AGENDA CULTURAL DE MARZO’18

Hacemos un pequeño repaso de nuestra agenda cultural madrileña en el mes de marzo, con interesantes propuestas que no podéis dejar de visitar.

Para los nostálgicos, una muestra pensada para rememorar los momentos de la infancia llenos de imaginación y aventuras: “Historietas del Tebeo: 1917-1977”, en el Museo ABC. Desde El Capitán Trueno hasta Pulgarcito, esta exposición recoge un total de 300 obras que recorren nuestra historia nacional de banda diseñada desde el nacimiento del “TBO”. Hasta el 16 de marzo.

Portada del Nº 107 de “El Capitán Trueno”

“Generación 2018” en La Casa Encendida presenta la obra de los ganadores en la última convocatoria Generaciones, en la que han participado más de 500 artistas menores de 35 años. 10 proyectos de jóvenes creadores en una muestra comisariada por Ignacio Cabrero, en los que el punto en común es la preocupación por el estado actual de la sociedad contemporánea, con sus debilidades y sus fortalezas. Hasta el 15 de abril.

Serafín Álvarez, del proyecto “Umbral”, fotografía, 2017.

Entre los clásicos, es imprescindible la exposición dedicada a Toulouse-Lautrec en la Fundación Canal de Isabel II, que recoge por primera vez en España una de las más amplias colecciones de los carteles publicitarios elaborados por este autor de la Belle Époque. La muestra presenta 33 carteles originales en una colección de 65 obras, de reúne otros autores coetáneos como Mucha o Cheret. Una visita imprescindible para sumergirse en el París de principios de siglo XX. Hasta el 6 de mayo.

Toulouse-Lautrec. “Jane Avril”, 1899. Imagen cortesía del Musée d’Ixelles

El fotógrafo Ed van der Elsken tiene por fin en nuestro país una primera gran retrospectiva. La sala Bárbara de Braganza de la Fundación Mapfre presenta esta colección de uno de los autores más cosmopolitas del siglo XX en la que también se explora su faceta como cineasta y editor. La exposición ha sido organizada por el Stedelijk Museum de Ámsterdam, y estará abierta hasta el 20 de mayo.

Ed van der Elsken, “Girl in the subway, Tokyo”, fotografía, 1981. Foto: © Ed van der Elsken / Collection Stedelijk Museum Amsterdam.

Tampoco podemos olvidar la exposición “Warhol. El arte mecánico” en CaixaForum Madrid. Después de pasar por Barcelona, esta colección aterriza en la capital para presentar una propuesta en la que se reflexiona sobre la producción artística en serie y el papel del artista en este proceso, donde Warhol es su principal exponente. Hasta el 6 de mayo.

Warhol. El arte mecánico

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.