Art Madrid'26 – CREA TU PROPIO DISEÑO CON EL CONCURSO DE ART MADRID Y CERVEZAS LA VIRGEN

¿Te imaginas ser el creador de un diseño exclusivo para Cervezas La Virgen? En la 14ª edición de Art Madrid, puedes convertirte en el diseñador de la etiqueta de una edición exclusiva en lata de 50cl. de la Madrid Lager de Cervezas La Virgen.


Este formato exclusivo de 50 cl. de Madrid Lager de Cervezas La Virgen solo se podrá disfrutar durante la celebración de Art Madrid. Además, el diseño ganador recibirá un premio de 500 euros.


La elegida para inspirarte no es otra que una de las cervezas más míticas de La Virgen, la Madrid Lager, premiada en los últimos tres años como mejor Lager estilo Helles de España en los World Beer Awards. Es la primera variedad que realizó La Virgen, la más clásica y auténtica, la Lager de siempre que desde el año pasado también está disponible en lata de 33cl. Como explican sus creadores, “la lata de Madrid Lager ha llegado para quedarse y podrás llevártela a cualquier lado” porque “nos encanta la lata y los planes que la rodean”. En cambio, el diseño del concurso tendrá que estar ideado para un formato de 50 cl., realizado en exclusiva para la feria. Tu creatividad no tendrá más límites que las medidas del soporte, 135mm alto x 204mm ancho.



Aunque las obras deben poder reproducirse en formato digital para su posterior impresión, por lo que es preferible presentar trabajos de ilustración digital o diseño gráfico, podrás trabajar desde cualquier técnica o temática. También podrás jugar con las cualidades metálicas del material porque la etiqueta se producirá como un vinilo transparente, es decir, si en tu diseño dejas espacios sin intervenir, en esas zonas se verá el color metálico de la lata. Además el diseño debe integrar visualmente los logotipos de Cervezas La Virgen y Art Madrid’19, así como la frase “Edición Especial Art Madrid’19”.

Si tu pasión es tan grande como la de los maestros cerveceros de La Virgen, seguro que tienes en mente más de un diseño. No te preocupes porque cada artista puede presentar hasta 5 propuestas, siempre y cuando sean inéditas. La convocatoria está abierta a todo tipo de creadores, artistas o profesionales, eso sí, no olvides que el plazo de presentación estará abierto hasta el 10 de febrero.



Si, por el contrario, te cuesta encontrar inspiración, quizá la encuentres en algunos de los muchos espacios donde se sirven bien frías las cervezas La Virgen: desde su impresionante fábrica, el corazón de la marca madrileña; los numerosos bares amigos; hasta los sorprendentes taprooms que puedes visitar en la capital, con ambientes tan diferentes como acogedores e inclusivos y, donde seguro, encontrarás a las musas.

Vista de los taprooms y Fábrica de La Virgen

El proceso de selección se divide en dos partes: primero, habrá una preselección de 10 finalistas por parte de Art Madrid, cuyos diseños se difundirán desde nuestra web, newsletter y redes sociales. En la segunda fase, se hará una votación abierta en Instagram con el hashtag #ConcursoLaVirgenAM19, votación en la que también influirá el criterio final de Cervezas La Virgen. La obra ganadora se dará a conocer la semana previa a la celebración de la feria Art Madrid’19.

Las cervezas artesanas La Virgen se elaboran desde 2011 “sin trucos, sin prisas”, íntegramente con ingredientes naturales, siguiendo los mejores procesos tradicionales a la vez que incorporando la última tecnología, respetando el entorno y fomentando un consumo responsable. Siempre desde la ilusión, porque son afortunados de poder hacer lo que realmente les gusta. Por eso, la creatividad y la calidad son características que comparten Art Madrid y La Virgen; únete a esta experiencia única y demuestra tu talento.

¡Mucha suerte!

Daniel Barrio. Artista invitado a la tercera edición de OPEN BOOTH. Cortesía del artista.


DESPIECE. PROTOCOLO DE MUTACIÓN


Como parte del Programa Paralelo de Art Madrid’26, presentamos la tercera edición de Open Booth, un espacio concebido como plataforma para la creación artística y la experimentación contemporánea. La iniciativa pone el foco en artistas que aún no cuentan con representación en el circuito galerístico, ofreciendo un contexto profesional de alta visibilidad en el que nuevas voces pueden desplegar su práctica, ensayar formas de relación con el público y consolidar su proyección en el panorama artístico actual. En esta ocasión, el proyecto está protagonizado por el artista Daniel Barrio (Cuba, 1988), quien presenta el site specific Despiece. Protocolo de mutación.

La práctica de Daniel Barrio se centra en la pintura como un espacio de experimentación desde el que analiza la mercantilización de lo social y la tiranía de la aprobación mediática. Para ello, trabaja con imágenes procedentes de la prensa y otros medios, que interviene pictóricamente con el objetivo de desactivar su significado original. Mediante este proceso, el artista propone nuevas lecturas y cuestiona los mecanismos de producción de sentido, concibiendo la pintura como un lugar de realización, terapia y catarsis.

Despiece. Protocolo de mutación se construye a partir de restos urbanos, materiales industriales y fragmentos de historia para interrogarnos sobre qué memorias heredamos, cuáles consumimos y cuáles somos capaces de construir. Suelo, paredes y volúmenes conforman un paisaje en tensión donde lo sagrado convive con lo cotidiano, y donde las grietas importan más que la perfección.

La evolución constante del arte exige un intercambio continuo entre artistas, instituciones y públicos. En esta 21ª edición, Art Madrid reafirma su voluntad de actuar como catalizador de ese diálogo, ampliando los límites tradicionales del contexto ferial y abriendo nuevas posibilidades de visibilidad para prácticas emergentes.



Este site specific surge de un impulso crítico y afectivo por desarmar, examinar y recomponer aquello que nos constituye cultural y personalmente. La obra se concibe como un todo indisoluble: un paisaje interior que opera como dispositivo de sospecha, donde suelo, paredes y volúmenes configuran un ecosistema de restos. Se propone una lectura de la historia no como una continuidad lineal, sino como un sistema de fuerzas en fricción permanente, articulando el espacio como un archivo adulterado; una superficie que se presenta como definitiva, pero que permanece en constante transformación.



La obra se configura como un paisaje construido a partir de residuos urbanos, donde suelo, paredes y objetos conforman un cuerpo unitario elaborado con mortero de cal, PVC de cartelería teatral, espuma industrial y cera de ofrendas. El núcleo del proyecto es una estructura en forma de “L” de 5 × 3 metros que reinterpreta la técnica del fresco sobre soporte industrial recuperado, aplicando el mortero en húmedo durante jornadas continuas, sin búsqueda de perfección, permitiendo que la materia evidencie su propio carácter. En torno a esta estructura gravitan fragmentos arquitectónicos: bloques de espuma que simulan hormigón, un torso del Belvedere impreso en 3D y deformado, y un elemento escultórico de cera en el que se incrustan lijas utilizadas por obreros y artistas anónimos, preservando el esfuerzo de esos cuerpos ajenos.

Un elemento escultórico de cera blanca funciona dentro del conjunto instalativo como un punto de concentración sensorial que desafía la mirada. En su interior confluyen la fe acumulada de las velas de ofrenda y los residuos industriales del taller, recordando que la pureza y la devoción conviven con la materialidad del mundo cotidiano. La experiencia del espectador trasciende así lo visual: inclinarse, oler y aproximarse a la vulnerabilidad transforma la percepción en un acto íntimo y corporal. En su densidad quedan incrustados tacos de lija usados por artistas, artesanos y obreros, recuperados de contextos ajenos, donde la lija actúa como huella del esfuerzo de otros cuerpos, respondiendo a un protocolo de registro sin intención autobiográfica.

Despiece. Protocolo de mutación nos interpela: ¿qué memoria valoramos?, ¿la que consumimos o la que construimos con rigor? El público abandona la posición contemplativa para integrarse en el sistema, y el esfuerzo de desplazar la materia, el rigor documental y la materialidad envolvente configuran un cuerpo de resistencia frente a una realidad mediada. El proyecto se consolida así como un paisaje interior donde suelo, superficie y volumen articulan una anatomía de residuos. La adulteración opera como metodología analítica aplicada a los estratos de la realidad urbana, interviniendo la historia a través de publicidades teatrales y callejeras, residuos arquitectónicos y protocolos administrativos, proponiendo que el arte puede restituir la capacidad de construir una memoria propia, aunque inevitablemente fragmentada.



SOBRE EL ARTISTA

DANIEL BARRIO. Cuba, 1988.

Daniel Barrio (Cienfuegos, Cuba, 1988) es un artista visual cuya práctica articula el espacio desde la pintura, entendiendo el entorno como un archivo adulterado susceptible de intervención crítica. Formado en la Academia de Bellas Artes de Cienfuegos (2004-2008) con especialidad en pintura, y posteriormente en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid - ECAM (2012-2015) en Dirección de Arte, su metodología integra el pensamiento plástico con la narrativa escenográfica. Su origen cubano constituye el fundamento analítico de su trabajo: la experiencia de observar cómo los monumentos y los ideales se revelan frágiles al tacto le ha dotado de una sensibilidad particular para detectar las fisuras en aquello que se presenta como definitivo, estableciendo la realidad como superficie bajo permanente interrogación.

Su trayectoria incluye exposiciones individuales como "La levedad en lo cotidiano" (Galería María Porto, Madrid, 2023), "Interiores ajenos" (PlusArtis, Madrid, 2022) y "Tribud" (Navel Art, Madrid, 2019), así como participaciones colectivas relevantes en "Space is the Landscape" (Estudio Show, Madrid, 2024), "Winterlinch" (Espacio Valverde Gallery, Madrid, 2024), "Hiberia" (Galería María Porto, Lisboa, 2023) y la itinerancia de la Exposición de Arte Joven de La Rioja (2022). Miembro del Colectivo Resiliencia, su obra no persigue la producción de objetos sino la articulación de dispositivos pictóricos que generan protocolos de resistencia frente al flujo de imágenes descartables. En un contexto saturado de datos inmediatos, su práctica produce huellas y archiva aquello que debe permanecer, cuestionando no el significado de la obra sino la memoria que el espectador construye al interactuar con ella, recuperando así la soberanía sobre la mirada y habitando las ruinas como método de comprensión del presente.