Art Madrid'26 – Art Paris Art Fair 2016

 

 

 

Los números son apabullantes: 56 mil visitantes, 143 galerías de 22 países y más de 2.000 artistas representados llenarán los 6.500 m2 del Grand Palais parisino. La feria de arte Art Paris se toma la primavera muy en serio celebra el concepto acuñado por ella misma hace 4 años, “regionalismo cosmopolita”, un concepto que engloba lo mejor del arte francés con las mejores propuestas de las principales ciudades europeas y de territorios más alejados como Azerbaijan, Colombia, Iran y, por supuesto, Corea, este año país invitado en la feria parisina.

 

 

 

 

Abierta a todas las formas de expresión artística, incluído el diseño, Art París ofrece un completo retrato del arte desde el periodo de posguerra al arte contemporáneo sin olvidar las secciones dedicadas a los nuevos descubrimientos.

 

 

 

La sección “Promises” por su parte, ha ofrecido la posibilidad de conocer talentos emergentes en formato solo-show y galerías con menos de 5 años y que nunca han participado antes en la feria. Este año han participado en esta sección 12 galerías de Azerbaiyán, Bruselas, Marsella, Londres, París y Zurich. El arte digital ha ocupado, como siempre, un lugar destacado en la feria con las proyecciones nocturnas monumentales en la fachada del Grand Palais.

 

 

 

 

Art París, un evento más abierto a todo tipo de público y a los nuevos coleccionistas frente a la élite presente en FIAC, ha contado con el Programa VIP “Primavera en París” para coleccionistas y profesionales que incluía una selección de los mejores espectáculos y eventos del escenarios cultural parisino del SXXI pero no se ha olvidado del público generalista y la feria ha desarrollado la BUS EXPO, una exposición itinerante desarrollada en colaboración con Air France para mostrar algunas de las propuestas más emergentes de la feria al mayor abanico de interesados y aficionados al arte posible. Su objetivo: hacer el arte contemporáneo accesible para todo tipo de audiencias.

 

Este año, en Art París sólo ha participado una galería española, la barcelonesa Miquel Alzueta.

 

 

 

Corea del Sur, como país invitado, ha ofrecido una muestra de galerías procedentes de Seul, así como de obras de artistas individuales -80 en total - que trabajan con galerías de todo el mundo. Como ha asegurado la comisaria Sang-A Chung “esta selección revela la riqueza de la escena artística coreana  con obras desde 1960 hasta el boom actual en creatividad contemporánea”.
 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.