Art Madrid\'14 20.000 visitantes

Expectativas cumplidas en todos los sentidos, tanto en afluencia de público como en ventas. La feria Art Madrid finaliza la novena edición en la Galería de Cristal de CentroCentro con fuerzas renovadas gracias a la presencia de numerosos coleccionistas.

La Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles tuvo aforo completo durante varios momentos de la 9ª Edición de la Feria de Arte Contemporáneo Art Madrid que, entre su inauguración el pasado 19 de febrero y su clausura cinco días después, recibió la visita de más de 20.000 personas. Tanto para los organizadores como para las galerías participantes se confirmaba así que un evento de estas características, bien comunicado y situado en pleno centro de la ciudad es garantía de éxito.

Una de las galerías que se estrenaba en Art Madrid es la china moproo (Shanghai) cuyo director Julián Ramírez Rentero valora muy positivamente su participación y asegura que “el hecho de estar en pleno corazón de la ciudad nos ha ayudado a tener más visibilidad. Destacaría la gran afluencia de público y el alto grado de satisfacción que he percibido tanto de nuestros clientes como de otros visitantes que me han comentado sus impresiones”.

Para Marc Decoene, responsable de la galería del mismo nombre en Erolzheim (Alemania), la experiencia ha sido más que satisfactoria. “Es la primera vez que participamos en Art Madrid y no será la última. Un certamen así, con una ubicación céntrica, unas buenas fechas y una perfecta organización debería estar en el TOP de las ferias de arte de España y Europa”.

Los buenos datos no sólo se dieron en público asistente sino que también se vieron en las ventas. “Hemos podido contactar con muchos coleccionistas actuales y, lo más importante, futuros… Las ventas han superado lo esperado”, asegura Marc Decoene. En efecto, más del 90% de las galerías participantes han vendido obra desde el primer día de la feria, e incluso se han cerrado ventas a escasos minutos del cierre.

En palabras de Javier López, de la Galería 3Punts de Barcelona, “al público y a los coleccionistas en particular les hemos notado más dispuestos a la compra”. “No ha sido una edición más de la feria, queda demostrado que es una feria consolidada”, opina el director de la galería valenciana Punto, José Ignacio Agrait, que también ha destacado la presencia de “verdaderos coleccionistas” gracias a un proceso previo de “confianza, comunicación y buenas propuestas”.

Fernando Herencia, de la galería Materna y Herencia, apunta a la selección de galerías y artistas “al mayor peso específico que se ha concedido a galerías dedicadas al arte emergente”. “Si se apuesta por esta línea de renovación y se es más selectivo en la selección de galerías, la feria del futuro será muy competitiva”, subraya Herencia.

Competitividad, buena organización y más servicios y apoyo a los coleccionistas son las claves con las que Art Madrid se prepara para próximas ediciones.

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.