Art Madrid'26 – JÓVENES ARTISTAS EN ART MADRID’20

Art Madrid’ 20 contará con la presencia de casi 200 artistas de todo el mundo en esta 15º edición. Dentro de este panorama artístico de calibre internacional, la feria mantiene su compromiso con el desarrollo profesional de los más jóvenes. Artistas cuya carrera se sitúa en estado inicial o intermedio y que a pesar de su juventud ya cuentan con un reconocido lugar en el mercado del arte.

No hay nada más vanguardista que lo que podemos observar en una feria. La necesidad de dar testimonio de la evolución histórica del arte pasa por articular una representación intergeneracional. Artistas que no sobrepasan los 35 años y que forman una parte esencial del paradigma del arte contemporáneo acercando una realidad artística indispensable a los ojos de quién mira.

Cristina Gamón

60 Marina, 2016

Técnica mixta sobre metacrilato

81 x 130cm

Cristina Gamón

Colores Fronterizos, 2016

Acrílico sobre metacrilato

100 x 70cm

Art Madrid condensa año tras año todo el trabajo de las galerías, que se afanan por traer y mostrar sus mejores artistas y sus últimos proyectos, y entre ellos no pueden faltar estos artistas que se encuentran en pleno desarrollo creativo e identitario.

En esta edición de Art Madrid’20 destaca la pintura de Cristina Gamón (Valencia, 1987) que con 24 años ganó la Medalla de Oro del Premio Nacional BMW de Pintura. La Galería Shiras trae la obra de esta pintora que ya está presente en colecciones públicas y privadas como Fundación AEPE, Casa de Velázquez, Ayuntamiento de Valencia, Pierre Cardin, Colección BMW o Fundación Bilaketa.

Maria Svarbova

Origins, Trio 8, 2017

Impresión digital sobre papel

60 x 90cm

Maria Svarbova

The Tribune, Chill, 2016

Impresión digital sobre papel

50 x 50cm

Es reseñable además este año, no solo la juventud de estos artistas sino la representación que realizan de la multidisciplinariedad en la que se basa la feria, como sucede con la fotografía de Mária Švarbová (Eslovaquia 1988). Con un estilo limpio y directo, captura el sentido de la psicología del sujeto a través de la experimentación con el espacio, el color y la atmósfera, alejándose del retrato tradicional. Švarbová ha trabajado para revistas de gran impacto como Vogue, Forbes o The Guardian. Además, ha obtenido importantes premios, entre los que destaca el Hasselblad Master 2018 y ha participado en exposiciones y ferias por todo el mundo.

Misterpiro

Meanwhile, 2019

Esmalte acrílico y spray sobre panel de madera

120 x 120cm

Misterpiro

Meanwhile, 2019

Esmalte acrílico y spray sobre panel de madera

120 x 120cm

La feria se configura como un espacio dinámico en el que claramente, el trabajo de estos jóvenes artistas es también el acercamiento del arte contemporáneo al público asistente de menor edad. El estilo urbano de Misterpiro (Madrid, 1994) es apreciado por este público joven, habiendo sido incluso reconocido por la revista Forbes España en 2017 como uno de los 30 jóvenes españoles menores de 30 años con mayor influencia en diversas actividades. Su trabajo nos lleva a viajar de la abstracción completa a lo figurativo en todo tipo de soportes.

Podemos observar también que la conciencia social se materializa con fuerza en los artistas más jóvenes con impulsos artísticos vinculados al momento histórico actual. Nina Franco (Río de Janeiro, 1988) nos lleva a profundizar en los conflictos sociopolíticos contemporáneos a través de su obra con una gran carga visual.

Nina Franco, “Clandestinas”, instalación, 2019

Dentro del programa comisariado One Project, no podían faltar tampoco los artistas más jóvenes como Julio Anaya (Málaga, 1987), que con una marcada identidad artística, recrea obras icónicas de arte y las esconde en lugares abandonados, dando como resultado impresionantes contrastes. La naturaleza efímera de su trabajo hace que la fotografía sea fundamental porque dota de sentido a la acción artística al permitir la documentación de la obra. La historia se cierra con este gesto: la pintura de una pintura, que ya no existe.

Julio Anaya

Francisco de Goya - Vuelo de Brujas, 2019

Acrílico sobre cartón

100 x 75cm

Julio Anaya

Bocklin Zoom, 2019

C-print

80 x 100cm

No podían faltar tampoco dentro del programa paralelo de actividades ART MADRID-PROYECTOR’20, enmarcado en el arte de acción y videoarte, la participación de artistas de mediana carrera. Resalta el trabajo de Maia Navas (Argentina, 1986) que con 33 años, además de impartir clases como profesora de universidad, esta artista y comisaria, dirige el Festival PLAY -Videoarte- en el Centro Cultural de la Extensión Universitaria (Universidad Nacional del Nordeste). Ha expuesto en variadas muestras de Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Colombia, Cuba, España, Italia, Portugal y China y obtuvo el premio al mejor Videoarte Latinoamericano en el Festival VideoBabel (Lima, Perú).

Maia Navas, “Restos de amor” (fotograma), 2017.

Y no podemos dejar de mencionar a los demás talentos jóvenes que estarán presentes en la feria: Adlane Samet (El Harrach, Argelia, 1989), Alejandro Monge (Zaragoza, 1988), Onay Rosquet (La Habana, 1987), Gerardo Liranza (San Antonio de los Baños, Cuba, 1987), Roldan Lauzán (La Habana, 1987), Joaquín Lalanne (Buenos Aires, 1989), Leonardo Moyano (Guayaquil, Ecuador, 1991), Chen Yun (Taiwan, 1988), Guim Tió Zarraluki (Barcelona, 1987), Lai Wei-Yu (Taipei, 1989). Estos son solo algunos de los artistas en torno a la treintena que forman parte del expositorio de Art Madrid’ 20.

Os invitamos a reconocer y observar su obra en esta edición de la feria, donde se presenta una gran diversidad artística desde los distintos ángulos y características que configuran la esfera del arte contemporáneo en este 2020.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.