AccionMAD 15 XII Encuentro de Arte de Acción

 

 

 

En 2003 decidieron llenar el hueco que había en la escena madrileña en cuestiones de performance y arte de acción y, desde entonces, AcciónMAD! es la cita anual de referencia de los aficionados y los profesionales de este género híbrido, independiente y autónomo de las artes visuales.

 

 

Desde sus inicios AcciónMAD! ha abarcado siempre un amplio espectro geográfico y en esta edición especialmente, ha pasado de ser un festival focalizado en noviembre a ser una programación viva durante todo el año en distintos lugares y países, basándose en la colaboración y cooperación con espacios y proyectos de muy diversa naturaleza pero siempre mostrando especial atención al trabajo de artistas jóvenes y a la visibilidad de las mujeres artistas cuya aportación al arte de acción y a la performance ha sido siempre destacada.

 

 

 

 

 

Este noviembre, del 3 al 28, se celebra el encuentro principal de Acción MAD! con varias sedes como son la el Museo Reina Sofía, la Escuela de Artes y Espectáculos TAI, la Universidad Complutense o Matadero - la sede principal -, todo en Madrid, y el Museo Vostell de Malpartida de Cáceres.


Dirigido por Nieves Correa (de la que tuvimos la oportunidad de ver una fantástica performance en la pasada edición de Art Madrid 2015), con la coordinación de Yolanda Pérez y la colaboración, entre otros, de Abel Loureda,  Acción!MAD organiza durante todo el año cursos, talleres, mesas redondas, conferencias, residencias de artista y muestras para el espacio público. Además, desde 2008 tienen una sección dedicada a las experiencias más jóvenes: el ?Espacio Frágil?, organizada en colaboración con Facultades y Escuelas de Bellas Artes de España y Europa.

 

 

 

 

AcciónMAD! pretende dar a conocer la versatilidad y profundidad expresiva del llamado arte de acción, un género mutante e híbrido que incluye muchas y muy diferentes formas y prácticas pero con algunas constantes: el propio artista es el protagonista de la obra y suele implicar una fuerte relación con su cuerpo como herramienta para la acción, la relación con la audiencia no sigue el estándar actor/espectador y pretende involucrar al público, el juego y la interrelación suelen sustituir a la narración propiamente dicha y usan en muchas ocasiones el espacio público o espacios no relacionados con el arte para sus acciones? En la performance, por lo general, el aspecto ?tiempo? es completamente flexible ya que cada acción es de naturaleza excepcional y su duración varía tanto como el mensaje que se quiera transmitir.

 

 

 

 

Por AcciónMAD! han pasado artistas como Isidoro Valcarcel Medina (Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2007, Premio Velázquez 2015), Nacho Criado (Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2008 y el Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2009), Esther Ferrer (Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2008) y Concha Jerez (Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2011).

 

 

Consulta aquí el Programa Completo de AcciónMAD!15.

 

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.