CULTURA INQUIETA, MEDIA PARTNER OFICIAL ART MADRID’18… PREPÁRENSE!

Cultura Inquieta vuelve a ArtMadrid con la intención de revolucionar a los espíritus inquietos. Además de ser media-partner oficial de la feria, en su espacio podremos pintar mucho… y mucho pintar.

Festival Cultura Inquieta

Cultura Inquieta nació hace ocho años como un festival de música y artes plásticas y escénicas y se ha convertido en uno de los grandes prescriptores de cultura, arte y lifestyle de España y, por extensión, del mundo hispano-hablante. Cultura Inquieta es una entidad cultural integral, moderna y global, con el permanente deseo de celebrar las cosas buenas que ofrece la vida (música, arte, cultura, comunidad), cuando en todo (económica y políticamente) parece reinar el caos.

Su webzine colecciona cada día alrededor de 200.000 lecturas. Miles de personas se asoman diariamente por su web ávidas por encontrar informaciones interesantes en las que el componente visual tiene una importancia capital y es ya, en sí misma, una gran influencia, con importantes marcas y activos culturales mostrando su apoyo por la apuesta de Cultura Inquieta. Sus redes sociales son alentadas igualmente por millones de exigentes lectores.

Pintando el Sur

El tono editorial de Cultura Inquieta es entusiasta y exigente, pero calculadamente informal y sencillo y sus redactores, un equipo joven al día de todo lo que ocurre en el mundo de la cultura, pueden presumir de no escribir sobre nada en lo que no crean. Si los valores no son buenos, no los cubren. En sus propias palabras: “Nuestro particular objetivo es el de bajar el arte de su pedestal y emplearlo para que nos haga pensar, para manosearlo, para reir, para que nos conmueva y, principalmente, para que nos haga sentir”.

Os invitamos, queridos inquietos, a criticar, a hojear, a guardar, a editar, a detestar, a disfrutar, a escupir, a sonreir, a sentir repulsión o excitación sexual con el enfoque de CULTURA INQUIETA en cada artículo. Y os invitamos a verles revolucionar en directo a todos aquellos que quieran pasar un buen rato haciendo del arte una experiencia divertidísima en Art Madrid.

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.