Art Paris Art Fair 2016

 

 

 

Los números son apabullantes: 56 mil visitantes, 143 galerías de 22 países y más de 2.000 artistas representados llenarán los 6.500 m2 del Grand Palais parisino. La feria de arte Art Paris se toma la primavera muy en serio celebra el concepto acuñado por ella misma hace 4 años, “regionalismo cosmopolita”, un concepto que engloba lo mejor del arte francés con las mejores propuestas de las principales ciudades europeas y de territorios más alejados como Azerbaijan, Colombia, Iran y, por supuesto, Corea, este año país invitado en la feria parisina.

 

 

 

 

Abierta a todas las formas de expresión artística, incluído el diseño, Art París ofrece un completo retrato del arte desde el periodo de posguerra al arte contemporáneo sin olvidar las secciones dedicadas a los nuevos descubrimientos.

 

 

 

La sección “Promises” por su parte, ha ofrecido la posibilidad de conocer talentos emergentes en formato solo-show y galerías con menos de 5 años y que nunca han participado antes en la feria. Este año han participado en esta sección 12 galerías de Azerbaiyán, Bruselas, Marsella, Londres, París y Zurich. El arte digital ha ocupado, como siempre, un lugar destacado en la feria con las proyecciones nocturnas monumentales en la fachada del Grand Palais.

 

 

 

 

Art París, un evento más abierto a todo tipo de público y a los nuevos coleccionistas frente a la élite presente en FIAC, ha contado con el Programa VIP “Primavera en París” para coleccionistas y profesionales que incluía una selección de los mejores espectáculos y eventos del escenarios cultural parisino del SXXI pero no se ha olvidado del público generalista y la feria ha desarrollado la BUS EXPO, una exposición itinerante desarrollada en colaboración con Air France para mostrar algunas de las propuestas más emergentes de la feria al mayor abanico de interesados y aficionados al arte posible. Su objetivo: hacer el arte contemporáneo accesible para todo tipo de audiencias.

 

Este año, en Art París sólo ha participado una galería española, la barcelonesa Miquel Alzueta.

 

 

 

Corea del Sur, como país invitado, ha ofrecido una muestra de galerías procedentes de Seul, así como de obras de artistas individuales -80 en total - que trabajan con galerías de todo el mundo. Como ha asegurado la comisaria Sang-A Chung “esta selección revela la riqueza de la escena artística coreana  con obras desde 1960 hasta el boom actual en creatividad contemporánea”.
 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.