PHILIPPE HALSMAN EL FOTÓGRAFO DE LAS ESTRELLAS

Marilyn Monroe by Philippe Halsman

 

 

Philippe Halsman (1906-1979) Nacido en Letonia, tuvo una vida muy trágica. Fue acusado de Parricidio y más tarde apresado por su religión judía. Eran tiempos difíciles para los creativos, y Halsman consiguió emigrar a París. Con la ayuda de Albert Einstein consiguió un pasaje para trasladarse a los Estados Unidos, la tierra de las oportunidades. El fotógrafo consiguió hacerse un hueco en el panorama artístico americano y se consolidó como “fotógrafo de las estrellas” por retratar a Marilyn Monroe, Alfred Hitchcock o Audrey Hepburn.

 

 

Dalí atomicus, 1948. By Philippe Halsman

 

 

Este ingeniero eléctrico convertido a la fotografía, fue un gran defensor de esta técnica artística. Sufrió la llegada de los mass media, pero supo mantenerse y seguir escalando en su carrera. Gracias a su imaginación y sus dotes para hablar en público abrió todo un camino inexplorado en el campo de la fotografía. Philippe Halsman supuso un hito en al fotografía de posguerra. Gracias a su familia, el Caixaforum de Madrid presenta una exposición llena de guiños históricos.

 

 

Alfred Hitchcock. By Philippe Halsman

 

 

Por primera vez se ha accedido a sus archivos privados y se ha podido plantear esta maravillosa presentación dividida en cuatro secciones. La primera, una introducción dedicada a su estancia en París. Una recopilación de su obra temprana que muestra cómo el fotógrafo ya apuntaba maneras. Las otras tres partes, reflejan el periodo en el que vivió en Estados Unidos. Cada una de ellas, son un espejo de todas las inquietudes del artista. Los protagonistas, son sus retratos a personalidades muy conocidas. Por último, el impresionante repertorio que hizo con el excéntrico artista Salvador Dalí.

 

 

Portadas de la revista Life. By Philippe Halsman

 

 

Una exposición para los amantes de la fotografía y el retrato, los mitos y la cultura pop. Sus fotografías como él,  despiertan en el curioso observador el gusto por el detalle y la naturalidad. Gracias a Halsman, la fotografía dio un giro a la manera de mirar y de interpretarse. La exposición, ¡Sorpréndeme! estará en activo hasta el 26 de Marzo. Una oportunidad para ver las más de 300 reproducciones de uno de los fotógrafos más importantes del S.XX.

 

 

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.