Art Madrid'26 – BENE BERGADO Y LA PERSONA

BENE BERGADO. Detalle de Huevos de basura, 2015

 

 

Bene Bergado, Salamanca 1965. Es una artista salmantina, que comenzó su trayectoria en la década de los noventa. Su obra, dedicada casi en exclusiva a ahondar en los comportamientos de la condición humana, nos ayuda a comprender las mutaciones extrañas entre lo veraz y lo sospechoso. Sus esculturas, creadas mediante técnicas complejas y difíciles de adivinar, acentúan el misterio de la inspiración a la que se somete. Esas tensiones, a las que se somete el ser humano, son plasmadas con metáforas personales y convencionalismos externos.

 

 

Vista de la exposición

 

 

Las presiones entre lo individual y lo grupal, se exteriorizan en esta muestra tratada de manera poco convencional. Su comisario, Manuel Olveira, no ha seguido una ordenación basada en criterios cronológicos, puesto que la mayoría de la obra, ha sido creada ex profeso para la exposición en el MUSAC. La muestra, planteada como una gran instalación dedicada a lo humano, sitúa al espectador en microcontextos (caseros, familiares, insólitos y chocantes) que nos ayudan a comprender las dependencias e interacciones en sus dimensiones más primarias.

 

 

BENE BERGADO. Homo capitalensis, 2010

 

 

Las series, aluden a la medición de dependencia que tenemos hacia ciertos objetos, como es “huevos basura”, la cual nos muestra la cantidad de basura que generamos en un corto periodo de tiempo. Los desperdicios, son parte del día a día del ser humano, y esta artista nos hace reflexionar sobre ello. La preocupación medioambiental y económica son tema de actualidad pero pocas veces nos paramos a asimilar dichas preocupaciones.

 

 

BENE BERGADO. Hojas de Gaia, 2016. De la serie MAPAS, 2015

 

 

La manera colectiva, en la que nos relacionamos contrasta con nuestro ser más íntimo. Cada individuo es diferente, pero a la vez todos nos comportamos de una manera muy similar. Lo cultural y lo social, nos condicionan a la hora de darnos a conocer y de comportarnos. Otras instalaciones, como “Trama familiar” creada con objetos personales de personas cercanas a la artista, nos hacen reflexionar sobre todo lo anterior. Podéis disfrutar de dicha exposición hasta el 8 de enero. Si estáis por la zona, no dudéis en visitarla. 

 

 

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.