El legado de la fotógrafa Vivian Maier llega a la Fundación Canal de Madrid del 9 de junio al 16 de agosto.

 

Vivian Maier cuidaba a los niños de las familias adineradas de la Nueva York de los años 50 pero ella había nacido en el Bronx y conocía la calle y la realidad de la vida cotidiana de las familias humildes, de los hobos, de los borrachos y de las chicas que aspiraban a cumplir el sueño americano, fuera el que fuese; y ella de alguna manera quería quedarse con sus imágenes, las de las cosas corrientes.

 

Escondiendo los negativos, en sus horas libres, cámara en mano Maier realizó más de 100.000 fotografías a la gente que se cruzaba por la calle, a los escaparates del lujo y de la miseria, a los niños llorosos, a sus vecinos… Este archivo lo encontró por accidente en 2007 el fanático de los chamarileros y las subastas baratas John Maloof que lo compró y lo revendió y en ese proceso las imágenes llegaron a ojos de la sección de fotografía del New York Times.

 

La historia quiso que Maloof, al descubrir la esquela de Maier, se pusiera en contacto con quienes fueron sus jefes y las familias que convivieron con ella y salió a la luz el documental Descubriendo a Vivian Maier. Nadie sabía ni sospechaba del talento de la nanny. El mito estaba servido. Su obra salió a la luz en 2010 y se ha convertido en referente de la fotografía de calle.

 

 

Como dice el texto para la exposición de la Fundación Canal “esta exposición hace, por primera vez en Madrid, un recorrido global por la obra de Vivian Maier, abordando de forma temática sus principales intereses y mostrando la calidad de su mirada y la sutileza con la que hizo suyo el lenguaje visual de su época”.


El lenguaje de Maier, lleno de reflejos, de imágenes recortadas, de encuadres descuadrados y de fragmentos de escenas, llena ahora las galerías más prestigiosas del mundo y cientos de ensayos y catálogos. Ahora su mirada única llega a la Fundación Canal.

 

 

El CEART inaugura este jueves 14 de noviembre en la sala A una exposición dedicada a este maestro de la fotografía, que estará abierta al público hasta el 9 de febrero. La muestra recoge uno de los últimos proyectos del artista, centrado en el duro trabajo que llevaban a cabo los mineros de Serra Pelada, una mina abierta de oro en el corazón de Brasil donde los empleados se jugaban la vida diariamente.

La inmigración, la pobreza, la vida marginal, el trabajo esclavo, la relación del hombre con la tierra, el aprovechamiento de recursos naturales… son temas que desde siempre han fascinado a Salgado. Desde el comienzo de su carrera como fotógrafo, su obra se ha decantado por dar visibilidad a los colectivos más desfavorecidos y por crear con sus imágenes un relato visual vívido e impactante sin demasiados artificios. Con un duro blanco y negro, la obra de este autor transita entre el fotoreportaje y la fotografía naturalista.

Y como idea que impregna todo su trabajo está la dignididad humana. Salgado retrata a los empleados, mineros y recolectores desde un planteamiento puramente humanista que quiere poner en valor su integridad, su fortaleza y su resiliencia.

“Si fotografías a un humano, de manera que no se le represente de forma noble, no hay motivo para hacer la fotografía. Esa es mi forma de ver las cosas”.

Salgado no se abrió paso en esta disciplina hasta tiempo después de haber concluido sus estudios de economía entre Brasil y Estados Unidos, y un doctorado en estadística en Francia. Pero en 1973 su vida dio un vuelco y decidió emprender su carrera como fotógrafo llegando a trabajar en la Agencia Gamma y en Magnum Photos durante más de 15 años hasta que en 1994 fundó su propia agencia Amazonas Imagen.

Con el proyecto “Gold”, el fotógrafo retrata una dura realidad que se sucede en la mina de Serra Pelada, nombre dado a un enclave minero totalmente devastado y excavado de manera anárquica, la mayor mina de oro a cielo abierto del mundo, por la que pasaron más de 50.000 personas. Al calor de las leyendas sobre el misterioro Dorado, el fervor por este metal precioso llevó a desarrollar prácticas de explotación extenuantes para los trabajadores y a originar relatos de pena y gloria, de victoria y derrota humanas entre la tierra, los túneles y los cestos de carga.

La exposición del CEART reúne el porfolio completo de Salgado en su característico blanco y negro y con fotografías de gran formato que no dejan a nadie indiferente.