Art Madrid'26 – MARTÍNEZ CÁNOVAS: "Crece salvaje la flor de su cólera"

MÁRTINEZ CÁNOVAS

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

De la poderosa estirpe de los artistas apofáticos. Tan necesarios. Pensé en Millares, y en Andrés Serrano, contemplando sus obras. Y, comenzando, me atrevería a concluir que, como el artista canario del duelo y la sangraza, Martínez Cánovas (Murcia, 1980), al modo de un contemporáneo pintor místico, hubiese merecido entrar en aquel libro de André Pieyre de Mandiargues sobre el teatro de las heridas y los pintores místicos (Des Visionnaires, París, 1961). De alguna forma, el surrealismo erigió contemporáneamente la representación de la atracción del horror capaz de petrificar, mas existiendo como si tal cosa entre los pliegues del mundo este que habitamos. Martínez Cánovas muestra lo que es considerado inmundo, no-noble-para-el-arte, aquello que no ha sido engalanado para la considerada belleza oficial.

Fragmentos escapados al control de la visión, reliquias de lo que no está (estoy recordando los conmovedores trabajos casi taxonómicos sobre su abuelo, Juan Cánovas). Esa voz, “reliquia”, es la mención al fragmento, al resto del cuerpo y un recuerdo de la identidad del ausente, la exposición de los restos visibles sobrevivientes al fin carnal. Creo que ciertas obras suyas podrían haber sido reescritas por aquel Joris-Karl Huysmans de Grünewald. El retablo de Isenheim. Redundando que no es extraño que sus trabajos, -poblados por “incomodidad y temores”, en palabras de Martínez Cánovas-, se inserten en las exposiciones entre pinturas y esculturas clásicas. Martínez Cánovas expone la zozobra del vivir acompañando la canónica belleza engalanada para el placentero museo de las bellas artes.

LOS OBJETOS

Errando voy, bajo la desgracia de este mundo. Es voz la del poeta Jean Pierre Jouve en Vers majeurs (1942). Veo en ciertas obras de Martínez Cánovas esa errancia entre las imágenes: enigmáticos objetos, restos, cosas aherrojadas, misterios que no fueron engalanados para el mundo.

Quizás sea una forma de exorcizar lo real, la vida, esa presencia de objetos. Sustituyendo los símbolos por aquellos otros, varados a la orilla del camino. El propio artista ha subrayado la presencia en su quehacer de “un imaginario surrealista, onírico y simbólico”. Ya sabemos que, para el surrealismo, el objeto era una cuestión central: objeto real y virtual, objeto móvil o mudo, objeto fantasma, objeto interpretado, objeto incorporado, ser-objeto, y objetos existentes de modo ajeno a él: objeto natural, objeto perturbado, objeto encontrado, objeto matemático y objeto involuntario, dijeron en su “Manifiesto”.

Evocando a Cirlot, pienso que los objetos de Martínez Cánovas comunican con las fuerzas que perforan los mundos (“y los alzan / en la cima furiosa de esa sombra / sin principio ni fin que me alimenta”).

La pregunta que se destila de tan largo introitus es sobre tu relación con los objetos del mundo y su incorporación a tus obras.

Pues mi relación con los objetos viene desde hace aproximadamente unos veinticinco o treinta años. Fue en mi adolescencia cuando empezaron a llamarme la atención, sobre todo y evidentemente, los objetos relacionados con el tema de la muerte y otro tipo de objetos antiguos, provenientes de distintas épocas. Yo percibo que este tipo de objetos obtienen un energía o vivencia de esos momentos en los que han sido creados y a día de hoy no me gusta estar rodeado de ellos. Aunque la verdad es que tengo muchísimos en el estudio, por ejemplo, porto todos los días una moneda romana del emperador Constantino.

Parte de mi espacio de trabajo está rodeado de cosas familiares y no familiares, ya que en una época estuve trabajando en un taller de restauración de antigüedades. Cada vez que entraba alguna pieza interesante, en lugar de gastarme el dinero en una noche de fiesta, y dependiendo de lo que costase, pues lo que hacía era terminar comprándolas.

Al final, lo que me gusta es estar rodeado en mi día a día de muebles y objetos que me transmitan la historia que han vivido. Creo que lo que más aprecio es que a nivel histórico y de sucesos, me puedan transportar a esos momentos. Por ejemplo, los objetos de guerra. Como fetichista que soy me encanta estar rodeado de ellos y evidentemente los incorporo a mi obra, rodeándola de la atmósfera que ellos le confieren.

A funeral, 2021

EL DIBUJO

Excelente dibujante, paciente y cuidada tarea, algo que parece haber sido olvidado por nuestro vertiginoso tiempo artístico. Admiro ciertos dibujos donde se entrecruzan las metamorfosis humano-animal, lo fidedigno con lo extraordinario (estoy pensando en la exposición de Martínez Cánovas, “Inferus Vacuus est” en la ermita de San Roque, en Fuente Álamo de Murcia, 2018), me llevaron hacia otros trabajos de dibujantes deformantes como Pat Andrea y hasta el silencioso Balthus.

Me gustaría me refirieras la importancia evidente del dibujo en tu obra: el dibujo como teatro de las metamorfosis (luego hablaremos del teatro)

Mi relación con el dibujo me viene prácticamente desde que tengo uso de razón. Sí que es verdad que siempre lo he compaginado con la pintura y si nos referimos a ello, desde que me dedico profesionalmente a esto, se podría decir seguramente que le he dedicado más horas al dibujo que al óleo, sobre todo por la técnica que utilizo cuando pinto.

Realmente me siento más cómodo – no sabría decir muy bien por qué – con el dibujo. Con el dibujo desde el inicio hasta el final sé por dónde voy y a dónde quiero llegar y en ningún momento, digamos, la obra me vence. Con el óleo, por el contrario, a veces sí me sucede. Siempre paso la etapa inicial de euforia, en la que todo funciona, pero luego, cuando termino, siento que me dan ganas en ocasiones de destrozar las obras; aunque luego trabajando sí que consigo sacarlas adelante. Pero como digo, con el dibujo lo tengo todo bajo control desde un principio hasta el final.

Es cierto que incluso dentro del dibujo he evolucionado hacia distintas formas. Por ejemplo, he tenido una etapa que es la de La Metamorfosis, (2015 – 2017) en la que trabajaba el grafito sobre tabla estucada un poco a la vieja usanza. Una receta de Cennini o Max Doerner, trabajando el sulfato cálcico, la cola de conejo, dándole capa, lijando… Todo aplicado sobre tabla y posteriormente dibujando sobre ello para intentar conseguir una sensación un poco más pictórica, hasta el punto que no es necesario ponerle luego un cristal ni nada, porque el soporte ya de por sí es bastante rígido. Pero desde la pandemia y con la condicionante de que mi estudio lo tengo fuera de casa, he tenido que empezar a acomodarme con un formato más pequeño, papeles, cosas así, más cómodas. Y como tenía todo el tiempo del mundo, pues me dio por hacerlo lo más virtuoso que pudiese ser, lo más fino, no sabría definirlo. La cuestión es que termino haciendo dibujo de formatos no muy grandes, los cuales la mayoría de las veces, los trabajo con un portaminas habitual. Con muchísimo cuidado y sin que se quiebre, me ha dado nuevos resultados que desconocía y me siento ahora bastante cómodo. Seguiré trabajando en ello y evolucionando sobre este soporte.

Mordrake, 2017

EL DOLOR

De alguna forma, hay en toda tu obra una exposición de aquello de “La Divina Comedia” de Dante Alighieri, ¿quién podría negarme la entrada en la casa del dolor? Ese dolor no es sólo el inherente a la vida, el paso del tiempo, la consumación o desaparición de los seres, sino también veo reflexiones sobre el intenso dolor de nuestra civilización. Ahora, contemplando tus trabajos, llega hasta mi memoria una línea de tiempo que, comenzando quizás con Honoré Daumier u Odilon Redon, podría continuar en ciertos dibujos de, más cerca, Roland Topor. Pena de nuestra civilización, también escondida tras el titilar de las monedas, agazapada la mentira en los ornamentos del comercio, tras las bellas vitrinas hipnóticas que hicieran a Louis Aragon perder casi el sentido en los pasajes parisinos. La melancolía instalada irremisiblemente en todos nosotros.

El dolor, la ira y la melancolía, como elementos motores de tu creación, por favor, refiéreme este asunto.

Sobre esta pregunta resumiré mi respuesta aunque es un poco complicado. Digamos que desde una temprana edad me obsesioné con el tema de la muerte, o mejor dicho, lo que hay tras la muerte. Imagino que esto, junto al tipo de educación que he recibido, bastante tradicional, cristiana, ha provocado en mí esta manera de acercarme a las cosas del mundo. En mi familia muchos de sus integrantes forman parte del clero cristiano, yo los visitaba asiduamente cuando era un niño todos los fines de semana, puesto que eran los hermanos de uno de mis abuelos, que falleció cuando yo tenía cuatro años. Y por ende, pasaba mucho tiempo con ellos. Por lo tanto, entre esa obsesión y lo vivido con mi hermano al jugar al escondite dentro de iglesias o monasterios, no sé si eso ayudaría o no ayudaría. La cuestión es que sí, desde aquella época aproximadamente, digamos que vivo permanentemente con esa angustia, dolor y melancolía que evidentemente refleja mi estado anímico en mi obra.

No soy una persona, como artista, a la que le gusta fingir lo que está pintando, sino que me gusta sacar lo que llevo en mi interior, en mi mente. Mis inquietudes son mis obsesiones. Y por lo tanto, se podría decir que a día de hoy no se si cambiarán, siguen un poco latentes estas inquietudes y estas obsesiones sobre temáticas muy similares.

Family tree, 2017

LA FARSA Y LA TRAGEDIA

Pierre Michon, escribió que “por qué no iba a ser la pintura una farsa si la vida también lo es”, lo cito en ocasiones. Y proseguiría observando que, cuando la glotonería por vivir y la imposibilidad de hacerlo se encuentran, el conflicto sólo puede resolverse con violencia. El arte es esa violencia, quizás expresada con un habla plural.

Quería me refirieras ese aire trágico, quizás un movimiento entre farsa y tragedia, que portan muchas de tus obras.

El aire trágico que se puede percibir en la gran mayoría de mi obra, proviene un poco de lo que he comentado anteriormente. Ese pensamiento o esa obsesión recurrente de mi edad temprana, que es algo que pervive conmigo las veinticuatro horas del día. Es una realidad que me acompaña y de la que me resulta difícil desconectar. Y hace que mi estado anímico vaya siempre un poco por ahí. A la hora de hacer las obras, esa parte un poco de farsa, o esa escenografía, que yo comparo y la veo como el trabajo que hace un director de cine cuando tiene que montar bien una escena de algún hecho dramático. Al final yo hago exactamente lo mismo: coloco objetos o si no son objetos, son personas, intento utilizar modelos y hago la fotografía. Luego, evidentemente, tengo que recurrir a la fantasía y lo imaginario, para añadir elementos, cosas que no existen y que me invento. Y al final organizo, creo una escena que cuenta algo, porque me gusta que cada obra relate una historia diferente, propia. Me termino aburriendo, por ejemplo, de las series que son de veinte o treinta obras y todas cuentan lo mismo. A veces lo he hecho y lo he conseguido. Pero suelo tender más a crear una escena y que esta sea capaz de hablar de un hecho en concreto. Me resulta así más cómodo. Luego, para la siguiente obra hago una puesta diferente. Y así voy construyendo cada una de las narraciones que se aprecian en mis trabajos. Aunque sí que es verdad que al final todas tienen un contexto similar y podrían estar clasificadas dentro de un mismo género.

Fingere II, 2022

Y EL MUNDO, AQUÍ FUERA

Maurice Blanchot recordaba que la obra de arte no es más que una violencia indistinta que tiende a mostrarse y ocultarse. Exaltándose en un espacio que se abre, proclive a la retirada en la profundidad de la disimulación.

Te encuentras con el mundo del arte, ahora la Feria, la exposición, los críticos o las galerías. El mundo que conocemos.

Cómo percibes sucede ese encuentro entre el mundo y tus trabajos.

Pues tengo realmente un poco de sensaciones encontradas, con esto de exhibirse uno en una feria ante críticos, público, otros artistas y galerías. Es por un lado fascinante poder participar en ella, evidentemente, ya que pretendo o me dedico a esto y quiero seguir viviendo de ello. Pero por otro lado y como comentaba antes, siendo mi obra una cosa tan personal, al final es muy similar a cuando una persona va a un confesionario a contarle su historia a un sacerdote, y le cuenta su intimidad. Entonces sí que siento un poco que exhibo públicamente ciertas cosas personales. Por un lado es una experiencia que está bien, pero por otro lado es como quitarse cada una de las capas que arropan mi intimidad. Y creo que es un encuentro que puede dar pie a recibir algún tipo de crítica no muy positiva; o que las obras no se perciban cómo las he querido expresar. Creo que eso a mí sí que podría afectarme.

Por ejemplo, mi última exposición en 2020 abordó la exhumación de mi abuelo. Leía entonces a una persona en redes sociales que decía que, me lucraba con mi abuelo fallecido. Cuando en verdad fue una exposición muy personal, hecha con un cariño inmenso hacia la figura de mi abuelo. Era a mis ojos todo lo contrario. La obra no estaba a la venta, no tenía una intención lucrativa. Así que considero que con este tipo de eventos, uno como artista siempre se la juega cuando va a un sitio así. Aunque realmente me siento muy complacido y espero que sea una gran experiencia.

En el ecosistema de ferias de arte contemporáneo, donde la aceleración del consumo visual amenaza con vaciar de sentido incluso las propuestas más sólidas, Art Madrid se enfrenta a un reto que no es menor, cómo seguir siendo relevante sin confundirse con el ruido, cómo articular una experiencia estética, que ofrezca al visitante algo más que una sucesión de estímulos breves y rápidamente olvidables.

Esta edición de Art Madrid se juega precisamente en ese terreno: el de la persistencia de la mirada. Frente a la espectacularización fácil o al discurso trasnochado, muchas de las galerías participantes apuestan por prácticas que reclaman tiempo, atención y una cierta disposición crítica por parte del espectador. No hay una sola estética dominante ni una narrativa única; lo que aparece, más bien, es un campo de tensiones donde conviven la pintura que insiste en su vigencia, el cuerpo entendido como archivo político, la materia como resistencia, el humor como herramienta crítica y la memoria como territorio inestable.

Lejos de la falsa neutralidad, esta selección revela algo a tener en cuenta, la elección de cada artista implica una toma de partido, una lectura del presente y, en muchos casos, una respuesta a un contexto artístico saturado de imágenes. Resulta especialmente reconfortante observar cómo muchas propuestas rehúyen del efectismo inmediato. Hay una voluntad clara de trabajar desde el proceso, desde la acumulación de sentido, desde lenguajes que no se agotan en una primera lectura.

También es notable la manera en que el cuerpo aparece como campo de inscripción de la historia; el paisaje deja de ser escenario para convertirse en síntoma. Y el universo de la creación se expande para pensar la complejidad contemporánea y el lugar que ocupan los artistas en este entramado. La mayoría de ellos, busca a través de sus obras, estrechar el vínculo con quien la contempla.

Este texto no pretende funcionar como un catálogo ni como una lista de recomendaciones al uso. La intención es la de proponer un recorrido crítico, agrupar las propuestas para entender qué está pasando en esta edición de Art Madrid. Cada galería aparece representada a través de un artista, no como representante aislado, sino como parte de una conversación más amplia que el público podrá completar visitando la feria del 4 al 8 de marzo en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.


WU Chia-Yun. Yiri Arts. Nowhere II, 2021. LED light, carton. 36 x 54 x 6 cm.


WU Chia-Yun - Yiri Arts

WU Chia-Yun (Taiwán, 1988) es una artista y cineasta cuya práctica se sitúa en la intersección entre el cine experimental, la instalación y el arte conceptual. A través del uso del lenguaje cinematográfico expandido, su obra investiga cuestiones relacionadas con la identidad, el desplazamiento, la pertenencia y la experiencia existencial contemporánea. Su trabajo se caracteriza por una atención precisa a la materialidad de la imagen y el sonido, que son transformados en dispositivos espaciales y temporales. Mediante la superposición de medios como imagen en movimiento, fotografía, técnicas de impresión, dibujo y transferencia, WU construye entornos perceptivos complejos que invitan al espectador a habitar el tiempo y el espacio de la obra.

Desde una posición marcada por la experiencia transnacional y el nomadismo cultural, su producción articula una reflexión sensible sobre cómo los contextos políticos, sociales y afectivos modelan la subjetividad. Lejos de una narrativa lineal, sus obras funcionan como escenarios cuidadosamente compuestos, donde cada elemento participa de una coreografía visual que desborda los límites tradicionales del cine.


Rob van Hoek. Uxval Gochez Gallery. Where the days are longer. 2025. Mixed media on canvas. 70 x 120 cm.


Rob van Hoek - Uxval Gochez Gallery

Rob van Hoek (Países Bajos, 1957) es un artista autodidacta con una trayectoria profesional que desde sus inicios en 1993, se desarrolla en torno a una investigación sostenida del paisaje cultivado, entendido como construcción visual, rítmica y emocional. Alejada de la idealización del paisaje virgen, su obra se centra en territorios modelados por la intervención humana, donde campos, alineaciones de árboles, caminos y arquitecturas rurales configuran una geografía marcada por el orden, la repetición y la memoria. Su pintura se caracteriza por un uso deliberadamente lúdico de la perspectiva y una figuración depurada, que oscila entre la planitud y la profundidad. Este equilibrio confiere a sus composiciones, un carácter de aparente simplicidad, sostenido por una estructura formal cuidadosamente elaborada. Los títulos de sus obras son extraídos de fragmentos de letras de canciones populares y de jazz, reforzando así, la dimensión poética de sus paisajes y ampliando su campo de resonancia simbólica en un diálogo entre imagen, música y experiencia cotidiana.


Lúcia David. Trema Arte Contemporânea . Alone. 2024. Técnica mixta. 24 x 30 x 12 cm.


Lúcia David - Trema Arte Contemporânea

La práctica de Lúcia David (Anadia, Portugal, 1966) se desarrolla en el ámbito de la instalación, la escultura, el libro de artista y el texto, integrando técnicas como el collage y el bordado manual. Su obra construye narrativas visuales que abordan la condición femenina y la memoria colectiva de Portugal, desde una valoración consciente de la imperfección, la rudeza y la simplicidad. Articulada desde una poética del silencio -entendida como espacio de resistencia y reflexión-, su producción se presenta como una serie de “objetos-pregunta”, realizados fundamentalmente en papel, donde la materialidad y el gesto manual operan como núcleos de sentido.


Lana Khayat. Shiras Galería. Botanic Cipher, 2024. Óleo sobre lino. 182 x 152 cm.


Lana Khayat - Shiras Galería

Lana Khayat (Líbano, 1983) es una artista contemporánea cuya práctica se sitúa en la intersección entre naturaleza, patrimonio y abstracción. Su trabajo se construye a partir del tránsito entre los paisajes de España y la vastedad silenciosa del desierto árabe, tejiendo territorios contrastados que dan lugar a un lenguaje visual profundamente personal y, al mismo tiempo, universal. A través del diálogo entre formas orgánicas y estructuras geométricas, Khayat desarrolla una poética visual anclada en la memoria y abierta al presente. Su obra genera espacios de recuerdo y reinvención que trascienden lo puramente estético, donde el pasado no se conserva como vestigio, sino que se reactiva y se transforma.

Su producción puede leerse como un homenaje a la resiliencia femenina y como una reflexión sostenida sobre la identidad como herencia viva. Al mismo tiempo, propone una experiencia del arte entendida como lenguaje, archivo y legado compartido.


Ignacio Iñigo. Pigment Gallery. El vuelo del Águila navegante, 2025. Piel de pintura sobre bastidor con varilla de bambú. Pintura instalativa. 70 x 50 cm.


Ignacio Iñigo - Pigment Gallery

Ignacio Iñigo (Chile, 1980) es un artista multidisciplinar con formación en Arquitectura que desarrolla una práctica pictórica centrada en la materialidad, el gesto mínimo y la dimensión corporal de la pintura. Su trabajo parte de un interés sostenido en lo que denomina la “piel de la pintura”: una comprensión de la superficie pictórica como cuerpo sensible, en la que la aplicación cromática se manifiesta como presencia material capaz de modular la percepción. Su práctica se inscribe así en una reflexión más amplia sobre la relación entre cuerpo, percepción y experiencia, ampliando los límites de la pintura hacia un espacio de contemplación activa y presencia consciente.


Isabel Ruiz. Nuno Sacramento Arte Contemporânea. Sin título 2, 2025. Fotografía impresa en dibond. 100 x 160 cm.


Isabel Ruiz - Nuno Sacramento Arte Contemporânea

Isabel Ruiz (Montevideo, Uruguay, 1959) ha desarrollado una investigación sostenida sobre la percepción y la economía de la imagen. Formada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Lima (Perú), su vínculo con la fotografía se inicia de manera temprana y se consolida a partir de una relación prolongada con el paisaje, entendido como espacio de experiencia y proyección emocional. Tras una trayectoria profesional desarrollada en paralelo al ámbito empresarial, desde 2010 retoma con intensidad su dedicación artística, profundizando de manera autodidacta en la fotografía digital y completando su formación mediante masterclasses, talleres avanzados y procesos especializados de impresión.

A través de composiciones medidas y una edición rigurosa, su obra activa un espacio de contemplación que interpela al espectador de forma gradual, entendiendo la imagen no como un objeto cerrado, sino como un campo de relación. En un contexto marcado por la saturación visual y la hiperproducción de imágenes digitales, su práctica propone una desaceleración de la mirada y una experiencia perceptiva más consciente, en la que el paisaje funciona como detonante de memoria, presencia y afectos.


Iván Prieto. Moret Art. Mr Lacasitos. 2025. Cerámica. 34 x 16 x 18 cm.


Iván Prieto - Moret Art

La práctica de Iván Prieto (O Barco de Valdeorras, Ourense, 1978) se basa fundamentalmente desde la escultura, entendida como un espacio de exploración crítica del cuerpo y de los modelos normativos de representación. Su obra parte de una deformación consciente de la figura humana, cuerpos que se expanden, se hinchan o se desbordan, poniendo en crisis los cánones tradicionales de identidad, belleza y apariencia.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, Prieto residió durante cinco años en Berlín, ciudad que tuvo una influencia decisiva en la consolidación de su lenguaje visual. Tras su regreso a España, establece su residencia en Galicia, manteniendo un vínculo activo con la capital alemana. Esta experiencia transnacional se refleja en una producción que combina sofisticación formal y una mirada crítica hacia los discursos contemporáneos sobre el cuerpo, la identidad y la construcción cultural de la imagen.


Cedric Le Corf. Loo & Lou Gallery. Torpeur I, 2025. Oil on canvas. 140 x 119 cm.


Cedric Le Corf - Loo & Lou Gallery

La pintura de Cédric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se centra en el cuerpo entendido como espacio de tensión y conflicto. Sus figuras no buscan la representación anatómica ni la narración, sino que aparecen como presencias físicas inestables, construidas desde la materia y el gesto.

Trabaja el óleo con una carga matérico-expresiva intensa, donde la pincelada visible y el color oscuro, terroso, ocasionalmente luminoso, actúan como vehículos emocionales. Las composiciones rehúyen el equilibrio, generando cuerpos que parecen surgir y descomponerse en la superficie pictórica. Su práctica dialoga con el expresionismo alemán y con la tradición barroca española, consolidando una pintura que aborda la fragilidad, la memoria y la persistencia del cuerpo.


Reload. LAVIO. Blond Ambition. 2025. Mármol rosa, negro y blanco. 62 x 32 x 12 cm.


Reload - LAVIO

Reload (Barcelona, 1972) es un artista visual y performer cuya práctica se centra en la escultura en mármol tallado a mano, entendida como un espacio de fricción entre tradición y contemporaneidad. Su trabajo se inscribe dentro de lo que denomina arte retrofuturista: una fusión entre el canon escultórico clásico y códigos procedentes de la cultura popular, el cine, la música y universos narrativos contemporáneos.

Lejos de una aproximación formalista, su obra propone una reinterpretación crítica, a menudo atravesada por el humor, de las iconografías del arte occidental. Al trasladar imaginarios populares a un material históricamente asociado a la permanencia y al canon, Reload desestabiliza jerarquías culturales y reescribe la tradición desde una subjetividad actual. La escultura se convierte así en un dispositivo activo, donde lo culto y lo popular, lo canónico y lo contracultural, coexisten en tensión.


Carlos Quintana. Kur Art Gallery. ST. Óleo sobre lienzo. 100 x 70 cm. 2025.


Carlos Quintana - Kur Art Gallery

La obra de Carlos Quintana (La Habana, Cuba, 1966) se sitúa en los márgenes del pos-expresionismo, articulando un lenguaje pictórico singular que se distingue por la intensidad cromática, la fuerza gestual y una profunda carga psicológica. Su pintura no establece una relación directa con tendencias dominantes ni con generaciones concretas, sino que desarrolla una voz propia, reconocible por su potencia visual y su capacidad para abordar la condición humana desde una perspectiva compleja y no literal.

El uso audaz del color y una figuración que rehúye la descripción directa convierten sus superficies en campos de tensión emocional y simbólica. El gesto pictórico actúa como vehículo de resonancia interior más que como recurso formal, generando climas visuales densos que interpelan al espectador en un plano sensorial y afectivo. En este sentido, su trabajo ha sido señalado como una de las propuestas más sólidas y singulares dentro del panorama pos-expresionista cubano contemporáneo.


Fabian Treiber. Kant Gallery. It Matters Still. 2025. Acrílico, tinta, pastel al óleo, pastel y papel sobre lienzo. 150 x 130 cm.


Fabian Treiber - KANT Gallery

La obra de Fabian Treiber (Ludwigsburg, Alemania, 1986) se sitúa en un territorio intermedio entre la figuración y la abstracción, articulada desde una investigación formal sobre la relación entre interior y exterior como dispositivos perceptivos. En sus pinturas, estas nociones no operan como categorías narrativas, sino como estructuras visuales que cuestionan las proyecciones subjetivas y nuestra forma de construir la realidad.

Treiber toma decisiones pictóricas desde lo formal y no desde el relato, generando una ruptura consciente que convierte la supuesta “falsedad” de la pintura en una de sus cualidades centrales. Sus obras producen una sensación de leve extrañamiento —algo parece no encajar del todo— que, lejos de ser un error, constituye el núcleo de su precisión pictórica. La imagen se construye así como un campo de tensión perceptiva más que como una representación estable.

Formado en Bellas Artes por la Staatliche Akademie der Bildenden Künste Stuttgart, ha recibido importantes reconocimientos como la Beca Karl Schmidt-Rottluff (2018), la Beca Marianne Defet de Pintura otorgada por la Kunsthalle Nürnberg (2018) y fue finalista del Große Hans-Purrmann-Preis en 2021. Su obra ha sido presentada en exposiciones individuales en instituciones y galerías como la Kunsthalle Nürnberg, Kunstverein Ludwigsburg, Museum zu Allerheiligen (Schaffhausen), Ruttkowski;68 y KANT Gallery, entre otras, así como en numerosas exposiciones colectivas en Europa, Asia, Australia y Estados Unidos.


Eduardo Urdiales - Inéditad Gallery. Pulsar start y dejarse corroer, 2025. Grafito y carboncillo y tinta china sobre papel fijado a tabla. 65 x 55 cm.


Eduardo Urdiales - Inéditad Gallery

Eduardo Urdiales (Roquetas de Mar, 1998) se presenta en Art Madrid’26 con una serie de dibujos en los que el grafito y el carboncillo sobre papel fijado a tabla se convierten en el núcleo de una poética introspectiva y performativa. Su práctica concibe el dibujo como un espacio de tensión conceptual y emocional que excede la representación, activando la superficie como lugar de presencia y resistencia.

Obras como El Nómada, Pulsar start y dejarse corroer o Cinco minutos de silencio evidencian un dominio preciso del medio y una exploración rigurosa de la densidad tonal y la economía de recursos. La elección del papel fijado a tabla rompe con la noción del dibujo como estadio preliminar y sitúa la disciplina en un plano autónomo, donde cada gesto y cada vacío adquieren un peso estructural.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada y con un Máster en Producción Artística Interdisciplinar por la Universidad de Málaga, Urdiales profundizó en el dibujo en los últimos años de su formación, consolidando un lenguaje propio que ya ha sido reconocido en certámenes como el XXV Certamen de Dibujo Gregorio Prieto (2019), el ModPortrait de Dibujo (2020) y el Concurso Internacional de Pintura Villa de Fuente Álamo (2022).


Pilar Salvá. Gerhardt Braun Gallery. Metamorfosis. 2025. Acrylic ink and Indian ink on canvas. 146 x 114 cm.


Pilar Salvà - Gerhardt Braun Gallery

La práctica de Pilar Salvà (Palma de Mallorca, 1978) se sitúa en una tensión sutil entre realismo, surrealismo y contemplación introspectiva. Su trabajo parte de una exploración sostenida de la figura humana, especialmente del rostro, entendido no como representación mimética, sino como umbral entre lo visible y lo interior. Las figuras que construye operan en un espacio de ambigüedad donde lo consciente y lo inconsciente se entrelazan.

Trabaja principalmente con acuarela y tinta china sobre papel, desarrollando una técnica depurada. Sus composiciones destacan por la precisión y por la atención a gestos mínimos y expresiones sutiles, capaces de activar una carga emocional profunda sin recurrir a la exageración narrativa. Aunque su práctica se ha centrado en el retrato figurativo, Salvà explora también otros registros y se aproxima a la abstracción como forma de ampliar su investigación visual. Su obra propone una experiencia de contemplación pausada, donde la imagen actúa como dispositivo introspectivo más que como relato cerrado, siempre dispuesta a florecer.


Mathieu Lucas. Galerie One. Petit navire. 2025. Técnica mixta. 70 x 70 cm.


Mathieu Lucas - Galerie One

Mathieu Lucas (Francia, 1985) es un artista multidisciplinar formado en artes gráficas cuya práctica integra escultura, pintura, instalación y narración visual dentro de un lenguaje coherente y singular. Influenciado por la cultura urbana, ha desarrollado una obra que oscila entre el realismo en miniatura y una poesía conceptual estrechamente vinculada a problemáticas contemporáneas.

Su trabajo se caracteriza por la creación de escenas minuciosas y composiciones en volumen que abordan la complejidad del mundo actual desde una estética contenida, donde conviven crudeza y refinamiento. A través del uso frecuente de materiales recuperados, Lucas presta especial atención a la materialidad, a los procesos de transformación y al valor simbólico de los objetos, construyendo narrativas visuales que funcionan como micro - escenarios cargados de tensión crítica.

La aparente fragilidad de sus composiciones contrasta con la densidad conceptual de los temas que aborda, generando un equilibrio preciso entre rigor técnico y discurso crítico. Su obra propone una mirada atenta y detenida, en la que lo pequeño se convierte en un dispositivo eficaz para pensar lo social, lo político y lo cotidiano.


Ángela Mena. Galería Sigüenza. The power of Color, 2023. Óleo sobre lienzo. 81 x 81 cm.


Ángela Mena - Galería Sigüenza

Ángela Mena (Sevilla, 1985) presenta The Power of Color, un óleo sobre lienzo donde el color se erige como motor conceptual y formal de la obra. Con una sólida formación en Bellas Artes la artista ha desarrollado una práctica centrada en la abstracción que parte de una intuición sensorial aguda y un compromiso profundo con el paisaje y la percepción. Trabaja el óleo con una destreza que revela una articulación deliberada entre campos de color planos y transiciones graduales, generando composiciones que se leen como ecos visuales de experiencias perceptivas. Su paleta estridente responde a una lógica interna donde cada tono establece relaciones de contraste y resonancia que guían la mirada por el plano pictórico.


Francisco Pereira Coutinho. Galería São Mamede. Bruxelas I. 2023. Fotografía Diasec. 120 x 80 cm.


Francisco Pereira Coutinho - Galería São Mamede

Francisco Pereira Coutinho (Lisboa, 1992) es un fotógrafo y director de cine cuya obra se inserta en una tradición experimental de la imagen. Explora técnicas de exposición múltiple, un procedimiento cinematográfico que consiste en exponer el mismo negativo varias veces a la luz, generando composiciones donde líneas, planos y texturas convergen en un tejido visual híbrido. Su fotografía se caracteriza por la construcción de imágenes que parecen caleidoscopios urbanos, en las los elementos de la ciudad se yuxtaponen y superponen, produciendo efectos de ambigüedad visual y tensión espacial. Obras como Bruxelas I funcionan como mapas visuales de fragmentación donde cada elemento modula la percepción de profundidad, ritmo y textura.


Beth Shapeero. Galería Rodrigo Juarranz. 2024. Fingers Neon 6 R. Acrílico sobre lienzo.


Beth Shapeero - Galería Rodrigo Juarranz

Beth Shapeero (Glasgow, 1985) presenta un cuerpo de obra que abre un espacio entre la abstracción y la narrativa lúdica. Sus piezas no se identifican con un estilo único o un motivo reconocible, sino con una tensión entre lo imperfecto y lo controlado que logra un equilibrio inestable entre decisión constructiva y azar estético. Trabaja con materiales y estrategias que combinan dibujo, creación de forma y manipulación de superficies, articulando espacios donde el brillo lustroso, el trazo gráfico y la grieta accidental interactúan en una polifonía visual. Su interés por el subconsciente, lo imperfecto y el deseo convierte lo visual en un espacio de indagación psicológica y afectiva.


Manuel Barreiro. Paparolo. Galería METRO. Soma Inclinado. 2023. Gres esmaltado. 52 x 50 x 30 cm.


Manuel Barreiro (Paparolo) - Galería METRO

Manuel Barreiro (Paparolo) (O Grove, Pontevedra, 1951), presenta una selección de piezas en gres esmaltado, entre las que destaca Soma Inclinado. Su trayectoria conjuga su formación artística con un origen en Ciencias Biológicas, atravesando la cerámica, la escultura y una práctica híbrida donde la forma tradicional se tensiona con lecturas contemporáneas del volumen. Usa el gres esmaltado con una gestualidad que oscila entre lo orgánico y lo estructural, explorando superficies de densidad visual y texturas que se acercan tanto a lo arqueológico como a lo biomorfo. La aparente sencillez técnica de su trabajo, esconde una compleja negociación entre peso, equilibrio y tensión. El uso de nombres como Soma (cuerpo) sugiere una reflexión sobre la corporeidad del objeto y su analogía con estructuras vivas.


Antonio Barahona. Galería María Aguilar. Retiro. 2025. Óleo sobre tabla. 81 x 116 cm.


Antonio Barahona - Galería María Aguilar

Antonio Barahona (Sevilla, 1984) presenta una serie de obras entre las que destaca Retiro, óleo sobre tabla de gran formato que conjuga la tradición del paisaje y la figura con una mirada crítica hacia la representación y la memoria. Su pincelada cuidadosa y su composición equilibran presencia y vacío, mientras el tratamiento de la luz opera como elemento estructural que sitúa al espectador en un clima de reflexión. La paleta, tendente a tonos de lirismo controlado, establece un diálogo continuo entre figura y entorno para construir un relato visual que conecta al espectador con la añoranza de los patios de la infancia.


David Planas. Galería Luisa Pita. ST. 2025. Mixta sobre lienzo. 125 x 45 cm.


David Planas - Galería Luisa Pita

David Planas (San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba, 1976) problematiza el paisaje como construcción epistemológica. Articula el plano pictórico mediante fragmentaciones, texturas y decisiones compositivas que transforman la mirada en operación productora de sentido. El paisaje aparece en su obra como sistema semiótico inestable que debe ser interrogado, descompuesto y reconfigurado como campo de pensamiento. Esta práctica establece un desplazamiento cognitivo donde el paisaje se constituye en el acto mismo de ser pensado, desplazando su condición de objeto dado hacia su cualidad de experiencia construida.


Marcos Juncal. Galería La Mercería. Amarillo en Equilibrio. 2024. Madera pintada, cuerda, mármol. 60 x 30 x 14 cm.


Marcos Juncal - Galería La Mercería

Marcos Juncal (Pontevedra, 1975) desarrolla una práctica visual en la que la superficie pictórica y la presencia del objeto se encuentran en un punto de tensión constante. Su obra apuesta por estructuras formales que se desprenden de la abstracción geométrica para reelaborar reglas de percepción y espacio. Trabaja con una reducción del espectro visual a partir de líneas, planos y colores, elementos calculados para activar una respuesta física y cognitiva del espectador. El artista plantea condiciones de juego y relación, subrayando la importancia de la mirada activa. Una invitación para que el espectador se sienta implicado en la construcción del sentido de la obra.


Carmen Van den Eynde. Galería Espiral. Reflejos en el estanque IV, 2022. Óleo sobre lienzo. 89 x 146 cm.


Carmen Van den Eynde - Galería Espiral

Carmen Van den Eynde (Torrelavega, 1947) es una figura clave de la fotografía y el arte vegetalista contemporáneo. Su obra ha transitado décadas de exploración técnica desde bodegones hasta series más recientes como Reflejos en el estanque IV. Su práctica se sitúa en un territorio donde lo natural establece un puente entre la tradición del bodegón clásico y la sensibilidad contemporánea por los procesos de transformación del entorno vegetal y visual. Van den Eynde recupera la disciplina de la fotografía tradicional para desdoblarla en composiciones pictóricas que operan como superficies de reflexión, en las que la composición, la luz y el contraste se convierten en modos de activar la presencia del objeto y su impacto visual trascendiendo lo meramente natural.


Prado Vielsa. Galería Carmen Terreros. Cartografía de luz II. 2025. Impresión digital en metacrilato de colada transparente. 40 x 40 cm.


Prado Vielsa - Galería Carmen Terreros

Prado Vielsa (Soria, 1972) presenta una propuesta escultórica que parte de una investigación del color, la transparencia y la luz como elemento estructurador del espacio. En obras como Cartografía de luz II, articula volúmenes plegados en metacrilato transparente o negro, introduciendo una tensión entre luminosidad, sombra y forma. La luz deja de ser un efecto y se convierte en un propulsor material de la obra, un agente que modela y define superficies visibles e invisibles. Su trabajo explora la percepción sensorial del espectador. Sus estructuras plegadas emergen desde un diálogo entre imagen y espacio específico. El metacrilato se convierte en interfaz de reflexión y refracción donde la luz se dobla, se dispersa y construye planos virtuales.


Beatriz Castela. Galería Beatriz Pereira. Interference I, 2022. Madera de roble y metacrilato. 30 x 20 x 30 cm.


Beatriz Castela - Galería Beatriz Pereira

Beatriz Castela (Cáceres, 1985) parte de una preocupación sólida por la percepción y los límites de la realidad en la era digital. Su práctica es polifónica y transdisciplinar, y atraviesa dibujo, pintura, escultura, instalación y nuevos medios para investigar cómo construimos experiencias sensibles en un contexto saturado de imágenes. Castela alterna técnicas tradicionales (bolígrafo sobre papel, pintura acrílica) con estrategias que incorporan materiales contemporáneos como metacrilato e instalaciones conceptuales. Su obra ofrece una mirada crítica sobre cómo la tecnología y la cultura visual contemporánea modelan nuestra comprensión del otro y de lo real.


Manuel Martí Moreno - Galería BAT alberto cornejo.Inanna. 2025. Varillas corrugadas, soldadas y pintadas. 105 x 73 x 55 cm.


Manuel Martí Moreno - Galería BAT alberto cornejo

Manuel Martí Moreno (Valencia, 1979) desarrolla una escultura que problematiza la forma en su esencia. Estructuras de tuercas, varillas corrugadas y acero soldado se articulan en piezas donde el vacío se convierte en protagonista tanto como la materia. Piezas como Inanna condensan un uso radical de la soldadura; la estructura abierta, calada, revela contracciones internas, tensiones y espacios que redefinen la obra. En sus esculturas el vacío opera como elemento constructivo por naturaleza. No se trata únicamente de lo que está presente, sino de lo que deliberadamente no está contenido dentro de sus cabezas. Martí Moreno trabaja en esa intersección entre presencia y ausencia, produciendo objetos que parecen surgir de un collage de tensiones y fragilidades.


Faustino Ruiz de la Peña. Galería Arancha Osoro. Derivion. 2025. Óleo, lapiz y pigmento. 31 x 27 cm.


Faustino Ruiz de la Peña - Galería Arancha Osoro

Con una trayectoria arraigada en la pintura y el dibujo, Faustino Ruiz de la Peña (Oviedo, 1969), es un artista cuya obra recoge experiencias visuales y transformaciones personales que ocultan una poética de lo melancólico y lo enigmático. Su producción se apoya en la memoria como recurso plástico. Los escenarios que pinta, casas, árboles, pájaros, estructuras urbanas, no se conforman como representación anecdótica, sino como signos que llevan consigo una carga de misterio. El gesto pictórico parece deliberadamente pausado, casi meditativo, creando planos donde el color, la luz y la composición refuerzan una sensación de tiempo dilatado.


Andrey Budko. g·gallery. Hear My Roooar. 2022. Bordado con hilo cerámico sobre fieltro de lana. 450 x 140 cm.


Andrey Budko - g·gallery

La obra de Andrey Budko (Rusia, 1989) construye un puente entre tradición y contemporaneidad, situando el textil como dispositivo de pensamiento cultural. Formado inicialmente en diseño, Budko desplaza sus materiales hacia una poética crítica en la que el fieltro y el bordado funcionan como superficie y territorio simbólico. Piezas como Hear My Roooar, condensan referencias históricas, iconográficas y culturales que oscilan entre lo familiar y lo extraño. Manipula el bordado y el fieltro con una economía de medios sorprendente, prescindiendo del ornamento para destacar la traza manual, la textura y la materialidad cruda.


Arol. Est_ArtSpace. Like a virgin. 2025. Acrílico y óleo sobre tablero 3D de madera. 50 x 30 cm.


Arol - Est_ArtSpace

Arol (Buenos Aires, 1974) representa esa intersección entre lenguaje digital y tradición pictórica que domina buena parte de las prácticas contemporáneas. Su trabajo evidencia una transición del medio digital al óleo sobre madera, lo que constituye un gesto crítico frente a la aceleración tecnológica dominante. Las imágenes formalizan un campo de tensiones entre capas, píxeles y materiales orgánicos que se activan en la superficie pictórica. Esta dinámica desvela una pregunta subyacente: ¿cómo se traduce la velocidad, la virtualidad y la fragmentación digital en términos de presencia física y material de la pintura? Su producción articula una lógica donde el gesto pictórico dialoga con los residuos visibles del código y la estructura subyacente de las imágenes digitales.


Palito Dominguín. DDR Art Gallery. La niña de las trenzas. 2025. Acrílico sobre papel. 100 x 100 cm.


Palito Dominguín - DDR Art Gallery

La propuesta de Palito Dominguín (Badajoz, 1996) evidencia una práctica creativa que transita entre el dibujo, la pintura y la imaginación. En sus obras evidencia un impulso narrativo ligado a una lógica lúdica representada en figuras híbridas, personajes fantásticos y universos de formas que parecen emerger de un imaginario infantil. Su uso del color, brillante y audaz, con contrastes que sedimentan el gesto, potencia esa lógica de universo alternativo donde cada trazo funciona como signo de una micro-historia. Su universo visual se mueve entre la precisión del dibujo y la libertad cromática de la pintura.


Enrique A. Cabrera. Collage Habana. Biforme I. 2024. Tinta sobre madera. 90 x 65 cm.


Enrique A. Cabrera - Collage Habana

Enrique A. Cabrera (La Habana, Cuba, 1993) presenta una obra que se sitúa en el cruce entre geometría, estructura y materialidad. Sus ensamblajes sobre madera expanden la aplicación pictórica tradicional; fragmentan planos y superficies, estableciendo tensiones espaciales donde el gesto y la forma se encuentran, evocando estados, ritmos y discontinuidades. Trabaja desde una poética de la abstracción geométrica que no rehúye la referencia a contextos socio-históricos y sensoriales particulares, inscribiéndose en una tradición latinoamericana que dialoga con la noción de límite, tanto espacial como conceptual.


Alejandra Gandía-Blasco. CLC ARTE.Serie atardecer 2 en ibiza, 2022. Copia Ultrachrome en papel fotográfico Photo Rag 188 g Hahnemühle, montaje en dibond de 2 mm, montado y enrasado sobre marco de madera. 85 x 64 cm.


Alejandra Gandía-Blasco - CLC ARTE

En la propuesta de Alejandra Gandía-Blasco (Alicante, 1984) se manifiesta una tensión poética entre lo transitorio y lo meditativo. Trabaja con horizontes, luz y atmósferas que parecen cifrar el paso del tiempo y la variabilidad de los paisajes. Su producción sugiere un diálogo entre las condiciones climáticas y las relaciones humanas con el entorno: el litoral, la incertidumbre del cambio, y la intuición sensorial de la luz como elemento estructural del cuadro. Se articula una síntesis de abstracción lírica anclada en decisiones compositivas precisas que someten a métricas sutiles los elementos pictóricos que estructuran su obra.


Soonik Kwon. Banditrazos Gallery. Absence of Ego. Shadow 2-01. 2024. Técnica mixta sobre lienzo. 150 x 150 cm.


Soonik Kwon - Banditrazos Gallery

Soonik Kwon (Seúl, 1959) llega a Art Madrid’26 con un conjunto de piezas en técnica mixta sobre lienzo caracterizadas por un uso denso de la superficie. La pintura se construye a través de capas superpuestas, marcas que se rozan y texturas que sugieren tensión entre figura y fondo. Su trabajo opera desde una reflexión sobre el yo y su disolución. Las variaciones de sus series exploran intersticios entre forma y vacío como estrategia para cuestionar nociones estables de identidad, presencia y figuración. Su práctica dialoga con inmediaciones de la abstracción occidental y la sensibilidad visual oriental.


Anita Suárez de Lezo. Aurora Vigil-Escalera. Nyvra, 2025. Acrílico y oro de 24k sobre madera. 167 x 129 cm.


Anita Suárez de Lezo - Aurora Vigil-Escalera

Anita Suárez de Lezo (Madrid, 1980) presenta un cuerpo de obra donde la geometría, el color y la superficie espejada convergen en un discurso plástico de claridad estructural. Trabajando con acrílico, oro de 24k y espejos sobre madera o lino, genera superficies que responden al espacio y a la mirada del espectador. Su trabajo combina planos rigurosos y colores intensos con materiales preciosos, lo que confiere a la obra una tensión entre lo sobrio y lo ostentoso. Las formas geométricas rígidas, inspiradas en la arquitectura minimalista oriental y la memoria visual de Nueva York, funcionan como estructuras de sentido que organizan el espacio visual. El uso de los espejos en su trabajo, es una decisión que introduce profundidad, movimiento y participación del espectador al fragmentar y multiplicar la imagen.


Marina Puche. Alba Cabrera Gallery. ST. 2025.Técnica mixta sobre papel. 100 x 70 cm.


Marina Puche - Alba Cabrera Gallery

Marina Puche (Valencia, 1982) participa con una serie de obras en técnica mixta sobre papel que explotan la superficie con trazos contenidos, color aplicado con economía y espacios que respiran. Su trabajo parte de una atención cuidadosa a los detalles de la experiencia humana. Influencias aparentemente dispares como el circo, el patchwork o el arte fallero valenciano convergen en una propuesta que intenta captar pequeñas tensiones afectivas o psicológicas. La repetición de formatos y la elección del papel como soporte son decisiones que subrayan un interés por lo íntimo, lo doméstico y lo relacional.


Bidias Romaric. 3 Punts Galería. One for the road. 2024. Acrílico sobre tela. 200 x 180 cm.


Bidias Romaric - 3 Punts Galería

Bidias Romaric (Camerún, 1995) presenta una serie de pinturas donde el gesto pictórico dialoga con la urgencia política y la memoria social contemporánea. Trabajando con acrílico sobre tela en grandes formatos, Romaric combina marcas gestuales intensas, colores saturados y textos o grafismos entre planos de color. Esta concatenación crea una presencia visual que funciona como crítica social y afirmación de identidad. En One for the road, las formas humanas se superponen a bloqueos cromáticos que fragmentan el cuerpo, generando una tensión entre lo representado y lo reprimido. Su pintura, fuertemente influenciada por la energía expresiva de Basquiat, se reconfigura desde una subjetividad africana que rehúye la exotización y la mirada paternalista.





Si algo atraviesa esta edición es la convicción de que el arte contemporáneo, lejos de agotarse, está reajustando sus herramientas. Ya no se trata de inventar lenguajes completamente nuevos, sino de revisar con rigor los existentes, de tensarlos y hacerlos friccionar con la realidad social, económica y afectiva que habitamos. En este sentido, uno de los mayores aciertos de Art Madrid es asumir que el público ya no necesita que le indiquen qué mirar, sino por qué detenerse. Así que, como una suerte de entrante apetitoso, os proponemos que os detengáis, que volváis sobre las obras, con el objetivo de que cada uno pueda trazar su propio mapa de Art Madrid '26. Un mapa no definitivo, abierto a expandir sus fronteras, que revele la insistencia de la mirada en aquello que nos mueve por dentro.