Art Madrid'26 – Galería Marc Decoene en Art Madrid\'15

Fotografía de Diambra Mariani.

 

Marc Decoene Fine Arts es una galería del sur de Erolzheim (Ulm-Alemania) que se inauguró en 2008. Desde el principio se planteó como misión promocionar a artistas jóvenes europeos. Con este propósito realiza periódicamente exposiciones monográficas de artistas emergentes procedentes de distintos países del viejo continente. Además, entre sus creadores representados también cuenta con artistas consagrados de diversas disciplinas artísticas, lo que contribuye a ofrecer un amplio panorama de la diversidad de técnicas y medios hoy presentes en el arte contemporáneo. 

Obra de Ken Lambert.

 

La galería cuenta también con espacio propio en Barcelona, donde continúa su labor de difusión más centrada en artistas españoles. Marc Decoene visita Art Madrid’15 con piezas de Jesús Zurita, Ramón Clapers, Joan Priego, Ken Lambert, Alejandra Corral y Diambra Mariani.

Obra de Jesús Zurita.

 

Hoy destacamos a Jesús Zurita, ceutí, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, cuyos trabajos destilan técnica, elegancia y misterio. Zurita ha recibido numerosos premios y reconocimientos como el Premio de Dibujo de la Academia de Bellas Artes de Granada; el Premio Grupo Lozano; el Premio INICIARTE 2008 o el Premio ADAJA 2009. A pesar de que su trayectoria acaba de despuntar a nivel internacional, con presencia en México y Holanda, este creador cuenta con un amplio reconocimiento en España. Su obra nos transporta a atmósferas tenebrosas y oníricas, realidades irreales y figuras inquietantes que parecen salidas de cuentos eslavos tradicionales. Dibujante e ilustrador, Zurita sabe dar al color el impacto visual que merece y convertirlo en una presencia tangible dentro de sus composiciones.

 

Fotografía de Diambra Mariani.

 

En otra disciplina artística debemos mencionar a Diambra Mariani. Esta fotógrafa de Verona, licenciada en derecho, cuya carrera artística ha comenzado a destacar en los últimos años, se ha hecho merecedora de premios de prestigio como el “Inail Prospect Award” o el “Prospect Agency”, además de haber sido seleccionada para Photoespaña. Sus trabajos se han publicado en numerosas revistas de gran reconocimiento The Sunday Times Magazine, D La Repubblica delle Donne, L'Espresso o Vanity Fair. Su obra ofrece un amplio espectro de visiones personales de la artista, que van desde los paisajes rurales al fotorreportaje con trasfondo social.

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.