TODOS PODEMOS SER CREATIVOS: NUEVA PROPUESTA DE CULTURA INQUIETA PARA ART MADRID’19

Por tercer año consecutivo, Art Madrid vuelve a contar con la participación de Cultura Inquieta. Media partner oficial de esta edición, Cultura Inquieta es uno de los medios de comunicación más interesados e implicados en la cultura actual. Este año invita a todos los visitantes a sacar su lado más creativo en el stand que tiene en la feria.

Como dos lienzos en blanco empezaron las dos paredes del stand de Cultura Inquieta, preparados para acoger todo tipo de manifestaciones artísticas y fomentando la libre expresión y la creatividad sin límites. En sus murales colectivos han participado artistas presentes en la feria y visitantes de todas las edades o procedencias… En realidad, todos podemos ser creativos y prueba de ello es que en su stand apenas queda un hueco libre para intervenir. Sin embargo, todos los que queráis formar parte de estos murales seguro que, con cierto ingenio, encontraréis la manera de dejar vuestra huella. Además, en su stand podréis conocer otros de sus proyectos o algunos de los creativos productos que ofrecen desde su tienda online y que han seleccionado para que podáis verlos en Art Madrid: píldoras de arte, diseño e inspiración.

Foto. Melisa Medina.

El equipo de Cultura Inquieta presenta “un espacio propio, un par de metros cuadrados donde sintetizar nuestro universo para canalizar, acercar y empaparnos de todo lo que sucede. Un espacio, sobe todo, para compartir. Compartir tiempo, palabras y creatividad. Un lugar en el que descansar durante unos minutos, hablar, reir y reflexionar” teniendo como fin último “acercar el arte absolutamente a todo el mundo”.

Como las razones que motivan este tipo de propuestas son tantas, Cultura Inquieta las compara con los propios principios del arte: Unidad o armonía, porque, como explica el equipo, las intervenciones se integran de forma tan natural, que llegan a peder de vista los límites que impone el espacio; variedad, porque les encanta tener la posibilidad de asomarse a una ventana infinita de inspiración, ejercicio que pueden practicar recorriendo Art Madrid, donde encuentran las obras tanto de artistas emergentes como consagrados, “toda una experiencia casi mística”; o el balance, porque “somos conscientes de que la vida es lo que sucede entre los 0 y los 100 años, por lo que intentamos mirar con los ojos de niños, y a los niños tratamos de darles alas para pintar, para soñar, para creer en un futuro mucho mejor a través del arte”.

Foto. Miguel Mazuelo Álvarez.

Otros de los motivos que respaldan la propuesta para la feria se relacionan con el contraste ya que, como a Art Madrid, al equipo de Cultura Inquieta le gusta el lado poliédrico de las cosas; la proporción, porque “no podemos dejar de mirar hacia arriba, hacia la maravillosa bóveda de cristal que lo envuelve todo. A las obras, a los artistas, a vosotros, a nosotros también, es entonces, cuando las proporciones de la belleza se nos escapan”; el énfasis y la ilusión por participar en una feria con la que comparten tantos valores; y por último, esta propuesta se relaciona con el movimiento, por ese “flujo efervescente de personas, de ideas, de conceptos y de mensajes que compartimos con artistas, galeristas, visitantes, amigos... durante estos cinco días”.

Como Art Madrid, Cultura Inquieta tiene entre sus principales objetivos difundir la calidad de la creación actual, estando especializado en la promoción del talento joven. Arte, cultura, fotografía, tendencias o lifestyle; Cultura Inquieta es uno de los portales digitales más consultados y reputados a nivel global. Además, es la entidad organizadora de uno de los grandes festival españoles de música, una de las citas anuales más destacadas en la agenda madrileña que este año celebra su décima edición a partir de finales de junio. Desde Art Madrid os animamos a participar en la sencilla pero tan inclusiva y emocionante propuesta de Cultura Inquieta: atrévete a expresar tu creatividad.

 

Aunque Isabel inició su trayectoria pictórica en el mundo de la figuración, posteriormente comenzó a explorar el poder expresivo de la abstracción, con una fuerte plasticidad y el uso de materiales reales extraídos de los lugares que iba visitando. Su última serie, “Cosmogonías”, es una plasmación abstracta de un momento de géneris, una metáfora del origen de la vida que coincide con un momento de cambio en su trayectoria. Hoy entrevistamos a esta pintora sevillana y nos acercamos a conocer su trabajo de una manera más personal.

Estudiaste Historia del Arte y poco después te mudaste a Londres donde trabajaste en Christie’s ¿podrías describirnos cómo fue tu experiencia allí y qué diferencias encuentras entre el mercado británico y el español?

Después de estudiar Historia del Arte en Sevilla conseguí irme a Londres a seguir estudiando. Mi hambre por ver los museos, las obras de arte maravillosas y todo lo que estaba pasando era insaciable. Aprendí muchísimo no solo de arte sino también del mundo que lo rodea: exposiciones, galerías, subastas, mercado, etc. Me di cuenta de que en España estábamos muy lejos del dinamismo artístico que allí se respiraba. Había subastas semanales de un período artístico completo, por ejemplo, la semana de los Impresionistas -valga la redundancia- era impresionante, se podían ver Monets, Manets, Renoirs, Van Goghs, etc. todos juntos para salir a la venta. Igual pasaba con la pintura antigua, los muebles, las joyas… Los ingleses siempre han tenido una larga tradición de comprar y vender obras arte además de gran valor; en eso los españoles vamos a la zaga.

 

A raíz de tu experiencia en Londres comenzaste a pintar. ¿Cómo diste ese paso y en qué estilo situarías actualmente tu trabajo?

Ya pintaba mucho antes de irme a Londres a vivir, aunque es verdad que no me dedicaba profesionalmente a ello; eso vino después de mi regreso. Necesitaba trabajar, ya que no sabía por dónde empezar a vivir de esto. En Madrid trabajé en Christie’s durante unos años mientras dibujaba en mis ratos libres y pintaba muebles por encargo. El paso no fue repentino, poco a poco pintaba cada vez más, cada vez me llenaba más y cada vez lo necesitaba más para sentirme bien. Un día me ofrecieron hacer un mural. Nunca antes había pintado una superficie tan grande. Me lancé sin titubear (con un plazo de tiempo cortísimo, ¡insensata kamikaze de mí!) y comprendí que nunca estaría completamente satisfecha conmigo misma si no me dedicaba a lo que en realidad me gustaba y se me daba bien. Así que me empecé a hacer murales, lo recuerdo como una época apasionante, difícil, ilusionante, de aprendizaje y dolores de espalda monumentales. Después llegó la crisis y con ella una enorme crisis personal… ahí es cuando pasé de lo figurativo a lo abstracto y nacieron las Cosmogonías. Así que no puedo definir mi estilo, ahora mismo estoy haciendo obras abstractas y muy matéricas, pero yo parto de lo clásico y figurativo en verdad, y al final siempre vuelvo a lo básico.

Isabelita Valdecasas

Cosmogonia Corales, 2017

Técnica mixta sobre lienzo

100 x 100cm

Isabelita Valdecasas

Tríptico cosmogonía, 2018

Técnica Mixta sobre lienzo

120 x 55cm

Isabelita Valdecasas

Textura lunar, 2018

Técnica Mixta sobre lienzo

80 x 80cm

En alguna declaración a prensa has dejado claro que tanto la música como los viajes son dos elementos clave a la hora de pintar ¿Podrías explicarnos cómo es tu proceso creativo y cómo influyen los viajes y la música que escuchas en dicho proceso?

El proceso creativo es lento, no es solo el momento de ejecución de la obra. En esto los viajes juegan un papel importante aunque yo misma no sabría definir bien el qué exactamente. Me fascina la naturaleza y la sensualidad del paisaje, y por sensualidad me refiero a los sentidos: el olor, la luz, el color, el sonido del viento, el tacto de la arena o el musgo, el producto local de la tierra que comes cuando viajas. Todo está relacionado con la tierra que se visita. El cuadro que sale tras un viaje a Alemania o Suecia con esos verdes y grises, esas nubes y cielos, el olor del frío o la hierba en verano, la sensación de quietud… no tiene nada que ver con un cuadro que haces tras un viaje a Cartagena de Indias donde todo es color, ruido, humedad y alegría caribeña. Tomo muchos elementos para mi obra cada vez que viajo y a veces creo que me van a detener en una aduana de la cantidad de “virutas” locales que me traigo.

La música también está inspirada por los lugares en los que se hace. Yo pinto porque no se hacer música y casi no soy capaz de levantarme de la cama sin ella (no sé quién me dice que soy una exagerada, como buena andaluza) todo lo hago con música, es como un motor, me da alegría y me acompaña en mis largas horas de estudio. Escucho de todo, bueno, no… casi. Es mi gran, gran afición.

 

¿Qué aporta el arte en tu vida?

El arte en mi vida aporta mil cosas. Por un lado es mi trabajo, así que me aporta responsabilidad, desafío y gratificación. El arte es mi inquietud y a la vez es lo que me sale naturalmente. El arte de otros, ya sea plástico o no (literatura, música, cine…) es mi pasión, mi alimento intelectual. Pero me gusta más compartido, comentado, analizado y discutido con más gente; de ahí siempre salen reflexiones interesantes, ideas y a veces grandes risas. Fundamental reírse con seriedad.

Isabelita Valdecasas

Textura azul bicolor, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

90 x 90cm

Isabelita Valdecasas

Textura rojo, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

80 x 80cm

Los elementos naturales como la arena, el musgo o las rocas son componentes que podemos encontrar en tu obra. ¿Qué intención tiene el uso de estos materiales en tus piezas?

Los elementos naturales que utilizo son a la vez parte compositiva de la obra y parte simbólica. Todo esto fue surgiendo poco a poco y de manera inconsciente. Por un lado aportan textura y volumen a la obra, crean relieves y cuerpos matéricos; pero también están ahí con un propósito, reflejan que todo forma parte de la naturaleza, no importa lo procesado o intervenido que esté previamente a manos del hombre, viene de la tierra y acabará en ella por las buenas o por las malas, resurgirá aunque en el proceso acabemos extinguidos por brutos, bestias y autodestructivos. Estoy obsesionada con el reciclaje y con la ambigüedad o dualidad de este lenguaje, ya que nosotros somos parte de esa naturaleza que estamos destruyendo, somos nosotros los que nos vamos a destruir puesto que somos una simbiosis, un “todo” en frágil equilibrio.

¿Nos podrías hablar sobre el trasfondo de la serie “Cosmogonías” y cómo surgió?

Las Cosmogonías surgieron poco a poco y casi por casualidad como un pequeño Big Bang. Después fueron tomando forma y consolidándose en mi cabeza y en los lienzos. Por un lado está la idea de la inmensidad de la naturaleza frente a nuestra insignificancia, tanto hacia el infinito inabarcable como hacia lo infinitesimal y microscópico. Coincidieron en el tiempo con un cambio en mi vida cuando empecé a hacer obras abstractas, así que fueron como una génesis. Necesitaba ponerles un nombre y de ahí surge la palabra cosmogénesis, el origen. Así que también pueden interpretarse como un nuevo comienzo, la gestación de algo. Son obras inspiradas en el origen de la vida, la fascinación y misterio de la creación desde la más minúscula célula en un microscopio y sus reacciones químicas a lo infinito del cosmos, tan parecidos entre ellos. También son una introspección y una llamada de atención hacia lo básico, lo clásico, lo natural y lo orgánico en este mundo digitalizado, desnaturalizado y plasticoso.

 

¿Cómo logra un artista del S. XXI mantenerse un poco al margen de los nuevos hábitos digitales y el imperativo de las redes sociales?

Los nuevos hábitos digitales no me interesan mucho. Creo que son necesarios y útiles, claro está, pero no me atraen especialmente. Yo necesito el contacto con lo matérico, con lo tangible. También hay una parte estética y compositiva que creo que debe ir más allá de lo que es marketing y está de moda. Pero qué duda cabe que para sobrevivir en el siglo XXI hay que estar al día de las redes sociales y la era digital… ¿qué puedo decir? que es como el niño que vuelve del colegio y se quiere ir a jugar, pero sabe que antes debe hacer sus deberes.

Isabelita Valdecasas

Textura blanco y negro I, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

70 x 70cm

Isabelita Valdecasas

Textura círculo rojo, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

90 x 90cm

Isabelita Valdecasas

Textura blanco y negro II, 2019

Técnica Mixta sobre lienzo

70 x 70cm

¿Crees que la preocupación por el medio ambiente es cada vez más frecuente entre los creadores contemporáneos? ¿Qué dificultades e innovaciones has encontrado para trabajar de acuerdo con estos principios?

Por suerte sí, hay mucha más conciencia en esta generación de cuidar el medio ambiente, reciclar, no contaminar etc, y de hecho esto se refleja en el arte actual. No podría ser de otra forma. Cada época ha de reflejarse en su arte contemporáneo. Pero también es verdad que esta locura destructiva está más agresiva que nunca. Hay más contaminación, más polución aumentando sin medida y es algo que me asusta y preocupa mucho. No voy a ser hipócrita, reciclo y procuro ser lo más cuidadosa posible, pero no dejo de pensar que nunca es suficiente. Al final vivimos en el lugar y en el tiempo que vivimos.

Dificultades he encontrado varias, innovaciones… ¡creo que ninguna! Hay que probar bien los materiales para comprobar que vayan a ser duraderos o, por ejemplo, tener fe en que los pigmentos y demás productos de Bellas Artes que venden como “orgánicos” o “ecológicos” lo sean realmente. Otra dificultad ha sido estar haciendo una obra inspirada en el Mediterráneo con algas y arenas recolectadas en las playas y de repente haberme quedado sin Posidonia o algún otro elemento local, entonces tengo que recurrir a algún alma caritativa que vaya a recolectar materiales para enviármelos… no quiero ni pensar en la cara que habrán puesto los de correos si alguna vez han abierto una de esas cajas llenas de algas, yerbajos, virutas y arena…! Una vez una amiga vino cargando con 15 kg de arena de Tarifa para unos cuadros.

Innovaciones no lo creo, está todo inventado; la cuestión está en hacer piezas únicas y con un estilo propio. El tiempo dirá…