Art Madrid'26 – PERFORMANCE: EL PESO DE LA CIUDAD LO LLEVO CONMIGO. AGUSTINA PALAZZO

RAÍCES AFUERA. CICLO DE PERFORMANCE X ART MADRID'25

Art Madrid celebra veinte años de arte contemporáneo del 5 al 9 de marzo de 2025 en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Durante la Semana del Arte, se convierte en una plataforma expositiva para galerías y artistas nacionales e internacionales. En esta edición, con el propósito de ofrecer un espacio de enunciación para los artistas que trabajan en torno a las artes performativas, la feria presenta Raíces Afuera, un ciclo de performance que explora las nociones de pertenencia y la necesidad de arraigo en un mundo contemporáneo caracterizado por la fragmentación, el desplazamiento y la desconexión. Situado en el contexto de la feria como un espacio crítico y reflexivo, el proyecto desafía la relación del individuo con su entorno, su comunidad y su sentido de identidad.


PERFORMANCE: EL PESO DE LA CIUDAD LO LLEVO CONMIGO. AGUSTINA PALAZZO

9 de marzo | 17:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.


El peso de la ciudad lo llevo conmigo. Agustina Palazzo. Documentación de performance. 2025.


El paisaje urbano actual representa un entorno saturado de símbolos de la modernidad y el “progreso” tecnológico. Las antenas de televisión y radio, que sobrevuelan en las terrazas, encarnan mucho más que su funcionalidad técnica. Emergen como marcadores del cambio que conectaron generaciones a un mundo global, transformando la vida urbana en un tejido de comunicación y entretenimiento.

Esta modificación del paisaje urbano, tiene implicaciones directas sobre el cuerpo contemporáneo, un cuerpo que se define y modifica por medio de la tecnología y su relación con el entorno. Como dice Laura Barros Condés en Habitar(se) “La tecnología ha pasado a formar parte intrínseca de los individuos y en gran medida a través del cuerpo”.

El espacio es en sí mismo un organismo que interviene en el cuerpo. Experimentamos un entorno a través del cuerpo e inevitablemente esta relación incide en nuestra forma de relacionarnos física y psicológicamente, y en el proceso de construcción de una identidad. El cuerpo se define y modifica por medio de su relación con el entorno.

Las antenas, estos objetos inertes que sobrevuelan el paisaje urbano, representan una metáfora poderosa de una era saturada por la mediación tecnológica. Su presencia abundante apunta a la paradoja de una conectividad que, mientras promete unirnos, fragmenta nuestra atención y experiencia colectiva. Como monumentos inadvertidos, nos invitan a reflexionar sobre cómo la tecnología redefine las ciudades y nuestra relación con ellas.

El peso de la ciudad lo llevo conmigo busca visibilizar la opresión contemporánea, cómo la industrialización, la urbanización, la digitalización, condicionan la construcción de una identidad, despojado a las personas de un vínculo vital, dejando un vacío existencial en un cuerpo que habita la saturación del paisaje urbano.


Radiorator II. Documentación de performance. 2025. Agustina Palazzo.


SOBRE AGUSTINA PALAZZO

Agustina Palazzo (Córdoba, Argentina, 1992) es una artista multidisciplinar de Córdoba, Argentina. Radicada en Barcelona, su práctica abarca el arte, la educación y la gestión cultural en el contexto del mundo digital y las nuevas tecnologías. Su trabajo oscila entre lo crítico y lo poético, utilizando temas y tecnologías emergentes como herramientas creativas en performance, diseño sonoro e instalación. Su investigación artística se nutre de la relación entre comunicación, comportamiento humano y nuevas tecnologías, generando experiencias que cuestionan los límites del comportamiento humano y el medio digital. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas, festivales y residencias en América Latina y Europa. Entre algunos destacados se encuentran IMMERSIVA en Espronceda, Instituto de Arte y Cultura (ES), Tsonami arte sonoro (CHILE), Rake Community, plataforma de arte e investigación (Reino Unido), SONAR + D (ES), LLUM (ES), Teorema (ES), 220 Contemporary Culture (AR), y Millesuoni (IT), Espai 19 (ES), entre otros.

El trabajo de Agustina Palazzo se centra en el comportamiento humano, sus deseos y malentendidos, explorando las contradicciones de la multitud contemporánea atrapada entre el refinamiento tecnológico y la erosión moral en lapsos de atención fragmentados. Oscila entre lo crítico y lo poético, inspirado por la ciencia ficción, la utopía y la distopía, pero con una sensibilidad emotiva anclada en el presente. Su práctica transita entre la performance, la instalación, el video, el sonido y el archivo, utilizando la tecnología no solo como herramienta, sino como símbolo de una condición social y política.

Aprovechando su dimensión poética, mezcla técnicas digitales y analógicas con objetos de uso cotidiano, tensionando sus significados. El sonido y la radio son elementos recurrentes en su búsqueda, pero su lenguaje es expansivo, atravesando lo visual, lo performático y lo sonoro. La experimentación, el proceso y la reflexión crítica son el eje de su práctica, invitando al espectador a cuestionar su relación con lo digital y lo real.

En caída libre, habito la incertidumbre digital. Agustina Palazzo




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.