LOS FAUVES Y LA PASIÓN POR EL COLOR

La dance, Henri Matisse. 1910

 

 

La fundación MAPFRE presenta dicha exposición hasta el 29 de enero de 2017. Dicha muestra reúne más de cien obras en las que se incluye, pintura, dibujo, acuarela y piezas cerámicas. Este movimiento, famoso por ser la primera gran vanguardia del S.XX, destaca por la exaltación y saturación de los tonos puros. Abrió el debate sobre la importancia del color de forma independiente en la configuración de la obra artística.

 

Dicho grupo liderado por Henri Matisse, André Derain y Maurice de Vladiminck, destacaron por su liberación de energía y su particular tratamiento de la libertad de expresión. A finales de la década de 1890 se agruparon en los talleres de Gustave Morear y de Eugené Carrière y comenzaron a crear este singular movimiento. Hacia principios del S.XX tomó forma y comenzaron a exponer, la primera fue en la Sala VII del Salon d’Automme. Después de las primeras críticas adoptaron el nombre de “fieras” (fauve en francés).

 

 

Restaurant de la Machine à Bougival, Maurice de Vlaminck. 1905

 

 

El fauvismo se caracteriza por ser una corriente heterogénea, nacida de la amistad de un grupo de jóvenes soñadores con una idea clara del futuro. Apenas duró dos años pero dejó asentados los cimientos de un reclamo artístico que se ha ido proyectando hasta nuestros días. De aquí nacieron el expresionismo y el cubismo, este testimonio ha quedado fuertemente grabado en la exposición de la Fundación MAPFRE. Comisariada por María Teresa Ocaña, esta plantea un recorrido cronológico seccionado en cinco partes.

 

 

Foto de la exposición 

 

 

La primera parte, "el fauvismo antes del fauvismo", hace una pequeña disertación sobre el grupo de formación de la corriente y muestra ese sentimiento de comunidad que intentan transmitir al espectador. La segunda, "los fauves se retratan", muestran pequeños autorretratos que se hacían unos a otros reflejando la percepción que tenían del grupo. La tercera parte, "acróbatas de la luz" reflejan esas estancias en la costa azul que les servían de inspiración y encajaban perfectamente en ese arte de luz y color. "La fiereza del color" evidencia la identidad de los fauves, totalmente desligada de la descripción naturalista. Y la última sección "senderos que se bifurcan" hace referencia a los distintos senderos que tomó el grupo a partir de 1907.

 

 

Landscape near Chatou, André Derain. 1904

 

 

Para culminar la exposición hay una sección dedicada a un grupo de cerámicas que conectan estrechamente con el diálogo mostrado con la pintura. Una visita muy aconsejada para estos días grises de invierno que necesitan un tono de color. El fauvismo, es un reclamo para todo tipo de públicos, no pierdas esta oportunidad. 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.