Art Madrid'26 – TALENTOS LOCALES, ART MADRID LA FERIA DE TODOS

La Semana del Arte de Madrid es una oportunidad para mostrar, a profesionales, aficionados y coleccionistas, la variedad y calidad de la creación contemporánea nacional. Art Madrid, en concreto, es un punto de encuentro para galerías de toda España que se comprometen especialmente con los talentos locales.

En el Programa General de Art Madrid’18 se pueden encontrar galerías de prácticamente todas las comunidades, de norte a sur de la Península Ibérica, galerías que cumplen dos funciones esenciales: la de llevar a sus respectivas ciudades las influencias y el trabajo de artistas de otros puntos de España e internacionales, y la de promocionar fuera de su región a artistas locales, llevándoles a ferias de todo el mundo y mostrando su trabajo a coleccionistas y público internacional.

Jorge Barbi, “Nat 3”, fotografía.

La Galería Montenegro (Vigo, Galicia), fundada en 1987 y dirigida por Victor Rodeiro Montenegro, está especializada en Vanguardia Histórica y Arte Moderno Internacional, y representa a artistas españoles y extranjeros pero reserva parte de su programa al arte gallego. En Art Madrid’18 participan con obra de dos artistas gallegos, Jorge Barbi y Manolo Paz.

Jorge Barbi realiza estudios de Filosofía en Santiago de Compostela. Su actividad artística no puede ser fácilmente integrada en ninguna de las tendencias que han caracterizado el arte español de las últimas décadas y trabaja en clave conceptual y formal, adecuando la forma y el contenido a los materiales y las ideas. Sus obras pueden resolverse en soportes tan dispares como un objeto, una fotografía digital, un dibujo a tinta, una instalación o una intervención en el espacio público. A pesar de la diversidad técnica con que elabora su trabajo hay, sin embargo, elementos que se repiten constantemente en sus obras y que unifican su larga trayectoria, como el paso del tiempo, el azar, el humor o los juegos de sentido del lenguaje. Su obra, plástica y poética a partes iguales, se puede considerar una proyección de sus ideas sobre la relación entre la naturaleza, el cosmos y el ser humano y se encuentra en colecciones como Fundación “la Caixa”, Barcelona. Renfe, Madrid. Fundación Coca-cola, Madrid o la Fundación Patio herreriano de Valladolid.

El escultor Manolo Paz se fue introduciendo lentamente en el mundo de la escultura, tallando madera con su navaja. Sus inicios los desarrolló creando collages y diversas piezas en madera pero actualmente cabe destacar su trabajo con la piedra. El diálogo íntimo que establece con “lo inerte” sorprende en sus piezas llenas de emotividad. Se trata, dice el propio Paz, de "tener fe en la piedra", de dejar "que hable por sí, por ella". De "darle un machetazo, abrirla en canal, y que surjan los misterios, la energía que lleva dentro". Entre piedra y hombre se establece una relación agónica, una lucha, que es en sí misma un acto de amor.

Arturo Álvarez

Agora, 2016

Acero, aglomerante y LED

150 x 40cm

De la galería coruñesa Luisa Pita ya hablamos al destacar a las Mujeres Galeristas de Art Madrid y es también uno de esos espacios de encuentro y promoción comprometido con los artistas de su entorno. Luisa Pita participa en la feria con obra de 2 gallegos Arturo Álvarez y Christian Villamide, y del sudafricano Pierre Louis Geldenhuys

Arturo Álvarez es artista y diseñador con gran proyección internacional gracias a sus aportaciones conceptuales a la iluminación de diseño. Sus piezas, instalaciones y esculturas, están pensadas para provocar emociones y tienen al ser humano como protagonista a la luz como hilo conductor. Arturo Álvarez explora las relaciones humanas y la comunicación entre las personas a través del juego de luces y sombras y la expresividad de las piezas en solitario y en conjunto. Su obra se ha expuesto en galerías y museos de España, Londres, Nueva York y Tokio. Ha recibido el “Good Desing Award” o el “Best of Year 2014” de la revista Interior Design de Nueva York.

Christian Villamide, pintor conceptual y minimalista, se comunica a través diversos lenguajes plásticos, entre ellos la pintura expandida con materiales como la madera, el aluminio y el uso de la "luz" como elemento provocador de sugestivas sombras en las que resalta la belleza del contorno y la poética de nuestro paisaje. En sus “pinturas”, superficies casi uniformes, en tonalidades grises, apagadas, erosionadas y neutras en las que de repente hay una brecha de luz, un elemento naciente, una falla de sentido, se establece un diálogo entre la naturaleza y el paisaje industrial, se reflexiona sobre la fractura que se produce entre el hombre y la tierra.

Pierre Louis es diseñador de alta costura y artista textil formado académicamente en disciplinas de vestuario, textiles, maquillaje, decorados, iluminación, sonido y producción. El artista presenta en la feria sus cajas de luz intervenidas con seda salvaje, piezas que forman parte de un estudio cocotológico (acepción acuñada por el artista) de resoluciones geométricas a través de diferentes técnicas de origami textil.

Iván Prieto

100 Roskilde roses, 2017

Cerámica esmaltada y acrílico

51 x 27cm

Moret Art, también de A Coruña, y también destacada en nuestro artículo sobre Las Mujeres del Arte en Art Madrid’18, participa por su parte con 4 gallegos: Xurxo Gómez-Chao, Lino Lago, Miguel Piñeiro e Iván Prieto, escultor e ilustrador cuya obra se centra en las imperfecciones y rarezas del ser humano en la sociedad actual transformándolas en personajes surrealistas. Prieto ha expuesto de forma individual desde 1997 en Instituciones como el MAC, George Adams Gallery de Nueva York, Bredgade-kunsthandel gallery en Copenhague. También ha expuesto colectivamente en ARCO, Pulse Art Fair de Miami o Project Art Fair en Miami. Su obra también se encuentra en colecciones públicas como la Harvard Business School en Boston o Flint Institute of Arts, Estados Unidos.

El pintor Miguel Piñeiro, por su parte, trabaja desde el realismo y crea un nuevo concepto de naturaleza muerta donde los objetos se “materializan” mediante juegos de planos pictóricos sobre superficies tan diversas como el metacrilato o la madera. Objetos de culto actual sustituyen a los clásicos protagonistas de los bodegones para crear composiciones en las que originalidad e ironía son las claves que emplea para acercarnos este género clásico.

Kiko Miyares

S/T, 2017

Madera de pino policromada

200 x 40cm

Kiko Miyares

S/T, 2017

Madera de pino policromada

195 x 40cm

De la galería Arancha Osoro, de Oviedo, que participa en Art Madrid’18 con Nuria Formenti, Jezabel, Kiko Miyares, Luis Parades y Roberto Rodríguez destacamos la obra del pintor y escultor asturiano (Llanes) Kiko Miyares. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Pública del País Vasco, ha acompañado sus trabajos con la escultura en madera principalmente con la que juega entre lo automático y lo planificado y, los seres representados en un primer momento, se van convirtiendo en materia prima, en elementos de construcción. Los anamorfismos en madera de Miyares nos obligan a enfocar la mirada en los detalles y expresión de las figuras que transmuta.

De Luis Parades (Parades, Asturias) podremos ver sus esculturas en vidrio, “sueños sumergidos”, enigmáticas escenas en las que el medio se convierte necesariamente en parte del mensaje. De Avilés es Roberto Rodríguez Redondo, joven artista cuya obra gráfica, pictórica y escultórica, muy vinculada al arte pop y urbano, está cuajada de elementos relacionados con el diseño, la ilustración, la moda o la música.

Gloria Torner

Bahía con limón y concha, 2014

Óleo sobre lienzo

73 x 50cm

De Noja, Cantabria, viene a Art Madrid’18 la Galería Espiral, dirigida por Manuel Sáenz-Messía y Ana Laguna fue inaugurada en la zona oeste de la Comunidad de Cantabria en diciembre de 2006 y ha sido refundada en 2013 en su nueva sede de Noja. Dedicada al arte contemporáneo nacional e internacional, con propuestas y lenguajes artísticos innovadores, abarca todas las tendencias del arte contemporáneo, con presencia de artistas de Cantabria y de cualquier lugar de España de nacionalidades diversas. Sus artistas para la feria son Nacho Angulo, Ana Sánchez, Eduardo Vega de Seoane y, una de nuestras destacadas hoy, Gloria Torner, nacida en Burgos pero crecida en Santander, ciudad a cuya bahía - a su bruma, sus gaviotas, su aparente quietud…- ha dedicado gran parte de su obra situada en la figuración de la transvanguardia, entre el expresionismo y lo naive, creando un lenguaje plástico muy personal. El poeta José Hierro diría de ella en 1975: “En el fondo, lo que ocurre es que Gloria Torner es una pintora fauve sobre cuyos cuadros ha caído la niebla, los colores han perdido su condición salvaje al sumergirse en la atmósfera plateada, como de anís y agua, toda su tarea consiste en convertir la realidad en recuerdo, en melancolía.”

La MH Art Gallery, de Bilbao, tiene el doble objetivo de presentar en Bilbao una selección de artistas reconocidos internacionalmente y el de presentar artistas vascos emergentes en espacios artísticos (galerías y ferias) de fuera de Euskadi. Para Art Madrid’18 han elegido, sin embargo, una propuesta internacional y multidisciplinar con las imágenes y collages de Martín Carral, los dibujos a tinta sobre papel coreano de Joo Eun Bae, las reflexiones naturalistas en papel y escritura de Khalid El Bekay y la fragilidad de las pinturas y esculturas de Juanma Reyes.

Eloy Morales

Paint in my head 2, 2017

Óleo sobre lienzo

150 x 150cm

La galería Jorge Alcolea, de Madrid, fué fundada en 1989 como continuación del proyecto que su director, Jorge Alcolea, tenía en Barcelona. Inicialmente se especializó en el descubrimiento y el apoyo a jóvenes artistas, muchos de los cuales cuentan ya con una consolidada carrera y constituyen el centro del programa expositivo de la galería. Hoy continúa su fiel compromiso con el arte emergente. En Art Madrid’18 participa con Alejandra Caballero, Ceesepe, Mario Pávez, Isabel Ramoneda y Eloy Morales, cuyo talento, evidente en sus autorretratos hiperrealistas a gran escala en óleo, es incuestionable. Un reto para la vista. Él mismo es a menudo protagonista de su obra, convirtiéndose en objeto y sujeto de la pintura, siendo pintura él mismo: “Me interesa trabajar con la realidad para expresarla en términos de pintura, mi motor es fijar una línea personal, donde realidad y pintura coexistan de manera natural, siempre llegando a la imagen mediante recursos plásticos, códigos pictóricos y no fotográficos, por encima de todo, creo que lo importante es mostrar a través de la obra, tu manera de ver las cosas y de qué forma las muestras al espectador. Por otro lado me estimula igualmente el tremendo poder de la imagen y sus inagotables posibilidades”.

Eva Mauricio

Espejismo, 2017

Óleo sobre lienzo

120 x 80cm

Eva Mauricio

A flote I, 2017

Óleo sobre tabla

20 x 20cm

De talentos, murcianos en esta ocasión, sabe Sofía Martínez Hernández, directora de la galería Léucade, espacio de referencia en pleno centro de la ciudad de Murcia desde donde promueve el trabajo de, entre otros, Lucas Brox, Eva Mauricio, ambos murcianos, y Raúl Romero (Madrid), vinculados con la nueva figuración pictórica.

Mientras Eva Mauricio reinterpreta la simbología del agua, sus perpetuo cambio, su faceta de espejo, su masa, tan pesada como invisible, equiparando el líquido elemento a las emociones efímeras, a los recuerdos… Lucas Brox se adentra en los retratos como si lo hiciera en una cueva oscura, a tientas, palpando el lienzo, dejando rastros, marcando la tela con colores eléctricos como iluminando la escena. Su lenguaje, cada día más intenso, rompe poco a poco las barreras entre la figuración y la abstracción.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.