Patrik Grijalvo

Patrik Grijalvo

Bilbao, 1984

Patrick Grijalvo ha encontrado la manera de apuntalar la autonomía de sus imágenes, debilitando su vínculo con el referente real y reivindicando su condición de objeto. En sus manos devienen esculturas: piezas de un volumen delicado y sutil, logrado por una serena composición de planos. El resultado, lejos de ser caprichoso o redundante, transmite una armoniosa sensación de necesidad.

El artista no impone a las imágenes una forma tridimensional cualquiera, a su capricho, sino que la construye a partir de los atributos propios de la superficie fotográfica. Una de las peculiaridades de la fotografía es el enfoque, que obliga a discriminar zonas de nitidez variable y, por tanto, a marcar los diversos planos de profundidad.