Art Madrid'26 – ¿LA NUEVA PINTURA? OTROS TERRITORIOS DE EXPERIMENTACIÓN

La pintura, en su sentido más clásico, se ha considerado tradicionalmente un medio representativo de la creatividad humana, definido por el soporte, los pigmentos y la figura. Sin embargo, el arte contemporáneo ha empujado este concepto hacia una redefinición radical. Lo que antes era una superficie bidimensional limitada a la representación visual ha mutado en una experiencia multisensorial que incluye el espacio, el tiempo y la interacción. En este contexto, la pintura expandida emerge como un campo de experimentación que nos invita a reconsiderar los límites entre disciplinas y las formas tradicionales de hacer arte.

En sus inicios, la pintura se concibió como un acto de representación; un medio visual cuya función principal era capturar la realidad a través de la imagen. Desde el Renacimiento hasta el Impresionismo, los artistas desarrollaron técnicas y enfoques con el objetivo de aproximarse cada vez más a la representación exacta de la naturaleza, el cuerpo humano o la luz.


Paco Díaz. TDE Carne y Piedra. Óleo sobre papel encolado a madera. 50 x 50 cm. 2024.


La historia de la pintura estuvo marcada por la obsesión por la perspectiva, la proporción y la armonía. Sin embargo, a medida que avanzamos hacia el siglo XX, las vanguardias artísticas comenzaron a desafiar esas convenciones. El cubismo, el surrealismo, o la abstracción, dieron paso a nuevas formas de concebir el acto pictórico, que ya no se limitaba a imitar la realidad, sino que aspiraba a deconstruirla, a reconfigurarla... Esta ruptura con la tradición visual fue solo el comienzo de una serie de transformaciones que llevarían a la pintura a territorios nunca antes explorados.

La pintura expandida, un término acuñado para describir esta evolución, se refiere a la ampliación de las posibilidades del medio, tanto en su materialidad como en su contexto. La experimentación con nuevos soportes, la fusión de medios y la disolución de las fronteras entre pintura y escultura, arquitectura o performance son algunos de los aspectos más destacados de esta tendencia. En lugar de limitarse al lienzo o la tabla, los artistas contemporáneos han incorporado materiales como madera, plástico, metal, vidrio, e incluso elementos digitales.


Alexander Grahovsky. La voluntad inquebrantable del espíritu. Óleo, spray y lápices de colores sobre lienzo. 46 x 61 cm. 2024.


La superficie plana ha dejado paso a un concepto de espacio más amplio, más tridimensional, donde la pintura puede habitar no solo el soporte, sino también el espacio circundante, invitando al espectador a una interacción directa. Muchas de estas rupturas son apreciables en la obra de artistas que emplean materiales pesados y texturizados para dotar a sus piezas bidimensionales de una calidad escultórica. La noción de la pintura como objeto ha desaparecido en favor de una experiencia espacial que abarca tanto lo visible como lo conceptual.


Luis Miguel Rico. ST de la serie Arena. óleo sobre lino. 140 x 100 cm. 2024.


En esta misma línea de expansión de fronteras se encuentra Luis Miguel Rico, quien, mediante una serie de exploraciones matéricas que combinan pigmentos, telas y texturas, aborda la relación entre el color y el espacio, buscando un equilibrio entre lo emocional y lo formal. Su propuesta se centra en la transformación del lienzo tradicional, invitando al espectador a reconsiderar el potencial de la pintura como medio de expresión tridimensional.


Jan Schüler. Dresden Die Elbe Bei Wachwitz. Óleo sobre lino. 70 x 90 cm. 2024.

Jan Schüler, por su parte, puede verse como un puente entre la pintura clásica y la contemporánea. Su enfoque introspectivo, donde los retratos y paisajes son más que representaciones visuales, resalta la interacción del espectador con la obra. A través de su mirada directa hacia el espectador, los personajes en sus retratos desafían la concepción tradicional de la pintura como un medio pasivo, invitando a una reflexión emocional y personal.


César Goce. Liquid shadows. Óleo sobre madera. 58 x 42 cm. 2023.


César Goce, a partir de sus influencias del graffiti y la pintura tradicional, lleva la pintura expandida a su propia dimensión al integrar el arte urbano con las técnicas académicas. Su enfoque se alinea con la disolución de las fronteras entre disciplinas, al incorporar el graffiti, un medio contemporáneo, en un formato de estudio que puede ser considerado tradicional. Esto refleja el proceso de la pintura expandida, en donde los artistas contemporáneos juegan con las fronteras de los medios para crear una experiencia híbrida.

La expansión del medio pictórico no sólo se refiere a la elección de materiales, sino también a la redefinición de lo que entendemos por "pintura". En este contexto, la pintura ya no se limita a la representación de lo real o lo visible, sino que se convierte en un campo para explorar lo invisible, lo subjetivo y lo emocional. En lugar de trabajar con una perspectiva única o un estilo definido, los artistas contemporáneos operan con una multiplicidad de lenguajes, donde el proceso y la acción creativa se convierten en elementos esenciales de la obra. La espontaneidad, el error, la improvisación y la deconstrucción del gesto se han integrado en la práctica pictórica, generando obras que no solo invitan a la contemplación, sino que también generan una reflexión activa sobre la naturaleza del arte.


Federico Uribe. Naturaleza muerta. Casquillos de bala. 65 x 75 cm. 2020.


Federico Uribe, a través de sus ensamblajes de objetos cotidianos, propone una visión radicalmente diferente de la pintura expandida. Aunque no se adscribe directamente a la pintura tradicional, su uso de materiales no convencionales como casquillos de bala o trozos de lápices de colores genera un punto de contacto entre la pintura, la escultura y la naturaleza. La forma en que Uribe reinterpreta los objetos cotidianos se relaciona con la expansión de la pintura más allá de los límites del lienzo, sugiriendo una nueva forma de pensar sobre el medio y su función.

El uso de soportes no convencionales y la incorporación de elementos performativos son también aspectos fundamentales de la pintura expandida. Al tomar la pintura fuera de su espacio tradicional, los artistas invitan al espectador a involucrarse de manera más activa, a participar en la obra.

El advenimiento de las tecnologías digitales ha proporcionado a los artistas una nueva paleta de posibilidades. La pintura, entendida como una acción o proceso, ahora puede ser simultáneamente una creación en la que lo digital se mezcla con lo tradicional, demostrando que la pintura no tiene por qué estar atada a un solo medio. Esta integración de lo digital no solo amplía las herramientas del pintor, sino que también plantea una pregunta sobre la esencia misma del arte: ¿Es necesario que la pintura conserve su carácter físico y material para seguir siendo pintura, o puede trascender hacia lo virtual y lo efímero sin perder su esencia?


CHOU Ching-Hui. Una Tierra Prometida: El Planeta de los Ángeles No.9. Impresión Inkjet. 148 x 290.8 cm. 2023.


Chou Ching-Hui y su enfoque fotográfico también se alinean con la idea de ampliar los límites del arte tradicional. Su transición del fotoperiodismo a la fotografía artística demuestra cómo el medio fotográfico puede interactuar con las obras pictóricas, generando una nueva forma de experimentar y reflexionar sobre la realidad. La transformación de lo real a lo conceptual que realiza Ching-Hui en sus proyectos es una manifestación clara de la pintura expandida, que ahora integra otras disciplinas visuales.

En este sentido, la pintura expandida no solo se define por la innovación técnica o material, sino por un enfoque más filosófico del arte. Al eliminar las barreras entre las disciplinas y ampliar los límites del medio, los artistas contemporáneos desafían nuestras concepciones sobre el papel del arte en la sociedad. La pintura, en lugar de ser un proceso cerrado y estático, se convierte en una práctica abierta, en constante diálogo con el entorno y el espectador. El acto de pintar ya no es solo una transcripción de la realidad, sino una intervención activa sobre ella.

Alexander Grahovsky. Ojalá picaras como un cardo. Óleo, spray y lápices de colores sobre lienzo. 33 x 41 cm. 2024.


En el caso de Alexander Grahovsky, su trabajo de tratamiento pictórico surrealista fusiona lo clásico y lo contemporáneo, uniendo elementos figurativos con lo onírico. Su obra invita a una reflexión constante sobre lo que va más allá de la superficie, disolviendo los límites de la representación en un enfoque que resuena con la idea de la pintura expandida.


Tiffany Alfonseca. La Barbie que no venden en las tiendas. 183 x 152 cm. Acrílico, lápices, brillo y pedrería sobre lienzo. 2023.

Mientras que Tiffany Alfonseca ofrece un enfoque que también trasciende la pintura en el sentido tradicional. Sus vibrantes retratos no solo representan a las comunidades afrodiaspóricas, sino que abren una reflexión sobre temas de raza, identidad y representación. A través de sus obras, la pintura se convierte en un vehículo para amplificar voces históricamente silenciadas, llevando el acto pictórico hacia una intervención social y política, lo que invita al espectador a una experiencia más allá de lo visual.


Paco Díaz. RIBERA. Óleo sobre papel encolado a madera 50 x 50 cm 2024.


Paco Díaz pone énfasis en la relación del espectador con la obra, generando un espacio para la reflexión sobre lo personal, lo colectivo y lo político. Con su enfoque en lo cotidiano, nos invita a reconsiderar los elementos más simples de nuestra vida diaria a través de una pintura cargada de emoción y significado. A través de sus composiciones, Díaz juega con la nostalgia y la memoria, creando obras que son tanto un tributo a lo común como una exploración del ser.


Iyán Castaño. Corrientes circulares. Gráfica experimental sobre lienzo. 130 x 100 cm. 2024.


Iyán Castaño nos muestra cómo la pintura se adapta a la era contemporánea, donde las técnicas de grabado, la intervención directa sobre el paisaje y la exploración de lo social y lo personal ofrecen un campo amplio para la reflexión sobre el arte. Al trabajar con las condiciones cambiantes del mar, integra la naturaleza en su obra de una manera que difumina las fronteras entre la pintura y la intervención ambiental.


Antonio Ovejero. La lata de tomate. Óleo y acrílico sobre tabla. 50 x 35 cm. 2024.

Antonio Ovejero fusiona lo kitsch y lo popular, desafía las concepciones tradicionales de la pintura. A través de una mezcla de elementos visuales de la cultura masiva, su obra explora las tensiones entre lo banal y lo artístico, creando un espacio donde lo kitsch adquiere una relevancia estética y crítica. Ovejero invita al espectador a cuestionar la relación entre el arte y la cultura popular, proponiendo una reflexión sobre la nostalgia, el consumismo y las estéticas de lo cotidiano.


Paco Dalmau. A Borderline of Gules. Técnica mixta sobre lienzo sobre tablero. 36 x 36 cm. 2024


Paco Dalmau, por su parte, se dedica a la reflexión sobre el color y la forma dentro de la pintura contemporánea. Su trabajo se caracteriza por una exploración profunda de la interacción entre estos elementos, donde la estructura y la composición se convierten en vehículos de comunicación. Dalmau descompone la pintura tradicional, llevando al espectador a una experiencia sensorial en la que el color y la forma se perciben no solo visualmente, sino también emocionalmente, expandiendo los límites del medio hacia una mayor interacción con el espectador.


La pintura ha dejado de ser un medio limitado a la representación visual para convertirse en una disciplina en constante expansión al cuestionar lo que entendemos por arte pictórico, los artistas de la pintura expandida no solo están ampliando las fronteras de su disciplina, sino también invitando a una reflexión más profunda sobre el papel del arte en nuestra comprensión del mundo. En conclusión, la pintura contemporánea ha evolucionado hacia un espacio de libertad creativa sin precedentes. La pintura expandida redefine los límites entre disciplinas, materiales y significados, invitando tanto a artistas como a espectadores a participar en una reflexión activa sobre la naturaleza del arte y su relación con la sociedad. Lejos de ser una disciplina cerrada, la pintura se presenta hoy como un campo abierto, en constante diálogo con el presente y sus infinitas posibilidades.


CICLO DE PERFORMANCE. ABIERTO INFINITO: LO QUE EL CUERPO RECUERDA


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997).

La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

En este sentido, las artistas invitadas a la tercera edición del Ciclo de performance, construirán microescenarios donde los gestos, posturas y desplazamientos corporales funcionen como “fachadas” performativas, configurando el marco de percepción y significación para el público. Estas actuaciones dramatizan la experiencia cotidiana, ofreciendo interpretaciones idealizadas o enfatizadas de la relación entre cuerpo, espacio y temporalidades, mientras ciertos elementos —el esfuerzo invisible, las tensiones internas, las contradicciones— quedan parcialmente ocultos, generando capas de sentido y resonancia más profundas.

En consonancia con Goffman, la performance opera sobre la tensión entre la representación idealizada y el esfuerzo real, entre lo visible y lo silente. Las artistas gestionan la información que entregan, seleccionando lo que se muestra y lo que se oculta, y articulando estrategias de presencia que pueden evidenciar o disimular poder, vulnerabilidad, resistencia o intimidad. La idealización, en este contexto, implica la construcción de un lenguaje performativo capaz de resaltar valores, tensiones y posibilidades de relación, exponiendo la densidad poética de lo cotidiano y rompiendo, si se quiere, la barrera de la ausencia de transparencia con la que nos comportamos en la cotidianidad “real”.

El ciclo, aunque concentrado en las nociones de cuerpo ↔ memoria ↔ representación ↔ presencia, aspira a expandir su horizonte, concibiendo la performance como un acto de revelación de vínculos invisibles y tensiones que atraviesan cuerpos, objetos y contextos. En este entramado de muros, stands y pasillos, surgen símiles cuando la Galería de Cristal se transforma en un espejo de experiencias estéticas: un espacio extraartístico invadido por la efímera presencia del arte contemporáneo, como ocurre en el caso de la feria.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


ARTISTAS INVITADAS


COLECTIVO LA BURRA NEGRA (Málaga, 2024)



La Burra Negra es un colectivo nómada de Artes de Acción con sede en Málaga, fundado en 2024 tras su primera residencia en Totalán. Está autogestionado por Ascensión Soto Fernández, Gabriela Feldman de la Rocha, Sasha Camila Falcke, Sara Gema Dominguez Castillo, Sofía Barco Sánchez y Regina Lagos González, seis creadoras de diferentes procedencias y trayectorias que se conocieron en el Hospital de Artistas de La Juan Gallery.

El colectivo reúne profesionales de joyería, pintura, artes escénicas, música, danza, divulgación y gestión cultural. Su actividad incluye la residencia anual en Totalán, la producción de obras performativas, la mediación cultural y la realización de intervenciones en el territorio. Desde su creación ha participado en las Jornadas Periscopio en La Térmica, ha presentado A granel en el MVA de Málaga, ha realizado diversas acciones en Totalán, la más reciente durante su segunda residencia anual y ha formado parte con sus propias propuestas en la performance Desplazamiento del Congreso de los Diputados de Roger Bernat en Madrid.



El Colectivo La Burra Negra presenta en Art Madrid’26 su performance: ALTA FACTURA

El proyecto se inscribe en una investigación performativa que cuestiona los dispositivos de exhibición y las jerarquías de valor que atraviesan la creación artística. A partir del lenguaje textil y del cuerpo como superficie de inscripción, el colectivo examina la tensión entre proceso y resultado, entre oficio y espectáculo, poniendo el foco en aquello que el sistema cultural tiende a ocultar: el tiempo invertido, el desgaste, la fragilidad y el trabajo manual que sostienen toda obra. En este marco, la pasarela de moda aparece como estructura simbólica que condensa brillo, consumo y producto final, convirtiéndose en el punto de partida para su subversión.

Inserta en este contexto, Alta Factura desplaza la mirada hacia las costuras —reales y metafóricas— que habitualmente permanecen en la sombra de los bastidores. A través de piezas textiles conceptuales, la performance expone el rigor del oficio y la vulnerabilidad del artista, transformando la pasarela en un espacio crítico donde el proceso se vuelve protagonista. Al hacer visibles las uniones, los ajustes y las huellas del hacer, la obra reivindica el valor de lo invisible y confronta al espectador con las condiciones materiales y afectivas que sostienen la práctica artística contemporánea.


ROCÍO VALDIVIESO (Tucumán, Argentina, 1994)



Rocío Valdivieso es artista, investigadora y gestora cultural. Doctoranda en Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Obtuvo el título de Máster en Investigación en Prácticas Artísticas de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Es Licenciada en Artes Plásticas por la Universidad Nacional de Tucumán. Fue becaria de la Fundación Carolina entre 2022 y 2023. Actualmente coordina Errática Laboratorio de procesos y clínica de obra, junto a Romina Casile, en Madrid. Formó parte del Programa PEEPA 2023, en el Centro de Residencias Artísticas de Matadero Madrid, con el acompañamiento de Dora García, Cabello/Carceller e Isabel Marcos. Realizó el Programa de Artistas 2021/22, de la Universidad Torcuato Di Tella, Buenos Aires.

En 2020 realizó el Programa Intensivo de Curaduría de Proyecto PAC, Buenos Aires. Recibió el Premio Fomento a las Artes Visuales de la IV Semana de Artes Visuales del Ente Cultural de Tucumán. Fue becada por AUGM para realizar una estancia de intercambio en UNESP, São Paulo, Brasil. Realizó el programa de Residencia Internacional La Ira de Dios y la Residencia de Acéfala Galería para artistas de Argentina. Entre sus exposicones individuales se encuentran: El orden de las virtudes (2022), pintura plegaria(2021) y Teoría de lo involuntario (2019) en Tucumán, Argentina, y participó de exposiciones colectivas, entre ellas la exposición Aura latente, en Espacio Amazonas; la Jornada de cierre del Programa PEEPA, en Matadero, en Madrid y la exposición Ceder una huella, en Cuenca, España. Participa en diversas instancias de formación desde 2013 y con frecuencia escribe textos que acompañan exposiciones de arte. Fue miembro fundadora y secretaria de la comisión directiva de la Asociación de Trabajadores de las Artes Visuales de Tucumán (TAViT).



Rocío Valdivieso presenta en Art Madrid’26 su performance: OSCURECER UN PAPEL

Oscurecer un papel se enmarca en una serie de acciones en las que la lectura se construye a partir de la repetición, el acto de memorizar y cierto grado de improvisación. De este modo, se configura una lectura no lineal que parte de un texto escrito y se transforma al ser pronunciado en voz alta, desplazando su forma y su sentido en el propio acto de decir. Los textos tienen como punto de partida una investigación en torno a la materialidad, el espacio y las relaciones entre cuerpo y materia, así como la escritura, lo escultórico y la exploración de la voz y la oralidad. El material con el que se construye la pieza es un conjunto de tickets de compra acumulados a lo largo del tiempo. El texto impreso en ellos y la acción de acercarlos a una fuente de calor —provocando la reacción del papel térmico— generan sentidos vinculados a las ideas de consumo, registro y desgaste.


AMANDA GATTI (Porto Alegre, Brasil, 1996)



Amanda Gatti es una artista e investigadora cuya práctica se despliega entre la performance, el video, la fotografía y la instalación. Explora las intersecciones entre cuerpo, objeto y espacio, investigando cómo ocupamos — y somos ocupados por — los espacios que nos rodean. A partir de experiencias de desplazamiento y de la observación de entornos domésticos y urbanos, su trabajo concibe el cuerpo como mediador y archivo, transformando objetos encontrados, disposiciones espaciales y gestos cotidianos en arquitecturas efímeras y situaciones relacionales. Le interesa la relación entre gesto, desplazamiento y arquitectura, así como las formas efímeras que emergen de lo cotidiano. Concibe el cuerpo como mediador y archivo: un lugar donde las experiencias se inscriben y se transforman.

Los objetos, a menudo encontrados o recolectados en contextos urbanos, actúan como extensiones del cuerpo y de la arquitectura, revelando ciclos de abandono, reutilización y transformación. Al incorporarlos a su trabajo, busca abrir diálogos entre lo permanente y lo transitorio, lo público y lo privado, lo real y lo imaginado.

Estudió el Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual en el Museo Reina Sofía/UCLM (España, 2023) y el Grado en Producción Audiovisual por la PUCRS (Brasil, 2018), donde recibió becas como la de Santander Universidades. En España, su obra ha sido presentada en instituciones y contextos como el Museo Reina Sofía, la Fundación Antonio Pérez, Galería Nueva, CRUCE y Teatro Pradillo, así como en exposiciones y festivales en Brasil, Alemania, Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos. Actualmente reside en Madrid, con bases secundarias en Brasil y el Reino Unido.



Amanda Gatti presenta en Art Madrid’26 su performance: TRAYECTORIA

La performance continúa la investigación que durante años ha venido desarrollando la artista con objetos encontrados en el espacio público: fragmentos obsoletos, restos de uso cotidiano y desechos que, al ser pintados de azul, adquieren una nueva visibilidad y una condición escultórica propia. Estos materiales conforman un archivo que se activa a partir del gesto y del desplazamiento.

En Trayectoria, la artista propone atravesar el pasillo principal de la feria arrastrando un conjunto amplio de estos objetos, enlazados entre sí y atados a los cordones de sus zapatos. El recorrido transforma esta zona de tránsito en un espacio activo, donde cuerpo y materiales generan nuevas formas. Los objetos funcionan como extensiones del cuerpo en movimiento: tensan, desvían, frenan y reconfiguran cada paso. La acción explora la coexistencia entre lo durable y lo efímero, entre aquello que fue descartado y lo que insiste en permanecer. Aborda el tránsito como activación simultánea de lo material y lo inmaterial, proponiendo un encuentro entre el gesto, lo escultórico y todo aquello que continúa acompañándonos incluso después de haber sido dejado atrás.


JIMENA TERCERO (Madrid, 1998)



Jimena Tercero es una artista multidisciplinar cuya práctica, desarrollada a través del video, la performance y la pintura, investiga los límites de la identidad en relación con el cuerpo humano. Su trabajo explora conceptos como la memoria, lo tangible y el juego, profundizando en el dolor subconsciente inscrito en la memoria corporal.

Se forma en pintura con Lola Albín y en fotografía analógica en Cambridge (2014). Entre 2018 y 2020 se especializa en el ámbito audiovisual, formándose como realizadora junto a referentes como el director Víctor Erice y la productora El Deseo. Posteriormente cursa un Máster en Dirección Creativa en ELISAVA y desarrolla su práctica performativa en La Juan Gallery. En 2011 forma parte del jurado infantil del Festival de Cine de Isfahán (Irán).

Dirige piezas como Private (2016) y Paranoid (2021), presentadas en Galería Aspa Contemporary, donde aborda el dolor subconsciente alojado en la memoria corporal. Continúa esta línea de investigación en obras como Yo mi me conmigo (2023), presentada en Teatros del Canal; Inside Voices (2021), filmada en Conde Duque con la asesoría de Itziar Okariz; y La última regla, en La Juan Gallery. Ha participado en residencias como Medialab, junto a Niño de Elche y Miguel Álvarez Fernández (2021), donde investiga el trabajo con la voz, y en La Juan Gallery (2024–2025). En 2025 forma parte del jurado especial del Asian Film Fest de Barcelona y participa en la residencia artística International Cultural Museum of Assilah (Marruecos). En 2026 estrena el documental "Contando Ovejas", retrato de dos pastores en Majadahonda que reflexiona sobre la memoria rural y su vínculo con el territorio y el tiempo.



Jimena Tercero presenta en Art Madrid’26 su performance: OFF LINE

OFF LINE, es una pieza performativa que busca reflexionar sobre cómo la era digital está transformando la relación del cuerpo con el mundo y con los demás. La interacción se construye cada vez más a través de pantallas e interfaces, y la identidad se desplaza hacia lo virtual, subordinando la experiencia física a la representación digital. En este contexto, el cuerpo se vuelve frágil: pierde densidad, memoria y presencia activa, y se convierte en soporte de información o imagen.

La hiperconectividad y la atención fragmentada generan una corporalidad cada vez más inerte, caracterizada por la disminución del movimiento espontáneo y la reducción de la interacción sensorial directa. Esto plantea preguntas fundamentales: ¿cómo se redefine la presencia cuando la relación con el mundo depende de mediaciones tecnológicas? ¿Qué sucederá con la experiencia del cuerpo en un futuro donde la virtualidad predomina sobre lo físico?

Se observa un riesgo de progresiva pasividad corporal: cuerpos que permanecen quietos, cuya actividad está determinada por dispositivos, y cuya memoria se externaliza en registros digitales. La fragmentación de la experiencia física y la primacía de la representación tecnológica generan un escenario donde el cuerpo, aunque visible, está desplazado de su función original como agente de percepción y acción. Este marco conceptual invita a reflexionar sobre cómo la digitalización afecta la corporeidad, la memoria y las relaciones sociales, y sobre la vulnerabilidad y la inercia que atraviesan los cuerpos en entornos cada vez más mediatizados por la tecnología.


PERFORMANCES:


Miércoles 4 de marzo | 19:00h. Colectivo La Burra negra. Performance: Alta Factura


Jueves 5 de marzo | 19:00h. Rocío Valdivieso. Performance: Oscurecer un papel


Viernes 6 de marzo | 19:00h. Amanda Gatti. Performance: Trayectoria


Sábado 7 de marzo | 19:00h. Jimena Tercero. Performance: OFF LINE


Art Madrid celebra su veintiuna edición, consolidándose como una plataforma de visibilidad y diálogo para galerías y artistas nacionales e internacionales durante la Semana del Arte de Madrid. En este contexto, la feria renueva su compromiso con la experimentación y con la inclusión de prácticas artísticas que desafían los formatos convencionales del mercado del arte. La integración del Ciclo de Performance —en su tercera edición— responde a esta voluntad institucional de generar un espacio que favorezca la producción de experiencias artísticas vivas. La Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, sede de la feria, se convierte así en un entorno idóneo donde la arquitectura y la dinámica propia del evento potencian el carácter efímero y relacional de la performance.

Con esta iniciativa, Art Madrid reafirma su papel como agente activo en la construcción de un ecosistema artístico plural, apostando por la presencia, la investigación y el diálogo como ejes fundamentales del arte contemporáneo.