Art Madrid'26 – ?Capa en Color? llega a España.

Robert Capa, [Pablo Picasso jugando en el agua con su hijo Claude, Vallauris, Francia], 1948. © Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

 

 

Presentada hace unos años en el International Center of Photography (ICP) de Nueva York con motivo del centenario del nacimiento de Robert Capa, la exposición “Capa en Color”, llega al Círculo de Bellas Artes de Madrid.


En esta ocasión, han viajado una selección de 150 instantáneas acompañadas con recortes de las publicaciones en las que aparecieron y documentación personal. Las imágenes en color de Capa “fueron una revelación para todos. La mayoría no se conocían ni habían sido publicadas”, comenta Cynthia Young, conservadora del Archivo Capa en el ICP y comisaria de la muestra.

 

 

Robert Capa, [En el trayecto de Namdinh a Thaibinh, Indochina], 1954. © Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

 

 

Húngaro de nacimiento y estadounidense de adopción, Robert Capa se convirtió en uno de los fotoperiodistas más prestigiosos de todos los tiempos. Ganó reputación internacional con sus fotografías de la Guerra Civil española, dando a luz una de sus instantáneas más famosas: Muerte de un Miliciano (1936). Después de España, Capa pasó a fotografiar la resistencia china a la invasión japonesa (1938); Italia, Inglaterra, Francia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial (1941-1945); la Guerra de Israel por la Independencia (1948); y el fin de la guerra de Indochina francesa (1954), donde muere, el 25 de mayo, tras pisar una mina. A lo largo de su trayectoria como reportero, Capa capturó con sus objetivos imágenes sobre la crueldad y las atrocidades del combate bélico que transformaron los modelos establecidos de la fotografía de guerra.

 

 

Robert Capa, [Soldados británicos viendo un combate de boxeo a bordo de un barco de Inglaterra a África del Norte], 1943. © Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

 

Pero también existe color en el trabajo de Capa. En 1938, cuando se encontraba en China cubriendo la guerra chino - japonesa, Capa escribió una carta a un amigo de la agencia Pix en Nueva York pidiéndole que le enviara 12 rollos de Kodachrome y las instrucciones para usarlo. De estos experimentos iniciales, solo se conservan cuatro de las copias publicadas en la revista Life (17-10-1938).

Durante sus primeros dos años cubriendo la Segunda Guerra Mundial, Capa volvió a utilizar película a color con regularidad y con frecuencia llevaba dos cámaras, una cargada con blanco y negro (Contax) y otra con color (Nikon). Sin embargo, los complejos procesos de revelado en color hicieron que estas imágenes rara vez acabaran publicadas durante la contienda.

 

 

Rober Capa, [Mujer en bikini, Deauville, Francia], 1951. © Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

 

 

A finales de la década de 1940 y principios de 1950, Capa viajó por todo el mundo como corresponsal de la agencia Magnum, agencia que fundó en 1947 junto con Henri Cartier-Bresson, Chim (David Seymour), William Vandivert, y George Rodger. Durante ese tiempo, creó una enorme cantidad de imágenes en color que capturan momentos de ocio, así como retratos de sus más glamurosos amigos, incluyendo Ingrid Bergman, John Huston, Ernest Hemingway, John Steinbeck y Pablo Picasso, entre otros.

"El talento de Capa con la película en blanco y negro fue extraordinario, por eso usar el color a la mitad de su carrera fue como comenzar una nueva disciplina, pero también le abrió oportunidades", explica Cynthia Young. "La exposición muestra también cómo Capa se reinventa a sí mismo como fotógrafo durante los años en que no está cubriendo la guerra y los conflictos políticos. El trabajo con color fue muy importante a la hora de mantener la agencia Magnum a flote, porque las revistas querían más y más color en la posguerra".

 

 

 Robert Capa, [Ava Gardner en el rodaje de La condesa descalza, Tivoli, Italia], 1954. © Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

 

 

“Capa en color” se forma por completo con fondos de la Robert Capa Archive en la colección permanente del ICP.


El CBA presenta, dentro de su programación de Los lunes, al Círculo, una serie de actividades vinculadas a la muestra, que permanecerá abierta hasta el próximo 15 de enero.


 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.