Art Madrid'26 – quien es Ana Mendieta

Dedicamos en su día nuestra noticia a la exposición de Carl André en la Casa Velazquez de Madrid y, en justicia, tenemos que dedicar otro día a la que fue su esposa Ana Mendieta, una artista rodeada de espíritus, de sombras y de misterio hasta su muerte. Miles de voces en todo el mundo reclaman desde hace tiempo: ¿Dónde está Ana Mendieta?

 

 

 

“Silenciada”, si hubiera que encontrar un adjetivo para describir la obra de la artista cubana Ana Mendieta (La Habana, 1948 - Nueva York, 1985) ése sería “silenciada”, un adjetivo sangrante en medio de otros muchos como reivindicativa, espiritual, eco-feminista, incómoda, filosófica, profunda, desgarradora, personal… pero silenciada al fin y al cabo.

 

 

 

 

La vida de Ana Mendieta acabó de manera precipitada un 8 de septiembre de 1985 cuando su cuerpo cayó a plomo desde la terraza de su apartamento, en el piso 34 de un edificio en el Greenwich Village neoyorkino. No hubo un solo testigo de cómo pudo suceder el “accidente”. Bueno, sólo uno, el que era su marido desde hacía 8 meses, el escultor Carl André.

 

Según los testimonios de los vecinos, se oyó una fuerte discusión entre la pareja, se oyeron golpes, muebles movidos, llantos y gritos, el último un largo y descarnado “¡Noooo!” de la mujer que caía al vacío, de Ana Mendieta. Las pruebas, los arañazos en la cara y en los brazos, las contradicciones y la frialdad en la narración de los hechos apuntaban a André, pero la justicia lo absolvió 3 años después, tras una campaña de apoyo de todo el mundo del arte que resolvió que se trató de un accidente doméstico en el que fué determinante la salud mental de Ana Mendieta, según alegó el abogado de su marido, una salud mental debilitada, extrema y con tendencias suicidas.

 

 

 

Nada más lejos de la realidad. Ana Mendieta era una superviviente, una nómada, una exiliada de Cuba, criada junto a sus hermanas entre el trabajo y los estudios universitarios, y el trabajo y sus investigaciones personales acerca de conceptos universales como la libertad, los derechos civiles, lo fronterizo, el género, la ecología, la espiritualidad, el imperialismo,... Mendieta usaba su propio cuerpo como territorio de experimentación, su propia “identidad fronteriza” - como la han llamado sus estudiosos - como canal de expresión artística y relacionaba ambos con la naturaleza salvaje como seña de identidad de su obra.

 

 

Fué la escritora Jane Blocker la que se preguntó directamente, en 1999, ¿Quién es Ana mendieta?, en su libro Where Is Ana Mendieta?: Identity, Performativity and Exile, un ensayo sobre la obra de la cubana y sobre su vida, en el que asegura que  “la obsesión que Mendieta tenía con la idea del exilio como parte de su identidad estaba relacionada más con uno de los peligros que todos enfrentamos en la sociedad contemporánea, el hecho de ser ‘ciudadanos fronterizos’”. Ese limbo, ese no-ser se evidencia en las series de siluetas en la tierra que la artista realizó en México, en la que su cuerpo desnudo se funde en el barro y en el agua hasta casi desaparecer, cubierto de ramas y flores, en un género creado por ella que se llamó “earth-body”, combinación del Body Art, el Land Art y la Performance.

 

 

 

 

La sangre es otro elemento muy presente en la obra de Mendieta, un elemento que, precísamente, da carnalidad y presencia a los cuerpos, pinta huellas y vestigios, es origen y es muerte. Con la sangre, con el paisaje, con su cuerpo, Mendieta denunciaba la violencia de género en particular y todos los tipos de violencia que se ejercen sobre los individuos a diario: violencia política, violencia verbal, violencia sonora, psicológica, a través de mecanismos socializados, a través de los medios de comunicación, las campañas publicitarias…

 

 

Una obra y una personalidad así es complicado que desaparezcan sin más, y de eso se encargan colectivos como las Guerrilla Girls o el Women’s Action Coalition que, en 1992, minutos antes de la inauguración en el Guggenheim Museum de una enorme exposición en la que estaba Carl André, reunieron a más de 500 personas que repartían fotocopias de la cara de la cubana mientras gritaban “Where is Ana Mendieta?”

 

En mayo de 2015, una historia similar ha ocurrido en la exposición de Carl André organizada por el museo Reina Sofía. Ocho mujeres entraron a las salas de la Casa de Velázquez, manchadas de sangre y en silencio hasta que una de ellas arrancó una letanía:

 

Ana Mendieta (bis)
No te veo aquí (bis)
¿dónde están tus obras? (bis)
¿dónde está tu cuerpo? (bis)
No te veo aquí ni allí ni allí (silencio)
Ana Mendieta (bis)
Tu muerte es un silencio (bis)
Nadie menciona tu nombre (bis)
¿de quién hablan aquí dentro? (Silencio)
Ana Mendita (bis)
Tu última palabra fue no
(todas) NO
Ana Mendieta (bis)
Nosotras aún estamos aquí
Nosotras también
No te vamos a olvidar
Nosotras tampoco
y frente a la injusticia
injusticia
y tu sangre
tu sangre
Usamos nuestros cuerpos en señal de protesta
protesta
y gritamos con tu cuerpo arrojado al vacío
NO. No no no no…

 

Que se siga uno preguntando siempre: ¿Quién es Ana Mendieta? Que siga la duda quemándonos los dedos. Que siga ese hueco ardiente en la historia de nuestro arte reciente. Que no se apague Mendieta.

 


ABIERTO INFINITO. LO QUE EL CUERPO RECUERDA. CICLO DE PERFORMANCE X ART MADRID'26


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta el ciclo de performance: Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997). La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


PERFORMANCE: TRAYECTORIA. AMANDA GATTI

6 de marzo | 19:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.


Amanda Gatti. Escaparate. 2023. .DT-Espacio. Foto de Pedro Mendes.


La propuesta amplía la investigación de Amanda Gatti iniciada en La Plasti Ciudad del Cuerpo — serie continua de performance e instalación presentada desde 2023 en espacios como Fundación Antonio Pérez, Galería Nueva, CRUCE y el Congreso Acción Spring(t)/UCM — donde explora la relación entre su cuerpo y objetos encontrados en el espacio urbano. Allí, cuerpo y materiales se articulan mediante una negociación constante entre funcionalidad, peso y sustentación, generando composiciones arquitectónicas temporales.

En Trayectoria, esta investigación se desplaza hacia el acto de arrastrar: un gesto que torna visible la fricción entre cuerpo, objetos y espacio. El pasillo deja de ser una neutralidad a ser atravesada y se convierte en una zona intermedia operante, donde forma y contenido — la envoltura y lo envuelto, como señala Walter Benjamin — se confunden. El espacio, saturado de objetos convertidos en una cadena móvil, se despeja y se rehace a cada paso. Despejar, para Benjamin, es ya una experiencia del espacio: cada avance sostiene esta separación inacabada, siempre orientada hacia un destino que quizá nunca se alcanza.


La Plasti Ciudad del Cuerpo #3. Amanda Gatti. Documentación de performance. Exposición CRUCE 2054, Galería CRUCE. Foto Pedro Mendes.


El desplazamiento no se limita a una fricción material: se vuelve también una inscripción simbólica de aquello que toda trayectoria de vida arrastra consigo. Los objetos — restos de usos pasados — funcionan como metáforas de aquello que permanece adherido al cuerpo incluso cuando ya no cumple función alguna. La performance hace visible la condición de avanzar cargando pesos heterogéneos: materiales, afectivos, sociales. Así, el gesto de caminar enlazada a estos objetos convierte el recorrido en una escritura en movimiento, donde cada paso activa simultáneamente un tránsito físico y un tránsito vital. Trayectoria propone que toda vida es también un arrastre: un continuo recomponerse a partir de lo que insistimos en llevar con nosotros.

La acción opera los objetos como verbos: empujar, tensar, tropezar, traccionar. A partir de ella emerge una operatividad que involucra al cuerpo por completo y que excede lo visual. La imagen deja de ser representación para devenir gesto: un gesto que funda nuevas formas espaciales, que desborda, que produce un modo efímero de reapropiación del pasillo.

La trayectoria se convierte así en un mapa afectivo inscrito en el cuerpo, un modo de fundirse con el entorno poniendo en fricción pasado y porvenir, durabilidad y desgaste, utilidad y obsolescencia. La acción devuelve al espacio público aquello que fue extraído de él, pero ya desprovisto de función: liberado de significado, liberado de mercantilización, liberado para imaginarse de otro modo.

SOBRE AMANDA GATTI

Amanda Gatti (1996, Porto Alegre, Brasil) es una artista e investigadora cuya práctica se despliega entre la performance, el video, la fotografía y la instalación. Explora las intersecciones entre cuerpo, objeto y espacio, investigando cómo ocupamos — y somos ocupados por — los espacios que nos rodean. A partir de experiencias de desplazamiento y de la observación de entornos domésticos y urbanos, su trabajo concibe el cuerpo como mediador y archivo, transformando objetos encontrados, disposiciones espaciales y gestos cotidianos en arquitecturas efímeras y situaciones relacionales. Estudió el Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual en el Museo Reina Sofía/UCLM (España, 2023) y el Grado en Producción Audiovisual por la PUCRS (Brasil, 2018), donde recibió becas como la de Santander Universidades. En España, su obra ha sido presentada en instituciones y contextos como el Museo Reina Sofía, la Fundación Antonio Pérez, Galería Nueva, CRUCE y Teatro Pradillo, así como en exposiciones y festivales en Brasil, Alemania, Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos. Actualmente reside en Madrid, con bases secundarias en Brasil y el Reino Unido.