Joan Miró

Joan Miró

Barcelona, 1893

Las obras del pintor español Joan Miró, recogen motivos extraídos del reino de la memoria y el subconsciente, se hallan entre las más originales del siglo XX. Estudió en la Escuela de Bellas Artes y en la Academia Galí. En 1920 se trasladó a París, encontrándose con Pablo Picasso, donde, bajo la influencia de los poetas y escritores surrealistas, fue madurando su estilo. Miró arranca de la memoria, de la fantasía y de lo irracional para crear obras que son transposiciones visuales de la poesía surrealista. Estas visiones oníricas a menudo comportan una visión humorística o fantástica, conteniendo imágenes distorsionadas de animales jugando, formas orgánicas retorcidas o extrañas construcciones geométricas. Posteriormente, Miró produjo obras más etéreas en las que las formas y figuras orgánicas se reducen a puntos, líneas y explosiones de colorido abstractos.

Aunque identificado con la causa republicana, tras el inicio de la II Guerra Mundial volvió a España en 1940, donde llevó una vida retirada durante toda la dictadura franquista. Miró también experimentó con otros medios artísticos, como grabados y litografías, a los que se dedicó en la década de 1950. También realizó acuarelas, pasteles, collages, pintura sobre cobre, escultura, escenografías teatrales y cartones para tapices. En la actualidad su producción puede contemplarse en la Fundación Joan Miró en Barcelona, inaugurada en 1975, así como en los principales museos de arte contemporáneo de todo el mundo.