Art Madrid'26 – Del divisionismo al futurismo en Fundación Mapfre.

 

 

 

Hasta el 5 de junio, en la Fundación Mapfre de Madrid nos dan la oportunidad de saber un poco más sobre una época determinante en la historia de Italia, de finales del S.XIX a principios de XX, cuando la situación política, económica y social del país sufría una profunda crisis que determinaría en gran parte su concepto de nación de cara a la cercana Guerra Mundial. Asímismo, los artistas se embebieron de la realidad reinante e hicieron de sus obras un homenaje a su pueblo, comprometiéndose con sus carencias y penalidades y, muchos de ellos, participando de una intensa vida política.

 

 

 

La exposición 'Del divisionismo al futurismo. El arte italiano hacia la modernidad', organizada en colaboración con el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Trento y Rovereto, incluye 78 cuadros en 5 secciones, plantea cómo los pintores italianos encuentran un estilo que desemboca de forma natural en las vanguardias del siglo XX. Divisionismo y futurismo definen así el nacimiento de la moderna pintura italiana.

 

 

 

En una primera época, los pintores están profundamente influidos por el impresionismo y el puntillismo, por los estudios de la luz a los que pusieron firma italiana descomponiendo la pintura en 3 colores primarios creando un efecto vibrante sin igual, así nace el divisionismo. Sus temas reflejan paisajes naturales y escenas populares (bailes, maternidades…) hasta que empiezan a fijarse en las ciudades y en las desigualdades sociales, en la idea de transformación y de futuro. De esa época es Reflexiones de un hambriento, de Emilio Longoni, presente en la muestra.

 

 

El estallido de la lucha obrera y las protestas sociales en las capitales económicas italianas actúa como revulsivo en muchos artistas que se ven impelidos a abanderar la revolución. Un caso de éxito fué el futurismo, movimiento surgido en torno al manifiesto de Marinetti que invitaba a la ruptura, a la violencia y a la industrialización como solución de todos los problemas en vísperas de la Gran Guerra. Entre los artistas que se sumaron a este movimiento estaban los divisionistas Boccioni, Carrà o Balla.

 

 

 

El movimiento, la velocidad, la luz y el color eran símbolos de la vida moderna y este impulso fortalecía la idea de nación joven, fuerte y unida. El futurismo, una de las principales vanguardias del inicio del S.XX, desembocaría en una estética netamente abstracta y contemporánea sin olvidar nunca su militancia en la representación de la luz y el color.

 


ABIERTO INFINITO.LO QUE EL CUERPO RECUERDA. CICLO DE PERFORMANCE X ART MADRID'26


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta el ciclo de performance: Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997). La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


PERFORMANCE: ALTA FACTURA. COLECTIVO LA BURRA NEGRA

4 de marzo | 19:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.


"Disciplina para el poder”. Performance de La Burra Negra para la pieza: Desplazamiento del Congreso de los Diputados de Roger Bernat. 2025.


Alta Factura subvierte la estructura de la pasarela de moda para reivindicar los procesos invisibles de la creación artística. En esta propuesta, a través de una serie de piezas textiles conceptuales, la performance sitúa bajo el foco el rigor del oficio y la vulnerabilidad del artista, exponiendo —por fin— aquellas costuras que suelen quedar relegadas a la sombra de los bastidores.


Colectivo La Burra Negra.


SOBRE EL COLECTIVO LA BURRA NEGRA

La Burra Negra es un colectivo nómada de Artes de Acción con sede en Málaga, fundado en 2024 tras su primera residencia en Totalán. Está autogestionado por Ascensión Soto Fernández, Gabriela Feldman de la Rocha, Sasha Camila Falcke, Sara Gema Dominguez Castillo, Sofía Barco Sánchez y Regina Lagos González, seis creadoras de diferentes procedencias y trayectorias que se conocieron en el Hospital de Artistas de La Juan Gallery. El colectivo reúne profesionales de joyería, pintura, artes escénicas, música, danza, divulgación y gestión cultural. Su actividad incluye la residencia anual en Totalán, la producción de obras performativas, la mediación cultural y la realización de intervenciones en el territorio. Desde su creación ha participado en las Jornadas Periscopio en La Térmica, ha presentado A granel en el MVA de Málaga, ha realizado diversas acciones en Totalán, la más reciente durante su segunda residencia anual y ha formado parte con sus propias propuestas en la performance Desplazamiento del Congreso de los Diputados de Roger Bernat en Madrid.

En La Burra Negra les mueve la creación colectiva y el intercambio de saberes. Unidas para experimentar y difundir la performance, exploran lo invisible del trabajo artístico: tiempos, esfuerzos y relaciones que normalmente no se ven, como forma de reivindicación.

Su práctica surge del diálogo y del pensamiento compartido, en la búsqueda de espacios descentralizados donde el arte pueda ser vivido y su proceso mostrado. Cada residencia y cada acción son intentos de habitar la creación de manera colectiva, cuestionando la precarización y construyendo redes de cuidado y colaboración que sostienen su práctica y la de quienes les rodean.