UN PUENTE DE LUZ Y SONIDO EN LA MONUMENTAL SALAMANCA

El pasado fin de semana Salamanca se llenó de luz. Por tercer año consecutivo, el festival Luz y Vanguardias inundó las fachadas de esta ciudad con proyecciones y creaciones que por unos días generan un puente de convivencia entre el pasado y el futuro, entre el patrimonio histórico y la contemporaneidad.

Las obras están concebidas para su proyección sobre la zona monumental salmantina. El Ayuntamiento (Plaza Mayor), la Casa de las Conchas, la Plaza de Anaya junto a la Catedral Nueva y la Iglesia del Convento de San Esteban son algunos de los edificios seleccionados para esta edición. Además, el festival se estructura en cuatro secciones donde tienen cabida tanto al talento joven como a los grandes estudios internacionales: la sección de artistas invitados, la sección de concurso, la de jóvenes creadores y la programación paralela +Luz.

Uno de los platos fuertes de esta propuesta es el Concurso Internacional de Videomaping para proyectos creativos en torno a la fachada del ayuntamiento de la ciudad. Este año ha batido récords de participación, con obras venidas de varios rincones del mundo: veintinueve artistas y estudios de España, Hungría, Italia, Rumanía, Austria, Tailandia, Canadá, México y Colombia. La obra “Pneuma” del estudio VideomapingPro (España) ha sido la ganadora de este año, y el premio del público ha recaído sobre “R_Evolution”, del mexicano Jesús Gutiérrez Mercado.

Para potenciar el talento joven, el festival dedica un apartado a los estudiantes universitarios de las facultades de artes plásticas y audiovisuales de la ciudad. Las obras seleccionadas se proyectan sobre la fachada de la Casa de las Conchas. En esta edición han participado 52 estudiantes con 35 propuestas, de distintas temáticas y técnicas. Por su parte, la sección Luz+ abre la puerta a las creaciones de diferentes espacios artísticos de la ciudad que giran en torno al concepto de la luz.

Los artistas invitados en esta edición fueron Juan López (Alto Maliaño, Cantabria 1979), Eugenio Ampudia (Melgar, Valladolid, 1958), Darya von Berner (México, 1960) y Charles Sandison (Escocia, 1969). La característica compartida de estos creadores es la conexión de su obra con las nuevas tecnologías que resulta en instalaciones, videos, proyecciones y obra en los espacios públicos.

Las paradojas se refieren a situaciones o razonamientos que escapan de la lógica que el sentido común señala, produciendo un efecto de contradicción e incertidumbre que nuestro subconsciente rechaza como verdadera. El arte ha dado también muestras de preocuparse por esta cuestión y algunos creadores han querido jugar a engañar nuestros sentidos con imágenes imposibles y trucos visuales. El acierto, en estos casos, es que las obras resultantes son perfectamente reales, pero las ideas plasmadas son inverosímiles y nos obligan prestar especial atención a lo que vemos.

Escher, “Ascending and Descending”, 1960

Los juegos de perspectivas y las ilusiones ópticas se alimentan de los esquemas que nuestra mente tiene implantados tras años de observación e interacción con el entorno. Tendemos a encasillar las cosas que vemos dentro de las pautas de normalidad y frecuencia que nuestros sentidos nos dictan. Así, si analizamos una forma similar a un cubo, nuestro cerebro reconstruye las caras que no vemos para crear una imagen mental de la figura. Son precisamente estos mecanismos los que permiten las paradojas visuales, las perspectivas imposibles y las falsas apariencias.

Dibujo anamórfico del artista húngaro István Orosz

Este es también un extenso campo de expresión en operaciones de cálculo matemático y de juegos geométricos. En muchos de estos acertijos se esconde una trampa imperceptible que engaña a la razón y nos impide ver la realidad. Nada es lo que parece. Y nuestra lógica está poco acostumbrada a que la confundan con trampantojos y golpes de efecto. Sin embargo, este puede ser un buen aliciente para potenciar el pensamiento alternativo y forzarnos a enfocar las cosas desde nuevos puntos de vista.

Fotograma de “Origen”, de Christopher Nolan, 2010

Aunque el uso de este tipo de recursos parece más propio del circo tradicional y la magia, concebidos para distorsionar la realidad, no deja de ser un elemento de gran impacto que, usado con pericia, produce un golpe de efecto genial. Así lo hizo Christopher Nolan en la película Origen, donde los protagonistas debían trabajar su imaginación para crear laberintos visuales de los que poder huir en caso de necesidad, como las escaleras circulares que ascienden de forma infinita, algo, obviamente, imposible.

Escultura paradójica de Nancy Fouts

Un artista que ha trabajado mucho esta idea es Escher. Su obra está plagada de juegos visuales que confunden al espectador y que desafían las leyes de la gravedad y de nuestro (previsible y conocido) espacio tridimensional. Esa es la ventaja del dibujo, que permite trazar estas ilusiones ópticas sin limitación alguna sobre el papel. Otros artistas exploran el campo de las paradojas conceptuales, y crean piezas con ideas contrapuestas en trabajos que muchas veces esconden una lectura humorística de la realidad, porque las contradicciones también sirven para eso (¿qué es, sino, la ironía o el sarcasmo?). Un verdadero regalo para los sentidos.