CASA FALCONIERI, GRABADO CONTEMPORÁNEO EN ART MADRID’18… Y PREMIO!

Casa Falconieri, institución especializada en la investigación del grabado contemporáneo estará en Art Madrid con una selección de artistas en un verdadero maratón de estampación. ¡Y traen premio!

Fundada a finales de los años 80 en Cagliari (Cerdeña) como una estructura destinada a la experimentación y a la investigación, Casa Falconieri promueve la difusión internacional del arte contemporáneo, en especial del grabado contemporáneo. En sus múltiples actividades trabaja con los principales centros de investigación internacional, museos nacionales y privados, con la calcografía nacional, con el Ministerio de Cultura Italiano, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Calcografía Nacional de Madrid, Estampa, Setup Bologna, Universidad Italiana y la Accademie di Belle Arti, y este año es uno de los invitados a Art Madrid’18.

Taller Casa Falconieri

Casa Falconieri visita la feria con un nutrido grupo de artistas sardos: Gabriella Locci, Roberto Puzzu, Antonio Mallus, Rosanna Rossi, Adelaide Lussu, Anna Saba, Alberto Marci, Veronica Paretta, Veronica Gambula, Andrea Spiga, Mauro Rombi, Paolo Marchi, P&B, Francesco Alpigiano, Vicenzo Grosso, Veronica Fadda, Angelino Fiori, Giovanna Secchi, Salvatore Ligios, Paola Dessy, y ediciones de Simonetta Castia. Durante los cinco días de la feria y de forma continua, estos creadores pondrán su trabajo a disposición del público para enseñar, explicar y ayudar a conocer cómo funciona la técnica del grabado. Una matarón de estampación que comulga a la perfección con los ideales de Casa Falconieri y su labor de difusión de la obra sobre papel. Con ellos, con su obra, se plasma la evolución de un sector del arte en continuo desarrollo y simbiosis con disciplinas hermanas como la fotografía, el libro de artista, la obra en papel… con el deseo último de cambiar la visión que muchos tienen sobre el arte gráfico y el grabado, una fuente inagotable de inspiración.

Taller Casa Falconieri

Durante la feria se otorgará el Premio “Libro de artista - Casa Falconieri / Art Madrid” a uno de los artistas participantes en esta 13ª edición. Se trata de una residencia artística concebida como un taller de experimentación de 15 días en el Laboratorio Casa Falconieri ubicado en Cerdeña, para que el premiado elabore obra gráfica o un libro de artista. Un viaje al patrimonio cultural y artístico de la zona, un punto de encuentro con otros artistas, cada uno con sus orígenes y sus historias, para desarrollar nuevos proyectos juntos. En el laboratorio se trata de compartir experiencias pero también de llevar a cabo una investigación personal sobre las transformaciones del sector de la creación artística, su sistema de relaciones, en busca de nuevos métodos más sostenibles y humanos.

Un comité formado por profesionales de Casa Falconieri y Art Madrid elegirán al ganador entre los artistas participantes en la feria cuyo objeto o motivo de trabajo sea la obra sobre papel en sus diferentes formas. La entrega del premio se realizará el domingo 25 a las 18:00h. en el stand D1 de Casa Falconieri.

Aunque las definiciones tradicionales de arte incluyen de un modo u otro referencias a la belleza, el equilibrio y la estética, la posmodernidad introduce cambios en esta máxima y plantea una aproximación al arte desprovista de los conceptos heredados del pasado para reforzar su valor expresivo frente a la búsqueda de lo bello.

Shepard Fairey, "Free speech".

No obstante, los nuevos tiempos traen consigo otras imposiciones y pautas. En un mundo vertiginoso como el actual, donde se hace alarde de tolerancia, integración e igualdad, en ocasiones el exceso de cautela nos sitúa en el lado opuesto y la mesura social de lo “políticamente correcto” deriva en restricciones a la libertad de expresión, censura encubierta, dobles lecturas del mensaje. Hay quien dice que hoy “no se puede decir nada sin que te caigan encima”. Una visita rápida a las redes sociales desvela que, muchas veces, la supuesta libertad que hoy disfrutamos se ha transformado en un inmenso campo en el que andar “como pisando huevos”.

Montaje de la obra "Presos políticos" de Santiago Sierra, retirada durante la feria ARCO'18

No nos engañemos, esto también es un signo de nuestro tiempo. Las opiniones son mejor recibidas cuando se empaquetan con una envoltura de humor e ironía, o cuando se anclan en sitios-comunes ampliamente compartidos. En este contexto, la crítica desde el mundo del arte debería gozar de una mayor permisividad, pero los hechos recientes demuestran lo contrario. La censura por discursos de corte político ha protagonizado portadas de periódicos y todo parece indicar que hay ciertos temas que es mejor no tocar.

Shepard Fairey en su estudio, vía papermag.com

Esto lleva a algunos autores a optar por convertir su obra en estandartes con sentido social donde la carga estética universaliza el mensaje. Digamos que no se busca abiertamente la crítica política, económica o social en composiciones que no dejan espacio a la imaginación (para eso ya existe el fotoperiodismo). El propósito es crear imágenes icónicas con un mensaje embebido en el propio diseño, por eso en este ámbito el arte gráfico es el ganador. Nada nuevo bajo el sol, todo hay que decirlo, pero el logro está en que las creaciones contemporáneas son dignas herederas de todo el acervo compositivo y estético de las décadas precedentes, y en ese sentido, no se les puede quitar el mérito de “refundir” lo antiguo con lo nuevo para crear algo diferente y único.

Shepard Fairey

Big brother is watching you, 2006

Serigrafía sobre papel

61 x 46cm

Shepard Fairey

Earth crisis, 2014

Serigrafía sobre papel

61 x 46cm

Shepard Fairey

Icon Collage Set II, 2016

Serigrafía

97.5 x 76cm

Shepard Fairey es un artista paradigmático en este tema. En sus entrevistas, él mismo ironiza sobre la contradicción que supone criticar al capitalismo en sus obras y luego vender las ediciones por miles de dólares. Bueno, no hay que fustigarse por ello, de otro modo los artistas seguirían siendo aquellos que pueden permitirse vivir de rentas, y se eliminaría la voz de tantos otros que aspiran a vivir de sus creaciones. No olvidemos tampoco que hubo una época (no hace mucho), en que el arte urbano se consideraba vandalismo. Fairey, que se autodefine como artista y activista, ha tenido que enfrentarse a estas polémicas cuando algunas de las piezas que propone no son del gusto de todo el mundo. Y, con todo, una cosa es evidente: sus obras son inconfundibles y han ayudado a difundir un mensaje universal donde las críticas al sistema siempre están presentes. Evidentemente, algunos artistas responden sí a la pregunta con la que habríamos este post: el arte es una herramienta de crítica.