ALBERT OEHLEN SOBRE LA MUERTE DE LA PINTURA

Sin título, 1994. Serigrafía y acrílico sobre lienzo. Albert Oehlen

 

 

Albert Oehlen, Renania 1954. Comenzó su formación en la Escuela Superior de BB.AA. de Hamburgo, más tarde recibió conocimientos sobre publicidad y esto impulsó su carrera artística. Comenzó hacia los años 80 en el seno de una generación de artistas tan conocidos como Martin Kippenberger o Werner Büttner. Este grupo de inconformistas no ocultaban su desacuerdo con la ideología dominante de su época. En cuanto a su obra, hay que destacar sus comienzos dentro del expresionismo abstracto en el “Neue Wilde”, obras de gran tamaño con un marcado tono de crítica social.

 

 

Sin título (Cabeza de idiota) 1988. Óleo sobre lienzo. Albert Oehlen

 

 

El tema principal del artista es la libertad artística. Esta fuerza, se ve reflejada en su obra con la incorporación de nuevas técnicas que hacen un guiño al pasado y generan una sensación novedosa, que articula un discurso tanto diferente como familiar. Con su trabajo, Oehlen aporta su pequeño granito de arena hacia el debate suscitado a finales del S.XX sobre la muerte de la pintura. Su respuesta, seguir pintando, ese es su medio de expresión y de protesta.

 

 

Sin título (Árbol 1) 2013. Óleo sobre Dibond. Albert Oehlen

 

 

La muestra que presenta en el Museo Guggenheim de Bilbao, comisariada por Petra Joos, explora hasta qué punto somos capaces de ver más allá de la obra del artista. Una de las características de dicha puesta en escena es la diversidad entre las diferentes etapas de la exposición, igual que la obra de Oehlen es dispar y familiar a partes iguales. El núcleo común las une y las complementa articulando un discurso antológico del artista.

 

 

Óleo sobre lienzo. Albert Oehlen

 

 

La exposición, “Albert Oehlen: Detrás de la imagen” muestra toda la esencia de este genio reconocido por todos como un célebre artista de posguerra, exhibe su complejidad pictórica. La muestra, no pretende ser una retrospectiva sino una declaración de intenciones que podéis disfrutar hasta el 5 de febrero de 2017. Las partes, “Autorretratos”, “Pinturas por ordenador”, “Pinturas abstractas” y “Árboles” se completan con una serie de actividades que revelan todas las claves internas de la exposición.

 

 

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.