ARTE Y AIRE FRESCO DESDE LEVANTE A ART MADRID\'17

Calo Carratalá. Estudio selva 1. Lápiz compuesto sobre papel. 122 x 181 cm. 2016

 

 

La galería Alba Cabrera inicia su actividad en 1987, y desde entonces viene realizando exposiciones temporales y participando en ferias nacionales e internacionales, con el claro objetivo de promocionar y dar a conocer el trabajo de sus artistas. En los últimos años se ha centrado sobre todo en la difusión y promoción de jóvenes valores, sin descuidar la exposición de sus artistas más consagrados. Victoria Santesmases, José Juan Gimeno, Cristina Alabau y Calo Carratalá.

 

Entre los artistas que expondrán en el stand de galería Alba Cabrera, destacan como novedad en Art Madrid Cristina Alabau y Calo Carratalá, la primera entremezcla lo natural y lo abstracto, la luz mediterránea cobra el mayor de los protagonismo. Mientras que, Carratalá  apuesta por obras más sufridas y neutras. Dos apuestas muy novedosas en esta edición. 

 

 

Juan Uslé. Palabra Sumergida. Vinílico, dispersión y pigmentos sobre lienzo. 198 x 112 cm. 1993

 

 

La Galería Benlliure se fundó en 1984 y ha ido desarrollando su actividad hacia una línea de calidad con preferencia a los valores consolidados, sin dejar a un lado a jóvenes artistas en convivencia con la Escuela de París, Grupo El Paso, Vanguardias históricas, paisajismo español del siglo XX y artistas modernos y contemporáneos. Participan en nuestra feria con obras de Fernando Zóbel, Rafael Canogar, Esteban Vicente, Juan Uslé y Carmen Calvo.


Carmen calvo, una experimentada artista en el campo de la conceptualización contemporánea del fragmento y Juan Uslé quien apuesta por una pintura prácticamente abstracta con resonancias figurativas que parte de un motivo concreto: el paisaje marítimo y romántico de los naufragios o los viajes míticos. Son dos de las propuestas más fuertes de dicha galería. 

 

 

Ángel Mateo Charris. La pregunta. Óleo sobre lienzo. 75 x 150 cm. 2013

 

 

La Galería La Aurora, en Murcia, abrió sus puertas en 1994 y trabaja con obra de más de 350 artistas, haciendo un total de 7.000 obras de arte, eminentemente obra gráfica original de algunos de los grandes nombres del arte como son Picasso, Dalí, Warhol, Man Ray, Saura, Antonio López, Tàpies, Miró, Bacon, Barceló, Le Corbusier, Chillida, Beuys,... En Art Madrid’17 podremos disfrutar de una propuesta compuesta por los artistas Ángel Haro, Ángel Mateo Charris, Gonzalo Sicre y Marcos Salvador Romera.


Gonzalo Sicre, en concreto es uno de los artistas figurativos más interesantes de España. Junto con Ángel Mateo Charris, citado anteriormente, Joel Mestre y Dis Berlín, formaron la colectiva El Muelle de Levante a comienzos de los años 90.

 

 

Jean Carlos Puerto. El desayuno. Óleo sobre lienzo. 114 x 162 cm. 2015

 

 

Galería Leúcade,  fundada en 2013 ha querido innovar el mundo del arte en Murcia y ofrece diversos estilos dentro del arte contemporáneo, actividades culturales y workshops con nuevos artistas, ayudándoles a abrirse camino en el mundo artístico. Es un espacio vivo en el que se puede disfrutar del arte cada semana de una manera diferente a la habitual y hay quienes ya la han comparado con The Factory, ya que se trata de un lugar de encuentro para muchos artistas de todas las disciplinas, además de ser utilizado como espacio de creación para algunos de ellos. Lucas Brox, Andrés Ferre, Óscar ferrenavarro, Celia Reche y Jean Carlos Puerto son los artistas con los que participan en nuestra feria.

 

Una de las principales características de la galería Leúcade es su apuesta por el arte local, ya que todos sus artistas son de procedencia murciana. Aunque entre ellos no se encuentre un hilo conductor directo, el eclecticismo y la variedad son sus fuertes. 

 

 

 

Hace apenas unos días se publicó el ranking de los museos más visitados del mundo en 2018. Una vez más, el Louvre ocupaba la primera posición, y también con gran satisfacción veíamos que el Reina Sofía se mantenía entre los 20 primeros un año más. En el panorama mundial, los museos europeos tienen un peso considerable, con 9 instituciones situadas en los primeros 20 puestos. En conjunto, las cifras reflejan un aumento del 15% en el número de visitantes, lo que demuestra el creciente interés del público por acceder a estas grandes colecciones.

Visitantes ante la "Mona lisa" en el Louvre en París. Foto: Pedro Fiuza/NurPhoto — Sipa, (vía Associated Press nytimes.com)

No obstante, estos datos no son tan halagüeños como pudiera parecer. A pesar de las dimensiones de estos enormes museos, el volumen de visitantes es tal que el disfrute de las obras se resiente y las labores de mantenimiento son cada vez más exigentes. El pasado 27 de mayo, el Louvre se vio obligado a cerrar sus puertas por una huelga convocada por los vigilantes de sala en protesta por la falta de recursos ante esta crecida de las visitas. Los pasillos se hacen intransitables y las obras se pierden tras un parapeto de brazos alzados, smartphone en mano, para sacarse la foto de recuerdo entre hordas de turistas. Este museo, en concreto, superó los 10 millones de visitantes el pasado año, lo que supuso un aumento del 25% con respecto al año anterior.

Este fenómeno no es ajeno al boom que está sufriendo el turismo en los últimos años. No solo viajar se ha hecho más asequible, sino que se ha convertido en un punto más en la lista de “cosas que hacer en la vida” para los que transitamos por el siglo XXI. El enorme abanico de posibilidades que nos brinda la actualidad choca con la necesidad de adoptar medidas de protección del patrimonio cultural y de la propia vida. Al mismo tiempo, es necesario luchar contra el poder de atracción de algunos lugares especialmente demandados, algo que repercute negativamente en la sostenibilidad de su estilo de vida y afecta al carácter estacionario de su economía. Se habla hoy mucho de turismo sostenible, y parece que se dice a la ligera, pero los desplazamientos de la gente y la expansión de los hábitos de consumo capitalista tienen un impacto directo en el medioambiente y en la conservación de los monumentos.

'Dalí', la exposición más visitada de Europa, por: Miguel Ángel García Vega (vía blogs.elpais.com)

No estamos ante un problema de solución fácil. El turismo es uno de los principales motores de la economía para muchos países. Algunas instituciones carecen de inyección de fondos públicos y deben mantenerse íntegramente con sus ingresos, obtenidos en muchas ocasiones de la venta de entradas. Algunos museos, como el Prado, tratan de establecer una política que permita seguir disfrutando del recorrido a los visitantes y tiene prohibido sacar fotografías con el móvil en las salas. Los motivos para tomar esta medida son múltiples, y para que nadie pueda quejarse (porque hay quienes se quejan), se ha procedido a la digitalización de las grandes obras de la colección con imágenes de alta definición accesibles en la página web oficial.

Estos datos ponen de manifiesto que el sector cultural no es ajeno a los grandes movimientos de tendencia que prescriben la obligatoriedad de visitar determinados centros, pasar por ciertos sitios y sacarse la foto de rigor para compartirla en las redes sociales. Es positivo que el arte pueda ser “trendy”, pero no lo es si esta moda conlleva el deterioro de la experiencia del museo, un falso conocimiento de lo que se está viendo, el secuestro de ciertas instituciones frente a otras del entorno próximo que siguen vacías, y la estandarización de los museos como consecuencia de la globalización. En el debate sobre el futuro de estas instituciones en el siglo XXI, que tuvo lugar en París en enero de 2018 y al que acudieron los directores de los principales museos del mundo, Bernard Blistène, director del Centro Pompidou, declaró: “un museo no debe tender hacia una colección ideal que no existe, sino construirse a partir de su singularidad. Sería ridículo ver cómo los museos se homogenizan para responder a una definición que, en realidad, deberíamos deconstruir: la del arte moderno. Tenemos que repensar el modelo inicial”.

Andy Stalman, “Louvre” (vía tendencias21.net)

Los retos del futuro para estos centros no pasan solo por la necesidad de hacer frente a su actividad con presupuestos cada vez más ajustados, sino también al cumplimiento de una misión social y cultural que afecta al conjunto de la sociedad mundial. Y en el trabajo hacia esos objetivos, cuestiones como la sostenibilidad y el equilibrio en el volumen de visitantes, son clave. Algunas voces apuntan que conviene fomentar la descentralización, abriendo filiales de los principales museos en otros lugares del mundo, como es el caso del Louvre, por mencionar un ejemplo cercano, que pronto inaugurará su centro de Abu Dabi. Pero estas soluciones son en realidad un ejemplo claro del impacto de la globalización y cómo alcanza también al sector del arte. El turismo de masas (y su consumo cultural) está tan íntimamente vinculado a este fenómeno que las estadísticas parecen arrojar resultados contradictorios.

Museo historia natural Londres. Foto: Son of Groucho (de Flickr, vía waitamoment.co.uk)

Volviendo al Prado, con sus casi constantes 3 millones de visitas en los últimos años, una encuesta lanzada a principios de este año para sondear los hábitos de los españoles indica que solo el 5,7% de los encuestados visitaron el museo en el último año, que un 37,5% no lo han visitado nunca y un 16% no tiene interés alguno en hacerlo. Sabemos que las estadísticas son eso, estadísticas, pero los datos nos aproximan a una realidad que parece pasar desapercibida. En este boom por acudir a los grandes museos, los visitantes nacionales son los menos interesados en disfrutar de estas instituciones. Y este puede ser el motivo que explique por qué las grandes pinacotecas están abarrotadas, y los museos más modestos, igualmente interesantes, se mantienen vacíos. Quizás una de las principales líneas de trabajo sea seguir educando en arte y cultura para despertar el interés de los ciudadanos por acercarse al arte que tienen más cerca y a su alcance, al tiempo que se canalizan otras formas de financiación para los museos que garanticen su sostenibilidad sin tener que depender tanto del volumen de visitas.