LA CENSURA DEL SIGLO XXI
La censura ha estado siempre presente a lo largo de la historia del arte. No se trata de una pauta represiva reciente asociada a regímenes políticos donde se castiga la libertad de expresión. Ni mucho menos. La censura viene a veces impuesta por la propia sociedad de acogida de las obras, por la idiosincrasia de un colectivo particular que no tolera (o no entiende) determinadas manifestaciones consideradas tabú o inapropiadas. Aquí compartimos con vosotros algunos casos recientes de este tipo de sanción.
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Diciembre 21, 2017

Balthus, “Thérèse Dreaming”, 1938. ©Foto de Oliver Berg/dpa picture alliance archive/Alamy.

 

 

 

El Museo Metropolitano de Nueva York se ha enfrentado recientemente a la dura decisión de si ceder o no a la presión social para retirar de exposición una pintura de Balthus considerada “sexualmente sugerente”. Se trata de la obra “Thérèse Dreaming”, concluida en 1938, en la que se retrata a esta joven a sus 12 o 13 años en una postura que para los ojos críticos de la neoyorkina Mia Merrill era totalmente inapropiada. Esto originó una campaña online que reunió más de 8.600 firmas solicitando su retirada, cuando la misma obra había sido expuesta previamente en Museum Ludwig en Colonia sin ningún contratiempo.

 

 

 

Bia Leita, "Travesti da lambada e deusa das águas", 2013.

 

 

 

Otro caso reciente se produjo este verano en Centro Cultural de Santander de Porto Alegre, Brasil. La exposición titulada “Queermuseu” reunía más de 230 obras de 85 artistas brasileños en torno a un proyecto que exploraba la comunicación y representación artística de la homosexualidad y la sexualidad no ortodoxa. La polémica saltó a los pocos días de la inauguración, y la presión social ejercida por un grupo de manifestantes de ultraderecha y evangelistas llevó a la Fundación Santander a clausurar la muestra. El caso se llevó después ante las autoridades quienes, después de examinar detenidamente todas las obras, llegaron a la conclusión unánime de que ninguna de ellas tenía trazas de pedofilia.

 

 

 

Detalle de “Reclining Nude” de Modigliani en Bloomberg TV y The Financial Times.

 

 

 

En noviembre de 2015 se subastaba en Christie’s Nueva York la obra “Reclining Nude” de Amadeo Modigliani, siendo en aquel momento la segunda obra más cara del mundo. El coleccionista chino Liu Yiqian compró la pintura por 170,4 millones de dólares. Lo curioso de esta situación es que algunos medios aplicaron a la difusión de la noticia una censura flagrante que ocultaba o difuminaba las partes más sensuales de la pintura, quizás para hacer alarde de un decoro y recatamiento adaptado al sentir general de sus suscriptores.

 

 

 

Dread Scott Tyler, “What is the Proper Way to Display the US Flag?”, 1989.

 

 

 

Sin olvidar el caso de las cantantes rusas Pussy Riot que grabaron su hit contra Putin en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, y acabaron en la cárcel, o la decisión del MACBA de cancelar la exposición “La bestia y el soberano” en la que una de las piezas centrales era la propuesta del artista austríaca Ines Doujak, en la que aparecía un Rey Juan Carlos sodomizado; la censura de visos políticos tampoco se queda atrás. Otro ejemplo es el de la instalación del artista Dread Scott Tyler sobre cuál es la forma apropiada de mostrar la bandera estadounidense. En la obra, una bandera de EE.UU. tendida en el suelo estaba situada de tal manera que para leer un manual de protocolo había que pisarla necesariamente. Esto llevó al arresto de varios visitantes por ultraje y al del propio artista por atentar contra la ley de protección de la bandera de 1989.

 

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