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“Forjar un Perú contemporáneo en diálogo permanente con su historia y con su magnífico legado cultural, artístico y arquitectónico”, este es el compromiso con el que arranca la II Edición de ART LIMA.

La feria, que se celebra del jueves 20 al domingo 23 de marzo de 2014 en las instalaciones de la Escuela Superior de Guerra del Ejército del Perú busca consolidarse en el calendario de ferias internacionales de arte, como ya han hecho MACO de México y ArtBO de Bogotá.

La capital de Perú acogerá esta semana a galeristas, especialistas, comisarios, académicos y coleccionistas internacionales vinculados al arte contemporáneo y que podrán disfrutar de más de 300 obras de artistas peruanos pero también de nombres venidos de todo el mundo, entre los que destacan reconocidos artistas como Marina Abramovic, Carlos Cruz-Diez, Roberto Matta, Fernando de Szyszlo, José Tola o Wolfgang Tillmans.

 

 

En su programa de actividades culturales y académicas que se desarrolla en varios espacios de la ciudad, ART LIMA ha reservado una jornada muy especial para la charla de Luis Camnitzer, uno de los mayores referentes del arte conceptual latinoamericano, pero también se podrá asistir a la conferencia de Pablo León de la Barra, comisario del museo Guggenheim de Nueva York.

La fotografía tiene un lugar importante en ART LIMA, que dedica dos secciones a fotógrafos peruanos: una con nombres consagrados como Martín Chambi, los hermanos Vargas, Baldomero Alejos o Juan Manuel Figueroa Aznar, y otra para fotógrafos emergentes y contemporáneos.

Este año, la participación española corre a cargo de ocho galerías: Juana de Aizpuru, Bernal Espacio, Fernando Pradilla y Polígrafa Obra Gráfica (que ya participaron el año pasado), Imaginart, Pantócrator & Shu, Sicart y la jovencísima 6+1.

La presente edición de ART LIMA se celebra en el marco del 175 Aniversario del Diario El Comercio y sitúa a Perú como un interesante polo de atracción para los amantes del arte.


Más información: http://artlima.pe/2014/

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.