Art Madrid'26 – Art Madrid cuenta con algunas de las mejores galerías de arte de Cataluña como son: 3 Punts Galeria, Galeria Marc Calzada, Galería Miquel Alzueta, Alonso Vidal y Galería Zielinsky Contemporary Art.

Llegan todas de Barcelona y retratan un interesante abanico de posibilidades dentro del arte contemporáneo, desde piezas con la huella inequívoca de las vanguardias españolas del S.XX, hasta iconos del arte urbano y artistas emergentes de enorme proyección.

 

 

 José Benítez, Pabellón de rezos, 2016. Técnica mixta. 

 

 

3Punts galería trabaja en la promoción del arte contemporáneo en sus distintas expresiones, prestando especial atención al trabajo de nuevos creadores en contraste con otros de consolidada trayectoria, y colaborando para ello con otras galerías nacionales e internacionales. La propuesta que traen a Art Madrid’17 incluye a los artistas Gerard Mas, Mr. Brainwash, Ramon Surinyac, Samuel Salcedo, Alejandro Monge, José Benítez.

 


Entre los artistas que expondrán en el stand de 3 Punts galería, destaca como novedad en Art Madrid, la obra del artista malagueño José Benítez, cuyos paisajes sublimes de monstruos, ruinas, laberintos y aquelarres, permiten al espectador adentrarse en el universo personal y utópico del pintor.
 

 

Joan Miró, Tête, 1975. Tinta China y ceras sobre papel japonés 

 

 

La Galería Marc Calzada, fundada en 1996 y situada en el centro de Barcelona, está especializada en autores del S.XX, nacionales e internacionales, con gran atención sobre las vanguardias clásicas. En nuestra feria tenemos el placer de mostrar algunas imponentes piezas de Antoni Tàpies, Antonio Saura y Joan Miró, en el fantástico diálogo entre maestros que ha propuesto la galería.

 

La Galeria Marc Calzada plantea una propuesta expositiva en la que establece un nexo de unión entre los tres artistas tanto a nivel artístico como personal. En 1959, Pierre Matisse le comenta a Joan Miró no solamente su interés por los artistas integrantes del grupo El Paso, sino también por el artista Toni Tàpies.

 

 

Ivan Franco, Sin título, 2016. Lápiz sobre papel

 

 

Galería Miquel Alzueta aúna el arte contemporáneo con la arquitectura y el diseño del siglo XX dentro de una antigua fábrica de 500m² en el corazón de Barcelona. En constante renovación, hoy conviven reconocidos artistas internacionales con artistas españoles de diversas generaciones. Su listado de artistas, en continua expansión, pretende ser un reflejo con la mejor calidad del mosaico del arte del siglo XXI y, para muestra, la que les representa en Art Madrid’17 con los artistas Bruno Ollé, Manolo Ballesteros, Ivan Franco, Lídia Masllorens y Maria Yelletisch.


Los artistas que expondrán en el stand de Miquel Alzueta, aunque con técnicas y temáticas muy diferentes en sus obras, son una gran muestra de la calidad de las propuestas artísticas de los jóvenes valores de nuestro país. 

 

 

Rosa Solano, Y para muestra un botón, 2017. Ensamblaje sobre hierro

 

 

Alonso Vidal, fundada en 2004, se ha volcado siempre en la promoción y divulgación del arte contemporáneo en todas sus técnicas, con artistas nacionales e internacionales a los que apoya desde el inicio de su trayectoria. En septiembre de 2014, la galería se traslada a un nuevo espacio en la calle Balmes, 34 y, desde allí, nos trae las obras de Rosa Solano y Xavi Carbonell.


La artista catalana Rosa Solano, ganadora del XII Premio de Artes Visuales José Mª Vidal de la Fundación Arena en modalidad pintura, expondrá en Art Madrid sus ensamblajes sobre hierro de la serie “Y para muestra un botón”. Por su parte Xavi Carbonell (Alcoy, 1971), presentará sus obras en las que su interés por el arte infantil y naif está muy presente, no sólo desde un punto de vista formal, sino también en los temas que plantea. 

 

 

Eduardo Marco, Colorfield 21, 2015. Fotografía

 

 

La Galería Zielinsky es de las más jóvenes. Nace en el año 2015 y representa artistas contemporáneos, principalmente de Europa y Latinoamérica gracias a su sucursal en Brasil. Impulsa el intercambio artístico y cultural entre los dos continentes y quiere desvincularse de proyectos herméticos e ideas unilaterales, creando una dialéctica entre coleccionistas y neófitos en el mundo del arte, acercandolos a diferentes culturas. En Art Madrid’17 veremos piezas de sus artistas Yamandú Canosa, Daniel Orson Ybarra, Eduardo Marco y Luca Benites.

 


Dos artistas uruguayos, Yamandú Canosa y Daniel Orson Ybarra estarán representados en en Art Madrid por la galería Zielinsky. En la obra de ambos, la memoria, es una constante. El artista brasileño Eduardo Marco, nos sorprenderá con sus fotografías que destapan “lo que está oculto a la mirada del común”, y el arquitecto y artista plástico Luca Benites, cuya obra se define a partir de una mirada desde y hacia la ciudad.

 

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.