Art Madrid'26 – AccionMAD 15 XII Encuentro de Arte de Acción

 

 

 

En 2003 decidieron llenar el hueco que había en la escena madrileña en cuestiones de performance y arte de acción y, desde entonces, AcciónMAD! es la cita anual de referencia de los aficionados y los profesionales de este género híbrido, independiente y autónomo de las artes visuales.

 

 

Desde sus inicios AcciónMAD! ha abarcado siempre un amplio espectro geográfico y en esta edición especialmente, ha pasado de ser un festival focalizado en noviembre a ser una programación viva durante todo el año en distintos lugares y países, basándose en la colaboración y cooperación con espacios y proyectos de muy diversa naturaleza pero siempre mostrando especial atención al trabajo de artistas jóvenes y a la visibilidad de las mujeres artistas cuya aportación al arte de acción y a la performance ha sido siempre destacada.

 

 

 

 

 

Este noviembre, del 3 al 28, se celebra el encuentro principal de Acción MAD! con varias sedes como son la el Museo Reina Sofía, la Escuela de Artes y Espectáculos TAI, la Universidad Complutense o Matadero - la sede principal -, todo en Madrid, y el Museo Vostell de Malpartida de Cáceres.


Dirigido por Nieves Correa (de la que tuvimos la oportunidad de ver una fantástica performance en la pasada edición de Art Madrid 2015), con la coordinación de Yolanda Pérez y la colaboración, entre otros, de Abel Loureda,  Acción!MAD organiza durante todo el año cursos, talleres, mesas redondas, conferencias, residencias de artista y muestras para el espacio público. Además, desde 2008 tienen una sección dedicada a las experiencias más jóvenes: el ?Espacio Frágil?, organizada en colaboración con Facultades y Escuelas de Bellas Artes de España y Europa.

 

 

 

 

AcciónMAD! pretende dar a conocer la versatilidad y profundidad expresiva del llamado arte de acción, un género mutante e híbrido que incluye muchas y muy diferentes formas y prácticas pero con algunas constantes: el propio artista es el protagonista de la obra y suele implicar una fuerte relación con su cuerpo como herramienta para la acción, la relación con la audiencia no sigue el estándar actor/espectador y pretende involucrar al público, el juego y la interrelación suelen sustituir a la narración propiamente dicha y usan en muchas ocasiones el espacio público o espacios no relacionados con el arte para sus acciones? En la performance, por lo general, el aspecto ?tiempo? es completamente flexible ya que cada acción es de naturaleza excepcional y su duración varía tanto como el mensaje que se quiera transmitir.

 

 

 

 

Por AcciónMAD! han pasado artistas como Isidoro Valcarcel Medina (Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2007, Premio Velázquez 2015), Nacho Criado (Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2008 y el Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2009), Esther Ferrer (Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2008) y Concha Jerez (Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2011).

 

 

Consulta aquí el Programa Completo de AcciónMAD!15.

 

 

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.