Art Madrid'26 – Art Madrid se consolida con 20.000 visitantes y 5 mill. de euros en ventas.

Unos 20.000 visitantes, entre los que se encuentran grandes coleccionistas y profesionales del arte, y unas ventas estimadas en 5 millones de euros, confirman la consolidación de Art Madrid como feria de referencia en nuestro país. Su edición 10º aniversario ha sido un rotundo éxito para todas las galerías participantes y una atractiva alternativa para los aficionados y coleccionistas de arte.

Un décimo aniversario merecía una celebración a la altura y así ha sido, la feria de arte contemporáneo Art Madrid ha clausurado su décima edición en la Galería de Cristal de CentroCentro con alrededor de 20.000 visitantes desde su apertura el miércoles 25 de febrero hasta el domingo 1 de marzo, y con grandes ventas, consolidándose como la segunda gran feria de arte de España después de ARCO. Además, el #ProgramaParalelo de actividades de Art Madrid’15, desarrollado a lo largo de todo febrero en colaboración con Fundación FiArt, el Círculo de Bellas Artes, PLOM Gallery y ONE SHOT HOTELS, ha contado con más de 2.000 participantes entre sus diversas propuestas.

Parece que el mercado del arte en nuestro país se recupera y Art Madrid ha sido reflejo de ese optimismo renovado e incipiente crecimiento. Lo demuestran sus cifras de ventas, estimadas en unos 5 millones de euros y que corresponden a piezas de artistas como Pablo Palazuelo, Diego Canogar, Xavier Mascaró, Chillida, Niki de Saint Phalle, Fernando Botero, Carmen Otero, los asiáticos Liu Guanguyn y Lai Wei-Yu, la fotógrafa Leticia Felgueroso, López Davis, Marcos Tamargo, Le Parc, Rubén Martín de Lucas o la jovencísima Alejandra Sampedro, todos ellos de muy diferentes perfiles y edades.

 

Obra de Santiago Talavera para MOPROO GALLERY.

 

PÚBLICO ESPECIALIZADO Y BUENA ORGANIZACIÓN

Entre sus visitantes, Art Madrid’15 ha advertido mayor presencia de público especializado y con voluntad de compra, y ha contado con Importantes coleccionistas como la Fundación Mª Cristina Masaveu, que adquirió varias piezas entre las que se encuentran una pintura de Rafa Macarrón y fotografías de la granadina Rocío Verdejo y de Xurxo Gómez Chao, y la Fundación Carmen & Lluis Bassat que adquirió las cinco fotografías de la serie Coca-Cola del artista cordobés Miguel Ángel Moreno Carretero.

La afluencia de público y su calidad han sido dos de los factores que más han destacado las galerías participantes. En palabras de Susanne Obert, de la Galería Schmalfuss de Berlín, “hemos podido profundizar en contactos de años pasados y hemos entablado relación con nuevos coleccionistas y clientes”. Xavier F. Gasulla y Rosa Mª Ferrer de la galería El Quatre (Barcelona), lo confirman y “después de unos años muy complicados en cuanto a la venta, este año parece ser que las cosas empiezan a dar un giro. [...] El optimismo en el ambiente se ha palpado de una manera que hace pensar en una mejora sustancial con respecto a las pasadas ediciones”.

 

Para Isabel Lázaro, directora de la galería Art Deal Project, su primer año en la feria dentro de ONE PROJECT ha sido “muy positivo” ya que “una feria es mucho más que alquilar espacios y Art Madrid lo tiene claro. Ha venido un público muy variado pero a su vez ha sido muy relevante el paso de coleccionistas y compradores, así como de especialistas del medio”. Fidel Balaguer, de Galería Balaguer (Barcelona), que también se estrenaba este año apunta a que “la organización buena es la que funciona y no se nota, y ha pasado ésto, las propuestas artísticas han estado a la altura y para nosotros ha sido una fantástica oportunidad para dar a conocer la obra de Alejandra Atares”.

La sevillana Patricia Acal, directora de la galería homónima, destaca las buenas reacciones de sus clientes, “críticas buenísimas relacionadas con las propuestas artísticas y la excelente selección de galerías”. “Ha satisfecho nuestros objetivos”, asegura la galerista Arancha Osoro, “creemos que es muy importante, en estos tiempos de confusión en que todo lo llamativo y diferente vale, una visión seria y a la vez amplia del arte, en la que quepan artistas consolidados (contemporáneos) y la apuesta por jóvenes promesas”. Miguel de las Heras, de la galería mexicana Hispánica Contemporánea, explica que en su caso “no se han vendido piezas especialmente caras pero sí ha habido mucha rotación y mucha demanda de obras de precios medios. Nuestra apuesta por los 5 artistas que llevábamos de la galería de México ha funcionado principalmente con los artistas nacionales Fontela, Mascaró y Valdés”.

Una cuidada selección de galerías y artistas, una buena organización y afluencia de público especializado y coleccionistas internacionales son claves y objetivos con los que Art Madrid seguirá trabajando en futuras ediciones.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Carmen Baena (Benalúa de Guadix, Granada, 1967) se articula como una investigación poética sobre la memoria del territorio y su traducción material en formas, texturas y gestos. Su práctica parte de una experiencia vital profundamente ligada a un paisaje específico del sur de España, entendido no solo como espacio geográfico, sino como sedimentación afectiva y simbólica. En este sentido, sus piezas pueden leerse desde una perspectiva centrada en la experiencia directa: el paisaje no como representación, sino como huella vivida que emerge a través del hacer.

Baena activa un diálogo singular entre materiales históricamente jerarquizados. El mármol, asociado a la permanencia y a la tradición monumental, convive con el bordado, una técnica ligada a saberes domésticos transmitidos de forma intergeneracional, históricamente relegados pero aquí reactivados como lenguaje artístico pleno. Esta coexistencia no se plantea como confrontación, sino como un campo de resonancias donde lo sólido y lo frágil, lo perdurable y lo táctil, se interpenetran. Desde una perspectiva atenta a los vínculos, a la experiencia encarnada y a los saberes construidos desde lo cotidiano, el hilo se convierte en una herramienta de conocimiento sensible.

El color, especialmente en las obras textiles, actúa como energía vibrátil más que como atributo formal. Frente a la contención cromática del mármol, el bordado introduce una temporalidad abierta, donde el gesto intuitivo y el accidente adquieren valor estructural. Así, el proceso deviene un espacio de escucha, en el que lo inesperado no interrumpe la obra, sino que la constituye. En el quehacer de Carmen Baena, crear es permitir que el territorio -externo e interno- siga transformándose.


El jardín florece X. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 50 x 70 cm.


Tus obras evocan paisajes, relieves y topografías. ¿Cómo se articula en tu práctica la relación entre el territorio físico y el territorio simbólico o afectivo?

El territorio físico donde nací y pasé mi primera infancia ha marcado toda mi obra. Yo nací en una cueva en la comarca de Guadix (Granada), donde se encuentra el mayor conjunto de casas trogloditas de Europa.

El paisaje en esta zona está lleno de contrastes, por ejemplo, frente a los verdes de la vega de los Frutales y los Álamos, encontramos los ocres rojizos de los cerros erosionados, o frente al blanco de Sierra Nevada, el blanco de la nieve que todavía queda en primavera. Encontramos los verdes en los llanos del trigo, de los cereales y gracias a la erosión y los registros que han quedado descubiertos, encontramos una serie de estratos que albergan registros geológicos continentales importantísimos.

Gracias a esto, esa zona está declarada por la UNESCO como un geoparque. En este entorno pasé una infancia feliz, muy sencilla, una vida muy sencilla, en contacto con la naturaleza y este es el territorio que aflora en toda la simbología de mi obra.


Horizontes en círculo XIV. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 72 x 72 cm.


El bordado aprendido en contexto familiar y paisajes de tu infancia. ¿En qué momento te diste cuenta de que tu universo más cercano -personas, gestos, paisajes cotidianos- ya no era solo un recuerdo, sino un motor activo en la construcción de tu lenguaje artístico?

Me di cuenta de que el universo de mi infancia era el motor activo en la construcción de mi lenguaje artístico, a través de una amiga, después de su visita a mi casa-cueva. Ella, con su mirada, me hizo ser consciente de lo que hasta ese momento yo había realizado de forma intuitiva.

La mayor parte de las veces descubro cuál ha sido el paisaje, recuerdo o sensación que me ha inspirado la obra después de acabarla.


Viento marino III. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 60 x 80 cm.


El mármol tiene un peso histórico y simbólico ligado a la monumentalidad, mientras que el bordado suele asociarse a tradiciones invisibilizadas o relegadas al ámbito doméstico. ¿Cómo negocias ese choque de estatus culturales en tu obra?

El mármol ha sido durante años el material que más me ha interesado para trabajar y con el que he realizado la mayor parte de mi obra escultórica. No fue hasta 2007-2008 cuando sentí la necesidad de incorporar la técnica del bordado, que es una técnica que yo había aprendido siendo adolescente.

Así empecé a investigar sobre papel, utilizando pespuntes con los que dibujaba paisajes y árboles que tenían una relación directa con las esculturas que estaba realizando en ese momento, y también, por otra parte, sobre pequeños retales de papeles variados. Investigaba con las posibilidades técnicas y plásticas del hilo, generando pequeñas obras donde el color, la textura y la vibración del hilo eran los protagonistas.

Más tarde pasé a trabajar en formatos más grandes sobre lienzo, donde también incorporé el acrílico. Así que estas dos técnicas tan contradictorias, mármol y el bordado, han convivido simultáneamente en mi estudio y en mi obra sin ningún problema. Actualmente, el bordado ha desplazado completamente al mármol.


Entre el Cielo y la Tierra III. 2020. Mármol y madera. 25 x 14 x 14 cm.


En tus piezas de mármol, el blanco y el dorado instauran una atmósfera casi meditativa; en cambio, en el bordado y el acrílico aparece un estallido cromático que activa el gesto y la vibración. ¿Es una elección consciente o los materiales te van revelando su color posible?

En el caso del mármol, la elección del blanco y el oro es una elección consciente con la que quiero transmitir la atmósfera espiritual del paisaje, la relación del ser con la naturaleza. Sin embargo, el estallido de color del hilo ha ido apareciendo y revelándose poco a poco de una manera más intuitiva, para más tarde ir descubriendo y utilizando más conscientemente las posibilidades de este material.


Susurro entrelineas XIII. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 40 x 60 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Para la realización de las obras, la verdad es que no me gusta planificar demasiado. En el caso de las obras bordadas, hago pruebas en pequeños trozos de papel con el color, con la puntada que voy a realizar y con eso intento visualizar en mi cabeza cuál será el resultado final. Y de esta forma descubro, aprendo y aprovecho lo inesperado.

Por ejemplo, en algunas piezas, cuando he estado bordando, debido a la falta de tensión del hilo o a que esté demasiado flojo, se producen enredos que en principio podrían estropear la obra, pero que, al verlos, me doy cuenta de que me interesan mucho plásticamente. Entonces, eso lo he reproducido conscientemente después en otras piezas.