Art Madrid'26 – CASA FALCONIERI, GRABADO CONTEMPORÁNEO EN ART MADRID’18… Y PREMIO!

Casa Falconieri, institución especializada en la investigación del grabado contemporáneo estará en Art Madrid con una selección de artistas en un verdadero maratón de estampación. ¡Y traen premio!

Fundada a finales de los años 80 en Cagliari (Cerdeña) como una estructura destinada a la experimentación y a la investigación, Casa Falconieri promueve la difusión internacional del arte contemporáneo, en especial del grabado contemporáneo. En sus múltiples actividades trabaja con los principales centros de investigación internacional, museos nacionales y privados, con la calcografía nacional, con el Ministerio de Cultura Italiano, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Calcografía Nacional de Madrid, Estampa, Setup Bologna, Universidad Italiana y la Accademie di Belle Arti, y este año es uno de los invitados a Art Madrid’18.

Taller Casa Falconieri

Casa Falconieri visita la feria con un nutrido grupo de artistas sardos: Gabriella Locci, Roberto Puzzu, Antonio Mallus, Rosanna Rossi, Adelaide Lussu, Anna Saba, Alberto Marci, Veronica Paretta, Veronica Gambula, Andrea Spiga, Mauro Rombi, Paolo Marchi, P&B, Francesco Alpigiano, Vicenzo Grosso, Veronica Fadda, Angelino Fiori, Giovanna Secchi, Salvatore Ligios, Paola Dessy, y ediciones de Simonetta Castia. Durante los cinco días de la feria y de forma continua, estos creadores pondrán su trabajo a disposición del público para enseñar, explicar y ayudar a conocer cómo funciona la técnica del grabado. Una matarón de estampación que comulga a la perfección con los ideales de Casa Falconieri y su labor de difusión de la obra sobre papel. Con ellos, con su obra, se plasma la evolución de un sector del arte en continuo desarrollo y simbiosis con disciplinas hermanas como la fotografía, el libro de artista, la obra en papel… con el deseo último de cambiar la visión que muchos tienen sobre el arte gráfico y el grabado, una fuente inagotable de inspiración.

Taller Casa Falconieri

Durante la feria se otorgará el Premio “Libro de artista - Casa Falconieri / Art Madrid” a uno de los artistas participantes en esta 13ª edición. Se trata de una residencia artística concebida como un taller de experimentación de 15 días en el Laboratorio Casa Falconieri ubicado en Cerdeña, para que el premiado elabore obra gráfica o un libro de artista. Un viaje al patrimonio cultural y artístico de la zona, un punto de encuentro con otros artistas, cada uno con sus orígenes y sus historias, para desarrollar nuevos proyectos juntos. En el laboratorio se trata de compartir experiencias pero también de llevar a cabo una investigación personal sobre las transformaciones del sector de la creación artística, su sistema de relaciones, en busca de nuevos métodos más sostenibles y humanos.

Un comité formado por profesionales de Casa Falconieri y Art Madrid elegirán al ganador entre los artistas participantes en la feria cuyo objeto o motivo de trabajo sea la obra sobre papel en sus diferentes formas. La entrega del premio se realizará el domingo 25 a las 18:00h. en el stand D1 de Casa Falconieri.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.