JOAN MIRÓ UN PERMANENTE EN MADRID

El canto del pájaro al rocío de la luna, Joan Miró, 1955 Successió Miró 2016

 

 

Joan Miró, pintor, escultor, grabador y ceramista. Un artista polifacético conocido por ser uno de los mayores representantes del surrealismo en el S.XX. Su obra ahonda en el subconsciente y recuerda a cierto trasfondo infantil. Sus inicios estuvieron marcados por movimientos como el fauvismo, el expresionismo o el cubismo, pero pronto pasó de puntillas por este estilo naif que tanto le caracterizaba. A partir de su estancia en la capital francesa, su obra comenzó a teñirse de cierto aspecto onírico. 

 

 

Tres Bolas, 1972, Joan Miró Successió Miró 2016

 

 

La colección compuesta por 65 obras, en su mayoría de las últimas décadas de su carrera, también incluye obras anteriores. Además, también se puede disfrutar de de un óleo y cuatro esculturas de Alexander Calder, con quien compartía una gran amistad. Estos fueron un obsequio del propio Calder a Miró. 

 

La colección está compuesta por obras de diferentes propietarios que se encuentran en depósito de manera temporal. La Fundación Mapfre ha conseguido con esto que su sala de exposiciones sea una parada obligatoria para todos aquellos adeptos a estudiar la obra de Miró. 

 

 

Vista de la exposición

 

 

Esta muestra es una evolución del estilo del artista, se pueden encontrar obras características que muestran el fuerte esfuerzo que desempeñaba en cada etapa. Una de sus cualidades era reinventar constantemente las ideas prefijadas de cada estilo y dotarlas de un nuevo significado. Influenciado por el cubismo, buscaba distintos puntos de vista dándoles una nueva vida. La colección nos presenta a un Miró vitalista y entusiasta que fue libre para expresar toda la plenitud que sentía.

 

 

Portrait of Joan Miró, 1930. Colección Particular en deposito temporal 

 

 

Si algo destaca de dicho artista es su deseo de evitar los convencionalismos. En la recta final de su carrera, quizá una de las etapas más desconocidas por la crítica, Miró siguió fiel a su estilo. En dicha muestra, dividida en 5 secciones han conseguido captar la esencia de este visionario que decidió pasar su retiro en la isla paradisiaca de Mallorca.

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.