Art Madrid'26 – ANALIZAMOS LA EVOLUCIÓN DE ART MADRID

Art Madrid celebra este año su 15º aniversario con una edición que destaca por su dinamismo y su carácter festivo. Con una propuesta única celebramos años haciendo una revisión y análisis de la evolución y desarrollo de la feria en las últimas ediciones. Personalidades expertas como Carlos Delgado, comisario y crítico de arte, el artista Dionisio González, la galerista Aurora Vigil o el crítico y comisario Fernando Gómez de la Cuesta nos acompañan en este camino.

RLM

Avatar soldado, 2016

Tela sobre fibra de vidrio y resina

100 x 30cm

Andrés Planas

BigMac, 2015

Técnica mixta madera, plástico, pigmentos, pan de oro y restos biológicos humanos

40 x 23cm

Uno de los mayores compromisos de la feria ha sido poder ayudar a posicionar y proyectar el trabajo de los artistas en el mercado del arte. Según el comisario y crítico de arte Carlos Delgado, “Art Madrid abarca y da espacio a muchos artistas que han conseguido una visibilidad que de otra manera no podrían tener. Tanto a través del programa One Project como en el programa general Art Madrid ha mantenido y ha afianzado su compromiso por apoyar a jóvenes artistas y creadores emergentes que están en proceso de consolidar su carrera”. El artista Dionisio González afirma que siempre ha visto esta feria como un excelente escaparate en el que se han mostrado los trabajos de los artistas más destacados del actual panorama nacional e internacional, por lo que formar parte de la feria este año resulta gratificante.

Dionisio González

Inter-Acciones 12, 2019

Impresión digital en papel de algodón sobre dibond y enmarcado en madera lacada en blanco

55 x 55cm

Dionisio González

Inter-Acciones 22, 2019

Impresión digital en papel de algodón sobre dibond y enmarcado en madera lacada en blanco

55 x 55cm

Este compromiso de Art Madrid con los creadores emergentes también permite la adquisición de obras dentro de un amplio espectro económico ya que se pueden encontrar variados precios. En palabras de Carlos Delgado “Art Madrid es el punto óptimo para iniciarse en el coleccionismo ya que existen formatos pequeños y medianos, obra gráfica…” Las galerías participantes en Art Madrid tienen un margen de precios óptimo para poder encontrar propuestas de mucha calidad a un precio asequible, un escenario perfecto para iniciarse en el coleccionismo con obra de artistas jóvenes que aún no se han consolidado.

Así mismo, el apoyo a los creadores emergentes y de mediana carrera pasa por contar con galerías que apuestan por estos artistas. Algunas de estas, como la de Aurora Vigil que lleva 35 años en el mundo del arte, son elemento esencial en la conformación del panorama artístico ya que como ella misma afirma, “el galerista no es solo la persona que se dedica a vender obras de arte, su papel es algo más, tiene que proyectar a los artistas en los que cree, tiene que asumir la tarea de difundir su obra”.

Julio Anaya

Francisco de Goya - Vuelo de Brujas, 2019

Acrílico sobre cartón

100 x 75cm

Aunque Art Madrid mantiene la preponderancia en disciplinas habituales como la pintura y la escultura, ha ido acogiendo nuevas propuestas que definen el arte contemporáneo en todas sus líneas. Por un lado la inclusión de un programa dedicado que videoarte y arte de acción que hasta ahora formaba parte solo del programa paralelo y que este año tiene un stand propio en la feria y por otro, el programa comisariado One Project que ha ido afianzando su lugar como uno de los pilares fundamentales de Art Madrid. Fernando Gómez de la Cuesta, comisario de One Project, afirma que es necesario mantener programas como este donde se puedan observar propuestas transgresoras, minoritarias, con un componente de fricción hacia el entorno, cuestionando las modas y las tendencias. Esta edición bajo el título de “Salvajes. La cage aux fauves”, One Project reafirma y afianza este área como un lugar de confrontación y de subversión artística.

Imanol Villota

También ha sido un “claro acierto la eliminación del segundo mercado” para confirmar el posicionamiento de Art Madrid como feria de arte contemporáneo, ya que según Delgado la feria se convierte así en una expresión absoluta de la escena más contemporánea que busca contacto directo con el arte actual y permite hacer un mapeo de lo que está ocurriendo en el arte hoy día. Artistas como Dionisio González ponen en valor el carácter abierto, dinámico y vanguardista de la feria, así como la asistencia de un público variado que permite acercar el arte contemporáneo a un público más heterogéneo sin dejar de lado por supuesto la función expositiva de cara a los coleccionistas que llegan desde variados rincones del mundo para acudir a esta cita ineludible con el arte.

Este marcado carácter internacionalidad es transversal a la feria ya que en las últimas ediciones Art Madrid contiene un 40% de galerías internacionales en su programa general. Países como Sudáfrica, Taiwán Cuba o Ecuador forman parte de la propuesta que presenta Art Madrid año tras año generando una mayor diversidad artística teniendo en cuenta la influencia sociocultural de cada país.

Alejandro Gómez Cangas

Brecha No. 2, 2019

Óleo sobre lienzo

140 x 140cm

Hendrik Czakainski

3ER1, 2018

Cartón y pintura sobre MDF

86 x 75cm

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Carmen Baena (Benalúa de Guadix, Granada, 1967) se articula como una investigación poética sobre la memoria del territorio y su traducción material en formas, texturas y gestos. Su práctica parte de una experiencia vital profundamente ligada a un paisaje específico del sur de España, entendido no solo como espacio geográfico, sino como sedimentación afectiva y simbólica. En este sentido, sus piezas pueden leerse desde una perspectiva centrada en la experiencia directa: el paisaje no como representación, sino como huella vivida que emerge a través del hacer.

Baena activa un diálogo singular entre materiales históricamente jerarquizados. El mármol, asociado a la permanencia y a la tradición monumental, convive con el bordado, una técnica ligada a saberes domésticos transmitidos de forma intergeneracional, históricamente relegados pero aquí reactivados como lenguaje artístico pleno. Esta coexistencia no se plantea como confrontación, sino como un campo de resonancias donde lo sólido y lo frágil, lo perdurable y lo táctil, se interpenetran. Desde una perspectiva atenta a los vínculos, a la experiencia encarnada y a los saberes construidos desde lo cotidiano, el hilo se convierte en una herramienta de conocimiento sensible.

El color, especialmente en las obras textiles, actúa como energía vibrátil más que como atributo formal. Frente a la contención cromática del mármol, el bordado introduce una temporalidad abierta, donde el gesto intuitivo y el accidente adquieren valor estructural. Así, el proceso deviene un espacio de escucha, en el que lo inesperado no interrumpe la obra, sino que la constituye. En el quehacer de Carmen Baena, crear es permitir que el territorio -externo e interno- siga transformándose.


El jardín florece X. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 50 x 70 cm.


Tus obras evocan paisajes, relieves y topografías. ¿Cómo se articula en tu práctica la relación entre el territorio físico y el territorio simbólico o afectivo?

El territorio físico donde nací y pasé mi primera infancia ha marcado toda mi obra. Yo nací en una cueva en la comarca de Guadix (Granada), donde se encuentra el mayor conjunto de casas trogloditas de Europa.

El paisaje en esta zona está lleno de contrastes, por ejemplo, frente a los verdes de la vega de los Frutales y los Álamos, encontramos los ocres rojizos de los cerros erosionados, o frente al blanco de Sierra Nevada, el blanco de la nieve que todavía queda en primavera. Encontramos los verdes en los llanos del trigo, de los cereales y gracias a la erosión y los registros que han quedado descubiertos, encontramos una serie de estratos que albergan registros geológicos continentales importantísimos.

Gracias a esto, esa zona está declarada por la UNESCO como un geoparque. En este entorno pasé una infancia feliz, muy sencilla, una vida muy sencilla, en contacto con la naturaleza y este es el territorio que aflora en toda la simbología de mi obra.


Horizontes en círculo XIV. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 72 x 72 cm.


El bordado aprendido en contexto familiar y paisajes de tu infancia. ¿En qué momento te diste cuenta de que tu universo más cercano -personas, gestos, paisajes cotidianos- ya no era solo un recuerdo, sino un motor activo en la construcción de tu lenguaje artístico?

Me di cuenta de que el universo de mi infancia era el motor activo en la construcción de mi lenguaje artístico, a través de una amiga, después de su visita a mi casa-cueva. Ella, con su mirada, me hizo ser consciente de lo que hasta ese momento yo había realizado de forma intuitiva.

La mayor parte de las veces descubro cuál ha sido el paisaje, recuerdo o sensación que me ha inspirado la obra después de acabarla.


Viento marino III. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 60 x 80 cm.


El mármol tiene un peso histórico y simbólico ligado a la monumentalidad, mientras que el bordado suele asociarse a tradiciones invisibilizadas o relegadas al ámbito doméstico. ¿Cómo negocias ese choque de estatus culturales en tu obra?

El mármol ha sido durante años el material que más me ha interesado para trabajar y con el que he realizado la mayor parte de mi obra escultórica. No fue hasta 2007-2008 cuando sentí la necesidad de incorporar la técnica del bordado, que es una técnica que yo había aprendido siendo adolescente.

Así empecé a investigar sobre papel, utilizando pespuntes con los que dibujaba paisajes y árboles que tenían una relación directa con las esculturas que estaba realizando en ese momento, y también, por otra parte, sobre pequeños retales de papeles variados. Investigaba con las posibilidades técnicas y plásticas del hilo, generando pequeñas obras donde el color, la textura y la vibración del hilo eran los protagonistas.

Más tarde pasé a trabajar en formatos más grandes sobre lienzo, donde también incorporé el acrílico. Así que estas dos técnicas tan contradictorias, mármol y el bordado, han convivido simultáneamente en mi estudio y en mi obra sin ningún problema. Actualmente, el bordado ha desplazado completamente al mármol.


Entre el Cielo y la Tierra III. 2020. Mármol y madera. 25 x 14 x 14 cm.


En tus piezas de mármol, el blanco y el dorado instauran una atmósfera casi meditativa; en cambio, en el bordado y el acrílico aparece un estallido cromático que activa el gesto y la vibración. ¿Es una elección consciente o los materiales te van revelando su color posible?

En el caso del mármol, la elección del blanco y el oro es una elección consciente con la que quiero transmitir la atmósfera espiritual del paisaje, la relación del ser con la naturaleza. Sin embargo, el estallido de color del hilo ha ido apareciendo y revelándose poco a poco de una manera más intuitiva, para más tarde ir descubriendo y utilizando más conscientemente las posibilidades de este material.


Susurro entrelineas XIII. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 40 x 60 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Para la realización de las obras, la verdad es que no me gusta planificar demasiado. En el caso de las obras bordadas, hago pruebas en pequeños trozos de papel con el color, con la puntada que voy a realizar y con eso intento visualizar en mi cabeza cuál será el resultado final. Y de esta forma descubro, aprendo y aprovecho lo inesperado.

Por ejemplo, en algunas piezas, cuando he estado bordando, debido a la falta de tensión del hilo o a que esté demasiado flojo, se producen enredos que en principio podrían estropear la obra, pero que, al verlos, me doy cuenta de que me interesan mucho plásticamente. Entonces, eso lo he reproducido conscientemente después en otras piezas.