Art Madrid'26 – CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ

En Art Madrid estamos encantados de presentar la quinta entrega de nuestro Programa de entrevistas comisariadas. En esta ocasión, el comisario y crítico de arte independiente Adonay Bermúdez (Lanzarote, España. 1985) asume la dirección del programa, aportando su amplia trayectoria internacional y su sensibilidad hacia las prácticas artísticas contemporáneas.

Bajo el título: "Conversaciones con Adonay Bermúdez", nos acercaremos al trabajo de ocho artistas que forman parte de la 21ª edición de la feria. Este programa ofrece la oportunidad de aproximarse a sus procesos creativos, comprender sus fuentes de inspiración y conocer sus visiones sobre el arte contemporáneo. Con ello, reafirmamos nuestro interés por facilitar el encuentro entre el público y la práctica artística, brindando un espacio de reflexión y diálogo durante la Semana de Arte.



ARTISTAS INVITADOS

Carmen Baena (Galería BAT alberto cornejo), Sergio Rocafort (Shiras Galería), Chamo San (Inéditad Gallery), Cedric Le Corf (Loo & Lou Gallery), Daniel Bum (CLC ARTE), Iyán Castaño (Galería Arancha Osoro), Julian Manzelli (Chu) (g · gallery), y DIMASLA (Diana + Álvaro) (Galería La Mercería)


EL DIÁLOGO COMO PRÁCTICA CURATORIAL

Las entrevistas reunidas en esta selección de Art Madrid’26 configuran un mapa coherente de preocupaciones compartidas que se inscriben en prácticas, lenguajes y trayectorias diversas. Lejos de ofrecer un relato homogéneo, los discursos de los ocho artistas revelan afinidades profundas en torno a la experiencia, el tiempo y la relación entre hacer artístico y conocimiento. En todos los casos, el arte se concibe menos como producción de objetos cerrados que como proceso situado: una práctica de atención que se despliega en diálogo con el territorio, la memoria y la propia vulnerabilidad del sujeto.


Uno de los ejes transversales más significativos es la comprensión del territorio como agente activo. Ya sea el paisaje del sur de España, la arena modelada por la marea, el entorno cotidiano o el espacio expositivo, el lugar deja de funcionar como mero fondo para convertirse en interlocutor. Este desplazamiento implica una ética de la escucha: los artistas no imponen una forma previa, sino que operan desde la huella, la marca y la sedimentación temporal. El territorio aparece así como archivo vivo, portador de memorias afectivas, geológicas o culturales que el gesto artístico activa sin clausurarlas.


La mayoría de las prácticas aquí reunidas se sostienen en metodologías abiertas donde la planificación inicial opera como hipótesis y no como programa cerrado. El azar, el error y lo inesperado no son fallos a corregir, sino fuerzas productivas que intervienen directamente en la construcción de sentido. Esta apertura no implica ausencia de rigor, sino una forma distinta de pensamiento: un saber encarnado que emerge del hacer, de la repetición y de la experiencia directa con los materiales.


En este contexto, la materialidad se convierte en un modo de conocimiento. Mármol y bordado, pigmentos expuestos a la intemperie, geometrías inestables, superficies pictóricas silenciosas o figuras reiteradas funcionan como dispositivos de conocimiento sensible. Los materiales no ilustran conceptos, sino que los producen. A través de ellos se articula una tensión constante entre control e intuición, entre contención formal y carga afectiva, que vertebra tanto las prácticas pictóricas como las investigaciones más próximas a lo performativo o lo ecológico.


Frente a la aceleración contemporánea, estas obras proponen pausas activas, proponen espacios de duración, espera y suspensión donde la mirada puede demorarse. El silencio, la quietud y la repetición operan como condiciones para una percepción ampliada, en la que lo mínimo y lo aparentemente insignificante adquieren densidad existencial. En muchos casos, esta temporalidad lenta se vincula a procesos autobiográficos o a estados emocionales complejos, haciendo de la práctica artística una herramienta de elaboración subjetiva y de cuidado.


Las entrevistas realizadas para Art Madrid’26 ponen de relieve la importancia del diálogo directo con el artista como herramienta crítica. Este modelo de entrevista no busca ilustrar la obra desde fuera, sino acompañar su lógica interna, permitiendo que el pensamiento que la sostiene se articule en primera persona. Profundizar en los procesos, las dudas y las decisiones que estructuran la práctica artística no solo enriquece la lectura de las obras, sino que activa un espacio de reflexión compartida donde el arte se afirma como forma de conocimiento vivo, situado y en constante devenir.


Adonay Bermúdez. Crítico y comisario del Programa de entrevistas de Art Madrid'26.



SOBRE LOS ARTISTAS

Carmen Baena (Benalúa de Guadix, Granada, 1967) es una artista multidisciplinar española afincada en Murcia, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, Baena trabaja con técnicas diversas como la escultura en mármol, el bordado sobre papel y lienzo y la experimentación fotográfica, combinándolas en una investigación profunda sobre la habitabilidad del cuerpo, el tiempo y el espacio.

Su obra se inspira en la naturaleza y los paisajes de su infancia en Granada, articulando paisajes espirituales y sensoriales que llevan al espectador a un espacio íntimo, poético y enigmático. En series recientes, el color, el círculo y las suturas de hilo bordado se integran para transmitir sensaciones de movimiento, memoria y emoción, creando experiencias visuales envolventes. Carmen Baena ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en España y en el extranjero, y su obra forma parte de colecciones públicas y privadas, incluyendo instituciones en las comunidades de Murcia y Valencia, ayuntamientos y museos como el Museo Postal de Madrid.


Sergio Rocafort (Valencia, 1995) es licenciado en Bellas Artes y posee un máster en Producción Artística por la Universitat Politècnica de València. Ha expuesto su obra en espacios como Shiras Galería, el Centro Cultural La Nau, el Centro del Carmen de Cultura Contemporánea, Galería 9, Las Naves y el Palacio Marqués del Campo, todos ubicados en Valencia. Además, ha participado en ferias de arte como la X Feria Marte en Castellón y la XXXII Feria Estampa en Madrid.

Rocafort ha sido finalista en reconocidos certámenes, como la III Bienal de Pintura María Isabel Comengé y el XX Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Ha recibido un accésit en el XXV Premio Nacional de Pintura Fundación Mainel y en el LXXX Premi Centelles, y ha sido galardonado con premios como el XXVII Premio de Pintura Ciutat d’Algemesí y el XIII Concurso de Artes Plásticas Manolo Valdés entre muchos otros.


Chamo San (Barcelona, 1987) estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts de Paris, pero no fue hasta después de su paso por las escuelas cuando empezó a buscar realmente un lenguaje propio. Como ilustrador, ha colaborado con numerosos clientes y marcas de prestigio a lo largo de 15 años y como artista ha publicado varios libros y ha expuesto su trabajo en exposiciones individuales y colectivas en Europa y Norteamérica.

Su obra se mueve entre el dibujo y la pintura, con incursiones frecuentes en la autoedición y el trabajo gráfico. Su producción se distingue por un marcado estilo figurativo combinado con exploraciones técnicas y narrativas que nacen siempre de la línea y la trama y poco a poco evolucionan hacia la pincelada y la mancha. Su cosmos se nutre de los apuntes en pequeñas libretas que el propio artista realiza del natural a partir de su entorno cercano y experiencias personales.


Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se graduó con honores en 2009 en la École Européenne Supérieure d’Art de Lorient (Francia). Vive y trabaja entre Bretaña y otros contextos europeos, desarrollando una práctica artística profundamente vinculada a la escultura y a la reflexión sobre el cuerpo, el paisaje y la memoria. Su obra se inscribe en una investigación constante sobre la materialidad y la imagen, donde lo anatómico y lo territorial se entrelazan como metáforas de la condición humana. Imbuido del legado renano y armoricano, y confrontado al pathos de Grünewald (Baldung Grien), a los ahorcados de Las miserias de la guerra de Jacques Callot, al Ankou y a las danzas macabras de Kernascléden —donde lo animado y lo inanimado se mezclan—, así como al horror de las fosas comunes de Sobibor, Le Corf intenta, mediante la adhesión a un motivo, amortiguar el peso del tema que contienen la escultura, la pintura o el grabado.


Daniel Bum (Villena, 1994) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), y desarrolla su práctica pictórica dentro del marco contemporáneo de la nueva figuración, donde confluyen influencias del art brut, la estética naif, el manga y el arte urbano. Su obra configura un territorio híbrido en el que conviven referencias visuales dispares bajo una lógica narrativa profundamente personal y subjetiva.

Alejado de la representación mimética, sus lienzos no ilustran escenas reales, sino que reformulan fragmentos de memoria, estados emocionales y pensamientos a través de un lenguaje visual directo y deliberadamente esquemático. En esta construcción simbólica, lo vivido se entrelaza con lo ficticio, generando imágenes cargadas de ambigüedad y resonancia afectiva. Sus composiciones están habitadas por figuras solitarias, representadas frontalmente, con miradas ausentes y gestos mínimos que acentúan su vulnerabilidad. Estos personajes, de apariencia accesible y casi entrañable, revelan sin embargo una dimensión enigmática, marcada por una tensión latente. Esa ambivalencia —entre lo tierno y lo inquietante, lo familiar y lo inexplicable— es una de las claves expresivas de su trabajo.

Ha participado en exposiciones y ferias de arte como Obertura Carabanchel 2025, Apertura Madrid 2025 junto a la galería Valenciana CLC arte. Ese mismo año formó parte de Zokei, junto a CLC ARTE. En 2024 inauguró su primera exposición individual Mamá, estoy bien, en Valencia. Ese mismo año participó en Detrás de la Piel, en el festival de arte contemporáneo FIC, en Villena.


Iyán Castaño (Oviedo, 1996) es graduado en Bellas Artes por la UPV/EHU (2022) y maestro de taller en grabado y técnicas de estampación por la EAO (2018). Su práctica artística explora la relación entre naturaleza, mar y territorio, utilizando principalmente la pintura y la instalación como medios de trabajo.

Ha sido galardonado con el Premio Asturias Joven de Artes Plásticas, el Segundo Premio del XX Certamen Nacional de Arte Contemporáneo Casimiro Baragaña, ha obtenido una beca de producción de Caja Rural y del Ayuntamiento de Gijón, entre otros. Su obra forma parte del Patrimonio Artístico de la Casa Real y de la colección del Museo de Bellas Artes de Asturias, además de otras colecciones institucionales en Europa y América. Ha sido finalista en certámenes como el LVI Certamen Internacional de Arte de Luarca, Nicanor Piñole y Acor Castilla y León.

Ha realizado exposiciones individuales en espacios como Sala Borrón, Casa de Cultura de Llanes, Espacio Cultural El Liceo, Galería Arancha Osoro, Kultur Leioa, Sala Lai..., y ha participado en ferias como Estampa y Art Madrid. Su trabajo ha sido comisariado por Natalia Alonso, Luis Feas, Santiago Martínez, Ainhoa Janices y Eliza Southwood, y ha desarrollado residencias artísticas en España y Ecuador.


Julián Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) es un artista visual multidisciplinar cuya práctica explora la intersección entre vida urbana, ciencia y naturaleza mediante construcciones geométrico-expresionistas que oscilan entre lo figurativo y lo abstracto. Concibe el taller como un laboratorio de experimentación, desarrollando su obra en pintura, escultura, objeto, grabado y espacio público a través del muralismo y la intervención. Actualmente reside en Barcelona.

Se formó en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ejerció la docencia durante más de doce años. Desde 1998 forma parte del colectivo DOMA, pionero del arte urbano conceptual en Latinoamérica, con obras incluidas en colecciones y museos internacionales como MoMA (Nueva York), MALBA (Buenos Aires), MAR (Río de Janeiro) y MARCO (Rosario).

En su trayectoria independiente, ha expuesto en instituciones como MASP (São Paulo), MARCO (Monterrey), La Casa Encendida (Madrid) y CEART Fuenlabrada (Madrid), consolidándose como una figura relevante del arte contemporáneo que combina rigor conceptual y exploración estética en múltiples soportes y espacios.


DIMASLA (Valencia, 2018), es el colectivo formado por Diana Lozano y Álvaro Jaén, desarrolla su práctica a partir de una reflexión sobre cómo habitar el mundo de manera más equilibrada, entendiendo la realidad como una red interconectada entre seres, espacios y objetos. Inspirados por autores como Nancy, Bachelard y Dewey, su trabajo se basa en la co-creación con el entorno, donde elementos como la atmósfera, la flora, la fauna o el paso de las estaciones actúan como agentes activos. Proyectos como Mono no aware ejemplifican esta relación directa entre pintura y paisaje.

Con formación en Bellas Artes y un Máster en Producción Artística por la UPV, complementado con estancias en Italia y Chile, su trayectoria ha sido reconocida con premios como el 1º Premio de Pintura de la Universidad de Murcia (2025), el Premio Arte en la Casa Bardín (2023) y las Ayudas del Ministerio de Cultura (2020). Han realizado exposiciones individuales en Valencia y Alicante, participado en ferias como Art Basel Miami Beach y Untitled Miami, y formaron parte del RinkoKaku Project en Japón. Su obra figura en colecciones como la Generalitat Valenciana, DKV, Banc Sabadell, Fundación Gabarrón y la Universidad de Murcia.



Adonay Bermúdez. Comisario y crítico de arte independiente.

SOBRE ADONAY BERMÚDEZ

Adonay Bermúdez (Lanzarote, España. 1985) Ha comisariado exposiciones para MEIAC (España), Centre del Carme (España), Casa África (España), Centro Cultural de España en México, Museo Barjola (España), Museo Nacional de Costa Rica, Sala Díaz (EEUU), CAAM (España), Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica, Centro de Cultura Contemporánea Condeduque (España), Instituto Cervantes de Roma (Italia), Bòlit Centre d’Art Contemporani (España), DA2 (España), X Biennale di Soncino (Italia), Artpace San Antonio (EEUU), MUDAS – Museo de Arte Contemporânea da Madeira (Portugal), Centro de Cultura Digital (México), TEA Tenerife Espacio de las Artes (España), Centro de Arte Contemporáneo de Quito (Ecuador) o ExTeresa Arte Actual (México), entre otros.

Fue director del Festival Internacional de Videoarte “Entre islas” (2014-2017), comisario invitado de PlanoLisboa 2016 (Portugal), Scientific Committee de Over The Real International Videoart Festival (Italia, 2016, 2017 y 2018), comisario en 2018 de Contemporary Art Month de San Antonio (Texas, EE.UU.), comisario colaborador de la Fundación César Manrique (España, 2019-2024), comisario de INJUVE 2022 (Gobierno de España) y Director Artístico de la XI Bienal de Arte de Lanzarote 2022/2023.

Recientemente ha resultado ganador del Concurso de Comisarios Línea 2 del Casal Solleric de Mallorca (España, 2020), del Concurso de Proyectos Culturales Gran Canaria Espacio Digital (España, 2020), de la Beca de Investigación Artística de CAAM – Centro Atlántico de Arte Moderno (España, 2020), de Komisario Berriak Tabakalera (España, 2021), de VO Concurso de Comisarios de la Comunidad Valenciana (España, 2023) y del IV Open Call Comisariado de la Universidad Nebrija (España, 2025).

Actualmente crítico de arte para ABC Cultural y Revista Segno. Ha impartido conferencias o talleres en la Universidad del Atlántico (Colombia), MACRO Museo d'Arte Contemporanea di Roma (Italia), Universidad Complutense de Madrid (España) o Universidade da Madeira (Portugal), entre otros. Ha recibido becas de residencia en The Window Paris (Francia), Foksal Gallery (Polonia), Les Abattoirs (Francia), SOMA (México), The Casa Chuck Residency (EEUU), Plataforma Caníbal (Colombia) o No-Lugar (Ecuador), entre otras.





CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.