Art Madrid'26 – Mulafest celebra su quinta edicion en Madrid

 

 

MULAFEST se ha posicionado como el festival que da comienzo al verano en la ciudad con un programa de actividades que abarca el arte, la música y la cultura urbanas con una gran vocación internacional y con propuestas que se reinventan para esta edición: garaje, circo, artes escénicas, deportes urbanos, streetfood y la única playa de Madrid.

 

 

 

 

Este año su programa de conciertos está repleto de propuestas electrónicas con DJs y live shows para bailar, pero también para ver, escuchar y sentir. En cartel está el electro-pop de Odesza live, las mezclas de teclado, sintetizadores y baterías electrónicas de SBTRKT DJ set, la electrónica negra de Gramatik, el ambient-house The Orb live, Troyboi, Sleaford Mods o el renovador de la electrónica Matthew Herbert DJ, entre otros.

 

 

 

 

En el apartado de arte, Misterpiro, Antonyo Marest, Fernando Maselli, Kaufman, Federico Ruiz (CRO), Pepo Rossel (XTR) ,Valtoron o Nomade Cycles participan este año en el área de Garaje de Mulafest que une arte y motor y sus obras compartirán espacio con más de 60 motos intervenidas y convertidas, de este modo, en auténticas piezas de arte. Y en este campo también se celebra la exposición “10×10. Arte y Moda”, un reto creativo en el que diez ilustradores se ha puesto delante de un diseño para intervenirlo. Las parejas creativas son: Ricardo Cavolo y Maya Hansen, María Herreros e Ion Fiz, Yes y Juana Martín, Carmen García Huerta y Ulises Mérida, Coté Escrivá y Teresa Helbig, Coco Dávez y Alianto, Sanz i Vila y Juan Vidal, Rubenimichi y Juan Duyos, Antonyo Marest y Mané Mané, para terminar con Bnomio y Xavi Reyes.

 

 

 

 

El domingo 26 de junio, el festival pone su broche de oro con una auténtica Holi Party & Rang Jam traída directamente de la India. La fiesta más colorida del país asiático se abrirá paso en Madrid al son de la música de DJ Sumit Sethi y DJ Clement, quienes transportarán a los allí presentes en un viaje directo al continente asiático. La danza y sus coloridos y exóticos números musicales, internacionalmente conocidos gracias a la difusión conseguida por el cine de Bollywood, también estarán presentes en esta nueva edición del festival.

 

 

 

Para los amantes de las tablas, MULAFEST recupera la Plaza de Colón, tradicional punto de encuentro de la skaters de la ciudad y celebra allí el CLN Legends (Colón Legends) con una exhibición al más puro “old school riders”.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.