Art Madrid'26 – MOMENTUM: UNA EXPERIENCIA DE REALIDAD AUMENTADA EN ART MADRID’25

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MOMENTUM: UNA EXPERIENCIA DE REALIDAD AUMENTADA EN ART MADRID’25

Del 5 al 9 de marzo, la calle Montalbán se transformará en un entorno digital inmersivo con Ciudad Sutil, una innovadora experiencia de realidad aumentada liderada por la artista multimedia Susi Vetter. Este proyecto es comisariado en colaboración con CRU y forma parte del Programa Paralelo de Art Madrid'25. La propuesta invita al público a explorar una capa alternativa de la realidad a través de la tecnología, ofreciendo una visión sublimada del entorno urbano y el paisaje de la ciudad.


Momentum. Boceto digital. WIP.


Ciudad Sutil: Una nueva forma de habitar el espacio urbano

Ciudad Sutil es un programa que propone intervenciones artísticas efímeras en el espacio público, explorando nuevas formas de habitar y percibir la ciudad. A través del arte digital y la realidad aumentada, busca revelar capas ocultas del entorno urbano, cuestionando la rigidez del paisaje construido y abriendo espacios de imaginación y reflexión sobre nuestra relación con la ciudad y la naturaleza.


Susi Vetter. Momentum. AR. Instalación. Desarrollada con las tecnologías: Adobe After Effects y Photoshop, Procreate, Blender. Procesador: 8th Wall. 2025.


Momentum: Redefiniendo la relación entre Ciudad y Naturaleza

En Momentum, el paisaje urbano con su arquitectura ordenada, calles pavimentadas y geometría precisa, de repente se abre para revelar un cuadro viviente que desafía nuestra percepción de los espacios citadinos. Al final de la calle, un bosque emerge entre los edificios. De este crecimiento salvaje surge una máscara gigante, inicialmente en blanco e inerte, que es impulsada hacia un techo de cristal triangulado, evocador de la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. La máscara queda suspendida allí, entre el mundo artificial de abajo y el cielo contenido arriba.

Sus ojos se abren lentamente, como si vieran el mundo por primera vez. De uno de ellos, comienzan a brotar plantas tiernas, al principio de manera tímida, luego con creciente vigor, transformando la fachada estéril en una entidad viva y orgánica.

A medida que la naturaleza reclama la máscara, el techo de cristal sobre ella - ese meticuloso intento humano de enmarcar el cielo - empieza a resquebrajarse. Fragmentos de vidrio caen como lluvia, rompiendo la barrera entre el espacio construido y el aire libre. La máscara, cubierta de vegetación, desciende lentamente hasta desaparecer.


Momentum. Boceto digital.


Una reflexión sobre el futuro urbano

Esta experiencia de realidad aumentada nos invita a reconsiderar nuestra relación con el mundo natural en entornos urbanos. La calle, con sus líneas rígidas y su certeza de concreto, se convierte en un espacio de exploración para imaginar nuevas formas de convivencia entre lo construido y lo orgánico. La máscara simboliza nuestra relación artificial con la naturaleza, cómo nos percibimos como algo separado de lo salvaje, hasta que la naturaleza encuentra maneras de irrumpir en nuestros espacios.

En la era del Antropoceno, donde el impacto humano moldea cada ecosistema, Urban Rewilding cuestiona si nuestro futuro radica en una separación continua o en la búsqueda de nuevas formas de coexistencia entre nuestro mundo construido y los sistemas naturales. A medida que los límites entre la ciudad y el bosque se desdibujan en esta experiencia de realidad aumentada, vislumbramos posibilidades para espacios urbanos donde la naturaleza no sea solo un elemento contenido o decorativo, sino una fuerza esencial y transformadora.


Tecnología y proceso creativo

La pieza Momentum, ha sido desarrollada utilizando diversas herramientas digitales entre las que se incluyen Adobe After Effects, Photoshop, Procreate y Blender. Su procesamiento se basa en la plataforma 8th Wall, permitiendo una integración fluida y envolvente de los elementos virtuales en el paisaje urbano.


Susi Vetter. Artista invitada a Ciudad Sutil


Sobre la artista: Susi Vetter

Susi Vetter es una ilustradora y artista multimedia radicada en Berlín. Su trabajo se centra en contar historias inmersivas que difuminan las fronteras entre las realidades físicas y digitales. Sus herramientas incluyen la web, la realidad aumentada y la proyección de mapas, con el objetivo de crear experiencias que inviten a la reflexión sobre la relación entre el ser humano y su entorno.

Del 5 al 9 de marzo en la calle Montalbán 1, en la entrada de la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, podrás disfrutar de Momentum




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.