Exposición Richard Hamilton en Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Más de 250 obras realizadas entre 1949 y 2011 conforman la mayor retrospectiva de Richard Hamilton en España y que ha aterrizado ya en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la última muestra, por cierto, en la que participó el propio Hamilton. Las fechas vacacionales -27 jun al 3 oct- el Museo quiere repetir el éxito de público que logró con la exposición "Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas", el hito de 2013.

La selección de obras propone al espectador un recorrido por 14 salas que trata de compactar una carrera artística ecléctica en medios y formatos empleados y con una rica diversidad visual y formal. La amplia muestra -250 obras frente la itinerancia anterior en la Tate Modern de Londres con 160 piezas- aporta la sensación al visitante de contemplar un legado de fuerte carga conceptual, más complejo y profundo que la "seriación Pop" que le precedió y que el empleo del icono social como mera pleitesía a la sociedad de consumo.

 
Richard Hamilton (Londres, 1922 - 2011) exploró todos los caminos artísticos. El “padre del pop”, quizás por no tener una formación específica en las BB.AA., empleó sin prejuicios la tecnología como medio y profundizó en el diseño además de revolucionar las técnicas de impresión de la época. Esa característica a veces extinta en la actualidad, frescura y cambio, nos lleva a pensar que la retrospectiva es parte de una colectiva de artistas. Como colofón a su savoir-faire, Hamilton mantuvo cierta distancia con la comercialización de sus cuadros, no evitando que grandes coleccionistas poseyeran alguna obra suya.

El bicomisariado dirigido por Vicente Todolí (Palmera, Valencia, 1958), junto el estadounidense Paul Schimmel, es uno de los nombres propios de esta exposición y del panorama artístico nacional. En la actualidad dirige como comisario el HangarBicocca de Milán, pero en su curriculum figuran museos como el Reina Sofia, el IVAM o la Tate Modern de Londres, entre sus múltiples proyecto. El americano fue Comisario Jefe del Museum of Contemporary Art (MOCA) de Los Ángeles y en la actualidad es asesor de compras de la Fundación Caixa y Museo MACBA de Barcelona y de la galería Hauser Wirth de Zúrich, Londres y Nueva York. Todo un lujo.

Richard Hamilton estará en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía del 27 junio al 13 octubre y cuenta con el patrocinio de la Fundación Abertis.

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.