Art Madrid'26 – TODOS PODEMOS SER CREATIVOS: NUEVA PROPUESTA DE CULTURA INQUIETA PARA ART MADRID’19

Por tercer año consecutivo, Art Madrid vuelve a contar con la participación de Cultura Inquieta. Media partner oficial de esta edición, Cultura Inquieta es uno de los medios de comunicación más interesados e implicados en la cultura actual. Este año invita a todos los visitantes a sacar su lado más creativo en el stand que tiene en la feria.

Como dos lienzos en blanco empezaron las dos paredes del stand de Cultura Inquieta, preparados para acoger todo tipo de manifestaciones artísticas y fomentando la libre expresión y la creatividad sin límites. En sus murales colectivos han participado artistas presentes en la feria y visitantes de todas las edades o procedencias… En realidad, todos podemos ser creativos y prueba de ello es que en su stand apenas queda un hueco libre para intervenir. Sin embargo, todos los que queráis formar parte de estos murales seguro que, con cierto ingenio, encontraréis la manera de dejar vuestra huella. Además, en su stand podréis conocer otros de sus proyectos o algunos de los creativos productos que ofrecen desde su tienda online y que han seleccionado para que podáis verlos en Art Madrid: píldoras de arte, diseño e inspiración.

Foto. Melisa Medina.

El equipo de Cultura Inquieta presenta “un espacio propio, un par de metros cuadrados donde sintetizar nuestro universo para canalizar, acercar y empaparnos de todo lo que sucede. Un espacio, sobe todo, para compartir. Compartir tiempo, palabras y creatividad. Un lugar en el que descansar durante unos minutos, hablar, reir y reflexionar” teniendo como fin último “acercar el arte absolutamente a todo el mundo”.

Como las razones que motivan este tipo de propuestas son tantas, Cultura Inquieta las compara con los propios principios del arte: Unidad o armonía, porque, como explica el equipo, las intervenciones se integran de forma tan natural, que llegan a peder de vista los límites que impone el espacio; variedad, porque les encanta tener la posibilidad de asomarse a una ventana infinita de inspiración, ejercicio que pueden practicar recorriendo Art Madrid, donde encuentran las obras tanto de artistas emergentes como consagrados, “toda una experiencia casi mística”; o el balance, porque “somos conscientes de que la vida es lo que sucede entre los 0 y los 100 años, por lo que intentamos mirar con los ojos de niños, y a los niños tratamos de darles alas para pintar, para soñar, para creer en un futuro mucho mejor a través del arte”.

Foto. Miguel Mazuelo Álvarez.

Otros de los motivos que respaldan la propuesta para la feria se relacionan con el contraste ya que, como a Art Madrid, al equipo de Cultura Inquieta le gusta el lado poliédrico de las cosas; la proporción, porque “no podemos dejar de mirar hacia arriba, hacia la maravillosa bóveda de cristal que lo envuelve todo. A las obras, a los artistas, a vosotros, a nosotros también, es entonces, cuando las proporciones de la belleza se nos escapan”; el énfasis y la ilusión por participar en una feria con la que comparten tantos valores; y por último, esta propuesta se relaciona con el movimiento, por ese “flujo efervescente de personas, de ideas, de conceptos y de mensajes que compartimos con artistas, galeristas, visitantes, amigos... durante estos cinco días”.

Como Art Madrid, Cultura Inquieta tiene entre sus principales objetivos difundir la calidad de la creación actual, estando especializado en la promoción del talento joven. Arte, cultura, fotografía, tendencias o lifestyle; Cultura Inquieta es uno de los portales digitales más consultados y reputados a nivel global. Además, es la entidad organizadora de uno de los grandes festival españoles de música, una de las citas anuales más destacadas en la agenda madrileña que este año celebra su décima edición a partir de finales de junio. Desde Art Madrid os animamos a participar en la sencilla pero tan inclusiva y emocionante propuesta de Cultura Inquieta: atrévete a expresar tu creatividad.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte.

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción.

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.


La caída. 2025. Óleo sobre lienzo. 195 × 150 cm.


En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital. El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.


Entre perro y lobo II. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.


Entre perro y lobo I. 2025. Óleo sobre lienzo. 97 × 70 cm.


¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.


El ángel anatómico. 2013. Madera de fresno y porcelana. 90 × 15 × 160 cm.


Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.


Justa. 2019. Madera de roble policromada. 240 × 190 × 140 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Es cierto que, en ocasiones, olvido por completo la idea principal en mi pintura y en mi escultura. Aunque comienzo una obra con ideas muy claras —dibujos y bocetos previos, grabados preparatorios y una intención bien definida—, me doy cuenta de que, a veces, esa idea inicial se pierde. Y no se trata de un accidente. En algunos casos tiene que ver con dificultades técnicas, pero hoy en día también acepto partir de una idea muy concreta y, al enfrentarme a la escultura, a la madera o a la cerámica, tener que trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.