Art Madrid'26 – En los próximos días terminan exposiciones que no te puedes perder, así que te hacemos el favor de recordártelo? Ya sabes, cada 15 días #agendaArtMadrid

 

ARTE:

“FIN DE LA PRIMERA PARTE"
Hasta el 28 de julio en la galería Herrero de Tejada.

 

La Galería Herrero de Tejada celebra su primer aniversario con la exposición “FIN (de la primera parte)”, colectiva que reúne obra de los artistas que han participado en la programación este primer año de vida: Ángeles Agrela, Simón Arrebola, Juan Francisco Casas, Manuel Antonio Domínguez, Rubén Fuentes Fuertes, Carla Fuentes, Fod, Jacinto de Manuel, Santiago Morilla, Sonia Navarro, Arturo Sarramián, Julio Sarramián y Jesús Zurita. En verano, la galería abre en horario de tardes, de 17:00 a 20:30 horas, y los sábados de 11:00 a 14:00 horas.

 

 

 

 

 

ARTE:

BERNARDI ROIG. CUIDADO CON LA CABEZA”
SALA ALCALÁ 31
Del jueves 28 de abril de 2016 al domingo 24 de julio de 2016

 

Bernardí Roig (Palma de Mallorca, 1965) es un artista mutante e interdisciplinar y nada mejor que el concepto de METAMORFOSIS para que sirva de hilo conductor para una relectura de su trabajo. Es lo que propone la Sala Alcalá 31 con “Cuidado con la cabeza”, una exposición que recorre en 21 obras de distintos formatos (escultura, fotografía, dibujo, instalación,...) la carrera de Roig. La poética y la provocación están servidas.

 

 

 

 

 

MÚSICA:

VERANO EN EL PRICE

Hasta el 31 de julio en el Teatro Circo Price

 

Acústica perfecta en todos los puntos de la sala, forma circular y una localización inigualable en el centro de la ciudad. El teatro Circo Price siempre es una visita agradable y este verano le dedican especial atención a la música, con una gran variedad de conciertos de diversos estilos musicales que llenarán de ritmo las noches de verano madrileñas. Esta segunda quincena de julio tienen en cartel a Andrea Motis & Joan Chamorro (14 julio), Piaf! The Show, interpretado por Anne Carrere (15 julio), Hermeto Pascoal (16 julio), Tindersticks (21 julio), Juan Perro (22 julio), Hojas de Hierba (músicas magas de los jóvenes flamencos) (23 julio), Baaba Maal y Paloma del Sol (24 julio) y Goran Bregovic (28 julio). Las entradas para asistir a los conciertos se encuentran a la venta a través de la web del Circo Price y en sus taquillas.

 

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.