ONE SHOT RECOLETOS04 Hotel Oficial Art Madrid\'16

 

 

 

 

La feria de arte contemporáneo Art Madrid’16 tiene al hotel ONE SHOT RECOLETOS 04 como Hotel Oficial de la feria, un alojamiento exclusivo a pocos metros de la Galería de Cristal reservado para sus clientes, galerías y coleccionistas.

 

 

La cadena ONE SHOT HOTELS cumple ya 5 años y se mantiene fiel a sus orígenes como hotel del arte en los mejores emplazamientos de la ciudad. Actualmente están en Madrid, Sevilla y Valencia.

 

 

 

 

Su leit motif: “un hotel espontáneo, irrepetible y único que impulsa el arte” sigue siendo el motor de su actividad y siempre buscan  edificios especiales, palacetes, fincas con historia con convertir en alojamientos acogedores, auténticos hoteles-boutique con mucho encanto. En el caso de Art Madrid’16, y gracias a un acuerdo de precios especiales, nuestros galeristas, clientes VIP y coleccionistas podrán alojarse en el HOTEL RECOLETOS 04, el segundo establecimiento de esta cadena en Madrid, situado en el Barrio de Salamanca, en el eje formado por Recoletos-Prado, el  Triángulo del Arte, la Calle de Serrano y el Parque del Retiro… y a escasos metros de la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles donde celebramos nuestra feria.

 

 

RECOLETOS 04 se ubica en un edificio reformado del año 1897, con materiales nobles en los que destaca la madera de las escalinatas y un mobiliario elegido con gusto, elegante y lleno de color y luz.

 

 

 

 

ONE SHOT HOTELS tiene además una vocación de impulso al arte y a los artistas, convoca concursos anuales de fotografía y alimenta una colección privada con numerosos artistas emergentes. En la pasada edición de la feria, este hotel fué el escenario elegido para la exposición LIMEN, comisariada por Nicola Mariani, una muestra de fotografía con obra de Karina Beltrán, David Catá, Victoria Diehl e Irene Cruz que inauguró el programa de actividades paralelas de Art Madrid.

 

 

Este año, a nuestras galerías les ofrecemos de nuevo la posibilidad de descansar con todo confort rodeadas de arte y cultura.

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.