Antonio Saura

Antonio Saura

Huesca, 1930

Antonio Saura empieza a pintar y a escribir en Madrid, en 1947. Reivindica la influencia de Arp y Tanguy, pero se distingue ya por un estilo personal; crea numerosos dibujos y pinturas de carácter onírico y surrealista en los que generalmente representa paisajes imaginarios que plasma en una materia plana, lisa y rica en color.

Visita París en repetidas ocasiones y entra en contacto con diversos artistas. Llega a fijar allí su residencia en 1967, época en la que se implica en la oposición a la dictadura franquista y participa en numerosos debates y polémicas en los ámbitos de la política, la estética y la creación artística. Amplía su registro temático y pictórico. Junto con la serie Mujer-sillón aparecen las de Retratos imaginarios, El perro de Goya y Retrato imaginario de Goya.

En 1971 abandona la pintura sobre lienzo, que retomará en 1979, para dedicarse a la escritura, el dibujo y la pintura sobre papel. A partir de 1977 empieza a publicar sus escritos y realiza varias escenografías para el teatro, así como para el ballet y la ópera. En 1983 crea una importante serie de retratos titulada Dora Maar o Dora Maar visitada. Desde esa fecha y hasta su prematura muerte retoma y desarrolla magistralmente el conjunto de sus temas y figuras para producir, tal vez, lo mejor de su obra.