Tercera edición de Summa Contemporary en Matadero

 

 

Con más de 60 galerías, nacionales e internacionales, y con el slogan Arte en Contexto, SUMMA arranca este jueves su tercera edición poniendo el acento en la relación necesaria que existe entre el mercado del arte y la sociedad e historia de su momento.

 

Imagen cortesía de galería Aina Nowak.

 

El director Paco de Blas ha querido remarcar la idea de que el arte y el mercado no son ajenos a lo que ocurre en el mundo y, por éso, también en la Sección Transversal habrá dos proyectos muy en esta línea: “Cómo coleccionar arte político”, integrado por la galería T20 (Murcia), con Democracia y Victor Jaenada entre otros; la galería AURAL (Alicante) con Isaac Montoya o Juan José Martín Andrés; la propuesta de Prometeo Gallery (Milán), con Gabriela Ciancimino y Fabrizio Cotognini; y la watersidecontemporary (Londres), que presenta la obra de Oreet Ashery. Y “Africa Focus”, comisariado por Gabriela Salgado en el que participan la galería de Zimbaue First Floor Gallery, Filomena Soares (Lisboa), Carlos Carvalho Arte Contemporanea (Lisboa), Andre Magnin (París), A Palazzo Gallery (Brescia) y Carles Taché Projects (Barcelona). Africa focus es defendida por De Blas ya que “el arte contemporáneo ya no pertenece solo a Europa y Norteamérica”.

 

Imagen Cortesía de GALERÍA AURAL (ALICANTE).

 

 

Como novedad en SUMMA, la primera feria del otoño madrileño y, junto a París, el segundo “punto caliente del arte” de la temporada estrena la sección Trazos, sección que revisa el mercado del arte del siglo XX, sobre todo del español, y donde se exploran las conexiones entre del siglo XX y el contemporáneo. Otra novedad es el proyecto SUMMA MAG, comisariado por Marisol Salanova que ha seleccionado editoriales especializadas en arte, diseño, arquitectura, ilustración... La feria volverá a incluir la sección Madrid Foto con varias líneas temáticas como fotografía Latinoamericana, el fotolibro o la fotografía española de los años 30 y 40 del S.XX.

 

 

Imagen cortesía de Galería Hispánica-Contemporánea.

 

 

Imagen cortesía de galería ESPAI TACTEL.

 

En la Sección General, la feria cuenta con más de 50 galerías, más de la mitad son  españolas y el resto vienen de EE.UU., Argentina, Colombia, Canadá, México, Francia y Reino Unido. Repiten galerías como Filomena Soares (Lisboa), Galería Enrique Guerrero (México DF); El Museo/Fernando Pradilla (Bogotá/Madrid) o Luis Adelantado (Valencia/México DF). Por otro lado se esntrenan galerías como BARÓ (São Paulo), Beta pictorisgallery/MausContemporary (Birmingham, Alabama), La Ira de Dios (Buenos Aires) y Ponce + Robles (Madrid). Y no faltará la fotografía gracias a espacios como Casa sin fin (Madrid/Cáceres), Aina Nowack/ACC, Galería TRINTA (Santiago de Compostela) y Espacio Valverde (Madrid).

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.