nada a una pierna. Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el surrealismo” que no tiene porque parecerse en nada a la Realidad. Apollinaire no sabía entonces que había bautizado uno de los movimientos artísticos y literarios más influyentes de los años venideros.

El poeta André Bretón culminaría la gestación del movimiento con la redacción del Manifiesto Surrealista en 1924, una evolución del Dadaísmo que, frente a la defensa de la violencia y la destrucción de éstos eternos enfants terribles, proponía como ellos la liberación de la psique pero con el fin de crear arte y vida.

El surrealismo provocó no pocos cambios en la sensibilidad contemporánea, mucho más abierta al diálogo con su yo interior, su alter-ego, su döppelganger, aquel que no sabe de normas sociales, el que nos complementa (también a nuestro pesar…) desde el inconsciente profundo. Lo surrealista se convirtió entonces en una actitud, en un modo de vida.

La Fundación Juan March, del 4 de octubre de 2013 al 12 de enero de 2014, dedicará una gran exposición a estas fórmulas creativas y a las que las hicieron posible bajo el título “Surrealistas antes del surrealismo. La fantasía y lo fantástico en la estampa, el dibujo y la fotografía”. Dibujos, fotografía, grabados, libros, revistas… 200 piezas para retratar la realidad más alucinada desde la Edad Media tardía hasta la explosión surrealista con obras de Martin Schongauer, Alberto Durero, Erhard Schön, Matthias Zündt, Wenzel Jamnitzer, Hendrick Goltzius, Jaques Callot, Giovanni Battista Piranesi, Francisco de Goya, Max Klinger, Alfred Kubin, Paul Klee, Hannah Höch, Pablo Picasso, Joan Miró, Salvador Dalí, Herbert Bayer, Hans Bellmer, André Masson, Brassaï y Maurice Tabard.

Esta exposición recoge el testigo de la histórica muestra “Fantastic Art, Dada, Surrealism” organizada hace 75 años en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y que, entonces, reunía obras contemporáneas con las de grandes maestros como El Bosco, Arcimboldo o Goya. En ambos casos, las exposiciones dibujan el amplio árbol genealógico del surrealismo.

El Museo Thyssen Bornemisza elige la escritura automática y los sueños como hilos conductores de su exposición “El Surrealismo y el sueño”. Del 8 de octubre de 2013 al 12 de enero de 2014 el Thyssen explora las distintas herramientas que los surrealistas utilizaban para evadirse de la razón dominante y acercarse a la realidad inconsciente, entre ellas el sueño, en la línea del psicoanalista Sigmud Freud.

La imagen aparecida en sueños, el sueño mismo será la inspiración para André Bretón, pero también para Salvador Dalí, Paul Delvaux, Paul Nougé, Max Ernst o André Masson entre otros artistas de los que conoceremos filias, fobias, traumas y deseos que quedaron atrapados en sus numerosos collages, textos, pinturas, fotografías y esculturas.

 

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