LA DIVERSIDAD DE MARCEL BROODTHAERS

Foto de la exposición

 

 

Marcel Broodthaers (1924– 1976) un artista conceptual belga que basó su obra en la investigación y las nuevas propuestas, comenzó su carrera artística sumido en el mundo de la literatura y el cine, trabajando como periodista. A sus 40 años su visión cambió y dedicó su vida a la creación de nuevas propuestas plásticas.

 

Influido por el surrealismo y la experiencia de cineasta que fue adquiriendo a lo largo de los años, Broodthaers, continuó con su andadura por el mundo del arte con objetos encontrados creando collages. Ya en la recta final de su carrera, se decantó por obras de gran formato que añoraban un espacio más amplio que las salas de un museo.

 

 

Instalación de Marcel Broodthaers

 

 

Esta retrospectiva analiza toda la carrera del artista con tintes internacionales. La diversidad de tendencias se plasma en esta muestra de más de 300 obras y la publicación de un extenso catálogo que se puede encontrar en castellano e inglés. Los comisarios Jean-François Chevrier, Thierry de Duve y Benjamin H. D. Buchloh, han colaborado en la edición de textos.

 

Lo curioso es que no solo el MoMA ha contribuido a la creación de esta exposición, centros como, la Tate Gallery de Londres, la National Gallery de Washington, la National Gallery of Scotland, el MACBA de Barcelona, o el centro Georges Pompidou de París, han dejado sus piezas para llevar a cabo esta gran muestra.

 

 

Marcel Broodthaers. Sin título. Tríptico. Cáscaras de huevo sobre tres lienzos pintados. Imagen cortesía de María Gilissen Archives of Marcel Broodthaers.

 

 

Y no solo la gente que vaya a Madrid puede disfrutarla, anteriormente estuvo en Nueva York en el MoMa y en 2017 terminará en The Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen, Düsseldorf (Alemania), pero todavía estáis a tiempo de poder visitarla hasta septiembre en el Edificio Sabatini. Algo a tener en cuenta de la experiencia es que nos encontramos frente a una exposición dentro de otra exposición, ya que hace referencia a distintas disciplinas y manifestaciones totalmente dispares.

 

 

Decorado. Una conquista de Marcel Broodthaers (1975)

 

 

Broodthaers, se reinventó a sí mismo como lo hizo con el lenguaje de sus obras. Le otorgó a los objetos un nuevo significado adecuandolos al espacio donde cohabitan entre ellos. Muchos de los elementos utilizados por el artista son orgánicos, dotando de especial importancia a cáscaras de huevo o mejillones (alimentos famosos en la dieta belga). Esta exposición no deja indiferentes a los más curiosos.

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.