ANALIZAMOS LA EVOLUCIÓN DE ART MADRID

Art Madrid celebra este año su 15º aniversario con una edición que destaca por su dinamismo y su carácter festivo. Con una propuesta única celebramos años haciendo una revisión y análisis de la evolución y desarrollo de la feria en las últimas ediciones. Personalidades expertas como Carlos Delgado, comisario y crítico de arte, el artista Dionisio González, la galerista Aurora Vigil o el crítico y comisario Fernando Gómez de la Cuesta nos acompañan en este camino.

Roberto López Martín

Avatar soldado, 2016

Tela sobre fibra de vidrio y resina

100 x 30cm

Andrés Planas

BigMac, 2015

Técnica mixta madera, plástico, pigmentos, pan de oro y restos biológicos humanos

40 x 23cm

Uno de los mayores compromisos de la feria ha sido poder ayudar a posicionar y proyectar el trabajo de los artistas en el mercado del arte. Según el comisario y crítico de arte Carlos Delgado, “Art Madrid abarca y da espacio a muchos artistas que han conseguido una visibilidad que de otra manera no podrían tener. Tanto a través del programa One Project como en el programa general Art Madrid ha mantenido y ha afianzado su compromiso por apoyar a jóvenes artistas y creadores emergentes que están en proceso de consolidar su carrera”. El artista Dionisio González afirma que siempre ha visto esta feria como un excelente escaparate en el que se han mostrado los trabajos de los artistas más destacados del actual panorama nacional e internacional, por lo que formar parte de la feria este año resulta gratificante.

Dionisio González

Inter-Acciones 12, 2019

Impresión digital en papel de algodón sobre dibond y enmarcado en madera lacada en blanco

55 x 55cm

Dionisio González

Inter-Acciones 22, 2019

Impresión digital en papel de algodón sobre dibond y enmarcado en madera lacada en blanco

55 x 55cm

Este compromiso de Art Madrid con los creadores emergentes también permite la adquisición de obras dentro de un amplio espectro económico ya que se pueden encontrar variados precios. En palabras de Carlos Delgado “Art Madrid es el punto óptimo para iniciarse en el coleccionismo ya que existen formatos pequeños y medianos, obra gráfica…” Las galerías participantes en Art Madrid tienen un margen de precios óptimo para poder encontrar propuestas de mucha calidad a un precio asequible, un escenario perfecto para iniciarse en el coleccionismo con obra de artistas jóvenes que aún no se han consolidado.

Así mismo, el apoyo a los creadores emergentes y de mediana carrera pasa por contar con galerías que apuestan por estos artistas. Algunas de estas, como la de Aurora Vigil que lleva 35 años en el mundo del arte, son elemento esencial en la conformación del panorama artístico ya que como ella misma afirma, “el galerista no es solo la persona que se dedica a vender obras de arte, su papel es algo más, tiene que proyectar a los artistas en los que cree, tiene que asumir la tarea de difundir su obra”.

Julio Anaya

Francisco de Goya - Vuelo de Brujas, 2019

Acrílico sobre cartón

100 x 75cm

Aunque Art Madrid mantiene la preponderancia en disciplinas habituales como la pintura y la escultura, ha ido acogiendo nuevas propuestas que definen el arte contemporáneo en todas sus líneas. Por un lado la inclusión de un programa dedicado que videoarte y arte de acción que hasta ahora formaba parte solo del programa paralelo y que este año tiene un stand propio en la feria y por otro, el programa comisariado One Project que ha ido afianzando su lugar como uno de los pilares fundamentales de Art Madrid. Fernando Gómez de la Cuesta, comisario de One Project, afirma que es necesario mantener programas como este donde se puedan observar propuestas transgresoras, minoritarias, con un componente de fricción hacia el entorno, cuestionando las modas y las tendencias. Esta edición bajo el título de “Salvajes. La cage aux fauves”, One Project reafirma y afianza este área como un lugar de confrontación y de subversión artística.

Imanol Villota

También ha sido un “claro acierto la eliminación del segundo mercado” para confirmar el posicionamiento de Art Madrid como feria de arte contemporáneo, ya que según Delgado la feria se convierte así en una expresión absoluta de la escena más contemporánea que busca contacto directo con el arte actual y permite hacer un mapeo de lo que está ocurriendo en el arte hoy día. Artistas como Dionisio González ponen en valor el carácter abierto, dinámico y vanguardista de la feria, así como la asistencia de un público variado que permite acercar el arte contemporáneo a un público más heterogéneo sin dejar de lado por supuesto la función expositiva de cara a los coleccionistas que llegan desde variados rincones del mundo para acudir a esta cita ineludible con el arte.

Este marcado carácter internacionalidad es transversal a la feria ya que en las últimas ediciones Art Madrid contiene un 40% de galerías internacionales en su programa general. Países como Sudáfrica, Taiwán Cuba o Ecuador forman parte de la propuesta que presenta Art Madrid año tras año generando una mayor diversidad artística teniendo en cuenta la influencia sociocultural de cada país.

Alejandro Gómez Cangas

Brecha No. 2, 2019

Óleo sobre lienzo

140 x 140cm

Hendrik Czakainski

3ER1, 2018

Cartón y pintura sobre MDF

86 x 75cm

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.