Art Madrid'23 – ONE PROJECT’19: EL TRIUNFO DEL COLOR

Contour Art Gallery, DDR Art Gallery, Granada Gallery, About Art, Flux Zone, RV Cultura e Arte y Víctor Lope Arte Contemporáneo

 

El color se convierte en el gran protagonista del nuevo One Project. Es el hilo conductor que une en distintos diálogos conceptuales y formales las obras. Lúcidas narraciones para perderse, para adentrarse en un comienzo que nos lleva a otro nuevo comienzo y en los que la realidad se camufla, se trasciende o se subvierte.

Un año más Art Madrid presenta el programa One Project, ideado para apoyar y promocionar a jóvenes artistas cuyas carreras se encuentran en un estado inicial o intermedio. El proyecto se materializa en una propuesta comisariada dentro de la feria en la que se presentan las obras de los creadores en formato solo show manteniendo a su vez una visión unitaria.

Alejandra Atarés

Jardin con fondo rosa, 2018

Óleo y acrílico sobre lino

150 x 150cm

Este año, una de las grandes novedades del programa es la incorporación de Nerea Ubieto, crítica y comisaria que presenta una exposición protagonizada solo por mujeres artistas. Esta elección, como afirma Ubieto, se basa “en la urgencia de equilibrar una balanza que sigue muy descompensada y romper una lanza a favor de todas nosotras”. Bajo el título “Ficciones, máscaras y paisajes: el color como telón de fondo”, se recogen los trabajos en su mayoría inéditos de siete artistas, destacando la presencia internacional y en concreto, sobresaliendo la participación latinoamericana.

Como explica la comisaria, son trabajos que nos invitan a construir universos propios, pues “mediante la creación podemos desprendernos de los lastres que ralentizan el desarrollo de la sociedad, disolver estereotipos, inventar otros nuevos, apropiarnos de aquello que deseamos cambiar y, efectivamente, transformarlo. No hay límites que valgan, solo máscaras más o menos creíbles; con mayor o menor carga de positividad, de color”.

Rūta Vadlugaitė

A Place for Bird Nests, 2015

Óleo sobre tela

73.7 x 101.5cm

Rūta Vadlugaitė

Hepatica, 2017

Óleo sobre tela

80 x 60cm

Los mundos de Rūta Vadlugaitė, artista representada por la galería lituana Contour Art Gallery (Vilna), se caracterizan por las grandes manchas de color dentro de un paleta reducida. Son composiciones en las que las líneas son rotundas, mínimas, pues el color lo domina todo. Con una clara debilidad por las tonalidades azules, los paisajes de Vadlugaitė describen espacios que tienen mucho de abstracción, de autobiografía, de intuición y rigurosidad como señala Ubieto, quien los define como “catapultas de idearios psicológicos múltiples” en las que se reflejan metáforas del ser de la artista.

Virginia Rivas

Jugando al escondite, 2016

Acrílico, grafito y cinta de carrocero sobre lienzo

20 x 20cm

Virginia Rivas

Oh, la mía pena, 2016

Acrílico, grafito y cinta de carrocero sobre lienzo

40 x 40cm

Grandes manchas de color también protagonizan las pinturas de la más abstracta y gestual Virginia Rivas, artista que participa con la galería online DDR Art Gallery (Madrid). La abstracción emocional de Rivas se caracteriza por los relatos expandidos, las pequeñas revelaciones acerca de vivencias o los pensamientos personales que interrumpen las composiciones. En conjunto, sus pinturas son como trazos de mundos interiores ahora exteriorizados y expuestos en un bello “dejarse ir”. Como señala la comisaria, Rivas nos invita a transitar por lugares quizá más íntimos, pero posibles incluso en el marco de una feria.

Mara Caffarone

Sin título, 2018

Pastel óleo sobre papel

70 x 50cm

Mara Caffarone

Selfie portrait, 2015

Aerosol sobre polietileno

150 x 60cm

Igualmente el trabajo de Mara Caffarone se mueve entre la abstracción y la gestualidad, a lo que se suma un marcado carácter sensorial. Representada por la galería argentina Granada Gallery (Comuna), en su obra se reflexiona sobre “los límites de la percepción y la necesidad de identificar aquello que observamos”, explica Ubieto. De la pintura pura Caffarone salta rápidamente a la incorporación de materiales extrapictóricos -especialmente, los plásticos y el aerosol-, al vídeo o a la instalación. De hecho, la propuesta que se presentará en Art Madrid incluirá vídeo, instalación y pintura en una experiencia artística que irá mucho más allá del tradicional y contemplativo modo expositivo.

Nuria Mora

Sin título, 2018

Acrílico sobre papel

110 x 75cm

Nuria Mora

Sin título (Placas tectónicas I), 2018

Acrílico sobre papel

181.5 x 146cm

Por su parte, “el factor lúdico y la flexibilidad indomable de las pinturas” de Nuria Mora llegan a desbordar cualquier soporte, “como si el pigmento geometrizado -explica la comisaria- naciese del fondo de las paredes y se colase por sus grietas generando capas epidérmicas y acumulativas”. Representada por la Galería About Art (Lugo), Mora es una de las artistas más destacadas del llamado Post Grafiti que, desde hace un tiempo, ha trasladado sus seductoras formas orgánicas y geométricas del muro al papel. No obstante, como no podría ser de otra manera, estas formas coloristas volverán a ser insurrectas y superarán los límites de los márgenes impuestos.

Sofía Echeverri

Juegos prohibidos III, 2014

Acrílico y óleo sobre lienzo

120 x 160cm

Sofía Echeverri

Trampland con olas, 2015

Acrílico sobre lienzo

180 x 220cm

Sofía Echeverri, que llega con la galería Flux Zone (Ciudad de México), tiene una manera muy particular de expresar sus relatos. Echeverri parte de narraciones en blanco y negro, de tendencia figurativa y geométrica, que pasan a ser actualizadas y trascendidas por medio del contraste que ejerce la introducción de vívidos colores -magentas, verdes y azules. Habitualmente, detrás de esta estrategia formal se encuentra una crítica conceptual: “el contraste cuestiona, dice la artista, lo que perdemos por lo que preferimos conservar”. Para Art Madrid se presenta una selección de tres de sus series más destacadas: “Juegos prohibidos”, “Trampland” y “Pedir la lluvia”, series en las que la seducción, el misterio y el desasosiego -incluso lo siniestro freudiano- configuran narraciones quebradas que sirven a Echeverri para escindir la realidad.

Manuela Eichner

Bruja, 2018

Collage sobre madera

60 x 45cm

Por otro lado, se presentan los juegos de máscaras de Manuela Eichner, creaciones con las que la artista reinterpreta modelos y mitos femeninos empleando el collage como medio fundamental desde el que subvertir los significados. Representada por la galería brasileña RV Cultura e Arte (Salvador de Bahía), Eichner nos introducirá en Art Madrid en una particular selva tropical en la que se describe todo un catálogo de perturbaciones del papel femenino tradicional. Se trata de un trabajo de reescritura visual con el que crea nuevos paradigmas, propone nuevas iconografías, donde la provocación llega a unir iconos de la tradición mitológica con estereotipos pornográficos y motivos vegetales para reflexionar sobre “lo salvaje domesticado”. Plantas y mujeres como protagonistas pues, como afirma Ubieto, en los dos casos se puede hablar “de cuerpos domados, sometidos, reducidos a mera decoración”.

Alejandra Atarés

Japonesa con palmeras nevadas, 2017

Óleo y acrílico sobre lino

114 x 146cm

Estas reivindicaciones las comparte con Alejandra Atarés quien, representada por la galería Víctor Lope Arte Contemporáneo (Barcelona), cierra la propuesta de One Project con dos de sus principales líneas de trabajo. Por un lado, nos invita a protagonizar vidas ajenas desde la representación colorista de mujeres que nos dan la espalda, nos ocultan sus rostros absortas ante borrosos horizontes. Por otro lado, también desde su característica figuración detallista de motivos repletos de color, nos traslada a paisajes de ensueño en los que “rompe con las normas de la perspectiva y de la espacialidad real para introducirnos en paraísos ficticios en los que el adentro y el afuera se confunden”. Como concluye la comisaria, se presentan distintas creaciones en las que “el color se propaga, contamina ambientes y conecta las siete propuestas en una ola de frescura y vigor”.

 

PEDRO PEÑA GIL

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

La obra de Pedro Peña Gil(Jaén, 1978) se encuentra con frecuencia con la historia del arte o, más bien, frente a la historia de las imágenes artísticas, Al cabo, dicho acontecer ha sido un continuo relato preguntando sobre la representación, la construcción de la imagen (las apariencias), deviniendo a su vez el propio relato la canónica historia del arte, esa “inmóvil a grandes pasos”, como decía Valéry del ”Aquiles” de Zenon. No siendo exactamente una narración de la claridad revelada sino, más bien, un encuentro sobresaltado de las imágenes con la pintura como quien decide emprender un viaje a la búsqueda del conocimiento. Encontrado con el museo, la escultura pública o el gran monumento, Peña señala cómo “cada obra recuerda y celebra la actitud de aquellos hombres que revolucionaron la forma de ver el mundo para siempre y cómo sus obras se han estabilizado en lugares dónde la luz de nuevo adquiere un simbolismo extraordinario. Ellos tomaron como meta buscar la luz, la misma luz que nos hechiza y revela el mundo bañándolo de colores ante nuestros ojos (…) homenajear la disposición que realmente nos mueve y da sentido a la existencia, la capacidad de asombro que seguirá llenando nuestra experiencia de luz y color”. En ese aspecto de derramar coloridos translúcidos sobre las imágenes, algunas de sus creaciones me han recordado el frottage de Max Ernst, las decalcomanías de Domínguez o las maculaturas de Tharrats. Tal da, pues se trata de una frecuente reinvención de preguntas que así, ad infinitun, en tal tensión, parecen crear propuestas de nuevos significados. ¿No es sabido, desde Warburg que referir ahora las imágenes es mencionar sus transformaciones, ímpetus, desplazamientos, experimentaciones?

SOLVE ET COAGULA

Hay algo en tus creaciones de cristalización de lo fluyente, aquello alquímico, ya sabes, disuelve y coagula. Tal sugiriendo un viaje entre luz y oscuridad a través de imágenes rituales de la historia del arte, quedamos asaltados por un fulgor frágil en su aire destellante. Poético encuentro de la fotografía y la pintura en una suerte de vindicación silenciosa de la superficie de las imágenes, al cabo, indiferencia de géneros: todo es pintura. Hay un aire de agitación, luz veloz y movimiento. Lo resultante una imagen que pareciere desbordada por una especie de numen luminoso. La mediación se consuma.

¿Podrías referirnos los procesos mediante los cuales seleccionas una imagen para después acometer el acto de pintar sobre ella? ¿Coincides en esa afirmación que hace disolver fronteras entre pintura y fotografía?

Soy un gran amante del arte y en todo mi viaje suelo visitar, cámara en mano, museos, monumentos y centro especializado que me llamen mucho la atención. Me gusta retratar las obras desde la mirada del espectador, remarcando el entorno en el que se encuentra. Solemos centrarnos siempre en admirar a una obra y extraerlos de la sala, del conjunto del espacio. Pero nuestro tiempo, su aquí y ahora está en estos museos. Después de muchos años, tengo un gran archivo fotográfico de todos los sitios que me gustan o que me han llamado la atención. Algunas veces voy a la búsqueda de una obra en concreto y selecciono la vista más impactante o menos usual. Y otras, simplemente doy con la imagen mientras navego entre todos los archivos. A partir de ahí, cuando la he seleccionado es cuando empiezo a trabajar.

Hace mucho tiempo que dejamos de pensar que el fotógrafo es un instrumento que canta una escena, y hoy en día valoramos su intervención en el resultado final, tal y como lo hace el pintor en recrear su realidad. Se analiza la obra en cuanto a términos reflexivos y se crea un escenario experimental en el que la fotografía sirve a la pintura y a la memoria. Bueno, la investigación que realizo en mi obra pasa por afrontar la creación desde el Todo. Vive con el Todo. Y es ahí donde surge la introspección del trabajo. Históricamente podemos recordar parte del trabajo de Man Ray a principios del siglo XX. Pionero en demostrar que pintura, escultura y fotografía juntas, podían abrir discursos artísticos poniendo de relevancia el contexto contemporáneo en que se recoge.

Pedro Peña Gil

Museum Hall_Venus, 2022

Mixta, serigrafía con tintas UVI y resina epoxi pigmentada sobre madera lacada

120 x 120cm

TENSIÓN Y LIRISMO

Arrebato y lirismo, que no excluyen la reflexión, haciendo compatible la apariencia espacial con el recogimiento, la quietud junto a la muestra de un espacio libre y extenso: una suerte de explosión concentrada. Así, tus pinturas parecen portar los restos de un misterioso relato en ese fluido viajero entre lo lírico y lo mágico. Atmósfera de extraña tensión, abrasada en ocasiones en sus propios silencios, a veces veo también un aire cósmico. Pensaba, viendo tus obras, en algo que leí en Ricardo Piglia: “ser de vanguardia es estar a destiempo”. Te quería preguntar por ese viaje que, desde nuestros días y en actitud de vanguardia, sucede en muchas ocasiones entre estupefacientes imágenes antiguas.

¿Es malinconia o, más bien, el deseo de poner en cuestión las imágenes que nos llegan desde eso que he llamado antes la canónica historia del arte?

Bueno, la reflexión que me planteas es una de las posibilidades que se sugieren en mi obra. El arte en sí mismo es un misterio temporal que carece de respuesta. Pero de manera muy resumida,entiendo que la contemporaneidad, el ser contemporáneo tal y como lo planteó Gadamer, es un observar las actualidades desde la distancia sin coincidir exactamente en ella.

Pedro Peña Gil

Museum Hall_Purple, 2022

Mixta, serigrafía con tintas UVI y resina epoxi pigmentada sobre madera lacada

180 x 180cm

EL MODELO INTERIOR

El arte ha sido siempre una señal de alerta. Y ha planteado secularmente cuestiones alejadas de lo que sería posible ver frente a los ojos proponiendo vislumbrar más allá de las apariencias, entre la fantasmagoría del mundo, en un permanente acto de tensionada transgresión. Una tensión con aire de contención espacial mas, dotada de aquello que Breton llamó el modelo interior, el viaje desde lo hondo a través de lo real-mental hacia la representación en el espacio. Tus creaciones muestran su ser en la distancia, tanto de su formación, como en el aspecto de su autonomía, lo cual no esquiva la presencia de formas de reconocimiento que nos son comunes. Riguroso e inquieto, queda sometida tu mirada a los misterios del ver, qué cosa sea la imagen mas, también la idea que tenemos de ella (la imagen que, decía Valéry, nos vuelve locos).

El arte como un modelo de conocimiento a través de las preguntas, sería la cuestión.

Nunca me he planteado el arte como una señal de alerta, más bien como un proceso encaminado a poner el foco sobre algo importante. A partir de ahí es cuando ese proceso intelectual puede generar un contenido que alerte, que llame la atención y que estimule la reflexión. El arte nace de las preguntas sobre uno mismo, sobre los demás y lo demás. El arte tiene la capacidad de explorar y expresar lo más oculto del alma humana. Nace de la necesidad de escrutar continuamente nuevos lugares en busca de respuestas. Es decir, en busca de conocimiento sobre las dinámicas que mueven el mundo y sobre los entresijos de la condición humana. En este sentido, lo que yo puedo aportar como artista en primer lugar, me sirve a mí y espero que pueda haber un espacio de reflexión hacia los demás.

Pedro Peña Gil

Museum Hall_Yellow&Blue, 2022

Mixta, serigrafía con tintas UVI y resina epoxi pigmentada sobre madera lacada

180 x 180cm

POESÍA VISUAL

De alguna forma, desmaterializando el mundo de lo real que queda sometido con intensidad a las diversas visiones de tal poesía visual, tu trabajo parece proponer nuevas formas de mirar. Un gesto de interrupción, por eso considero puede así entenderse tu trabajo, como un corpus escandido donde parece haberse eliminado toda temporalidad. Pinturas protegidas contra los cambios de sentido, alejadas de las marcas del tiempo.

¿Crees que podríamos definir tu obra como poemas visuales?

Sí, efectivamente. Mi obra posee, o al menos esa es mi intención, algo de poesía visual. Es una poesía dedicada a ese momento trascendental de la recepción estética, el instante en el que se activa la afición del arte. Cuando trabajo en la obra, tengo muy presente el equilibrio, tanto de la composición fotográfica como de los colores para armonizar el conjunto y transmitir las emociones que deseo. Suelo remarcar de manera muy sutil, con un halo de color la obra para que destaque en su entorno. Pero lo hago de manera leve, ya que mi intención es dejar margen para que los espectadores puedan sentirse identificados en ese momento.

ENCONTRAR EL SENTIDO

El arte como verdad exige su aparición, mas asistimos a una tautología al hallar tu obra, tus imágenes, en el contexto de la exposición. Imagen que habla de las imágenes del arte, lo dijimos al comienzo. Anomalía entonces de las imágenes, en la galería, la Feria, la exposición o el museo, tus obras se encuentran, especulares casi, con otras y entonces, piensa uno, tratan de hallar su sentido a través de lo que, imagino, podrán ser contactos inéditos.

¿Cómo sucede ese encuentro?

Mi obra surge desde los espacios de consumo de arte de la actualidad. Se fundamenta la imagen del lugar en el que se da la experiencia estética. Yo, como un consumidor de arte más, trato de localizar el punto justo donde solemos crear las imágenes de las obras que nos han cautivado. No por casualidad, suelen ser muy similares. Sólo tenemos que ver las publicaciones de las redes sociales para darnos cuenta que algunas de estas obras ya tienen un lugar enmarcado dentro de las salas de museos, espacios de arte… Es a partir de ese encuentro, cuando sé que la imagen debe ser tratada.