Swab, séptima edición de la feria de arte emergente de Barcelona

Swab, la Feria de Arte Contemporáneo de Barcelona, que este año celebra su séptima edición, contará con más de 60 galerías procedentes de 20 países diferentes. La feria se celebrará en el Pabellón Italiano de la Feria de Barcelona, un espacio que reunirá del 2 al 5 de octubre, obra de 165 artistas de nacionalidades diversas.

La feria de Barcelona se articulará en torno a siete programas diferentes. Un Programa General en el que participarán 25 galerías (12 extranjeras), el Programa Solo Swab que englobará proyectos de artistas que giran en torno al concepto de identidad, la procedencia o la impronta cultural latinoamericanas. Se trata de un programa bicomisariado por Direlia Lazo y Carolina Ariza en el que participará el artista cubano Adrian Melis, el panameño Jhafis Quintero, los venezolanos Luis Molina Pantin y Ana Alenso, el cubano Humberto Díaz, el chileno Alejandro Leonardt y la guatemalteca Regina José Galindo.

Un nuevo Programa, Too Hot to Handle, estará comisariado por Ethel Seno y contará con nuevos proyectos de artistas representados por galerías estadounidenses, con un tema común: mezcla de sensibilidades del pop-art con mensajes sociales. Los artistas representados dentro de este programa (David LaChapelle, Manuel Ocampo, Olek y Víctor Castillo), utilizan como medio de trabajo la fotografía, la pintura y el crochet.

El programa Positions of Drawing, dirigido por Óscar Alonso Molina y Mónica Álvarez Careaga, lo integran 8 galerías españolas que presentarán proyectos de artistas dedicados al Dibujo Contemporáneo. Las galerías que participan dentro de Positions of Drawing son: Addaya, Centre d’Art Contemporani (Alaró, Mallorca) con el artista Andrés Senra, la galería Ángeles Baños (Badajoz) con Manuel Antonio Domínguez, Espacio Valverde (Madrid) con Elena Alonso, Fernando Pradilla (Madrid) con Juan Francisco Casas, Isabel Hurley (Málaga) con David Escalona, Kir Royal (Valencia) con José Luis Serzo, Liebre (Madrid) con Guillermo Peñalver y Rafael Pérez Hernando (Madrid) con Javier Calleja. 

Swab contará además con dos programas destinados a galerías asiáticas y americanas. De Asia participan: Pantócrator Gallery (Shanghai), Project illim (Corea del Sur), Sun Art Gallery (Shanghai), JARB (Seoul) y Gallery 1000a (Gurgaon). Galerías americanas encontraremos: Black Square Gallery (Miami), Fiebre Galería (Buenos Aires), Galería SABINE + BQL (Bogotá), Pabellón 4 (Buenos Aires), Perfecta Galería (Bahia Blanca), Rea, one day gallery (Buenos Aires) y 1101 Art Room (Miami). Por último, MYFAY Programme, reunirá a 4 galerías con menos de dos años de existencia que nunca han participado en ferias y que presentarán artistas nacidos a partir de 1970. Es un programa comisariado por Zaida Trallero y Rosa Lleó. Dentro de este programa encontraremos alejandrogallery (Barcelona), Cyan Gallery (Barcelona), La Galería Encantada (Barcelona) y Vanja Contemporary (Brighton).

Un completo programa de actividades paralelas redondea la feria: Fly to Swab, SWAB STAIRS, iniciativa que surge en 2011 en colaboración con Kognitif, TMB y Barcelona Inspira, y que da la oportunidad a escuelas de diseño de Barcelona de crear unos vinilos que estarán colocados en las escaleras de acceso a la estaciones de metro del centro de Barcelona. Do you Know what the local art scene looks like?, es una actividad comisariada por Martinà Millà en colaboración con la Fundación Joan Miró, y que consiste en mostrar a lo largo del Paseo de Gracia una serie de banderolas con las obras de algunos de los artistas jóvenes catalanes con mayor proyección, Swab Thinks: Ideas, Palabras, Redes; organizado por el Programa de Estudios Independientes (PEI) del MACBA dirigido por Beatriz Preciado, presentará los días 3 y 4 de octubre un ciclo de conferencias, debates y mesas redondas acerca del rumbo del arte contemporáneo y Swab Performance, una actividad nueva dentro de la feria que gira entorno al arte de acción y que se desarrollará en diferentes puntos de la ciudad.

Swab es la única Feria de Arte Contemporáneo fundada por un coleccionista, y esto convierte a la feria en un lugar más accesible para el público general. Es una feria que invita al visitante a descubrir, a disfrutar y a entender el arte contemporáneo en toda su amplitud. 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.