UNA CONVERSACIÓN CON PILAR PEQUEÑO

La fotografía de Pilar Pequeño nos invita a conocer una parte serena de la naturaleza que se vuelve majestuosa y sugerente a la cálida luz de este trabajo. La mirada experta de la autora, maestra en composición, obra su hechizo al buscar la atmósfera lumínica ideal para cada flor, hoja o fruto que captura en sus imágenes. Un justo equilibrio que nos recuerda a la pintura clásica, con bordes redondeados y brillos suaves en los que se condensa la belleza más sencilla y humilde de nuestro entorno inmediato.

Hoy tenemos la suerte de conocer en persona a esta fotógrafa de excepción y conversar en detalle sobre su trabajo y la evolución de su técnica fotográfica. Acompáñanos a conocerla.

Enhorabuena porque sabemos que acabas de inaugurar la exposición en el edificio Villanueva del Museo del Prado, supongo que recibes esta noticia con alegría, como un reto profesional.

Cuando me llamaron de la Fundación de Amigos del Museo del Prado para invitarme a participar en el proyecto, lógicamente me puse muy contenta porque es maravilloso poder estar en esta institución. El proyecto consistía en inspirarse en un autor o en un cuadro relativo al museo. Ya había hecho, dentro de la serie de las naturalezas muertas, un apartado de bodegones para una exposición conmemorativa del Quijote en el 2015. Cuando me dijeron de participar creí que sería interesante seguir con el desarrollo de los bodegones y la influencia de los pintores en el Prado, tanto de bodegones como de floreros, porque me interesan mucho las transparencias, el cristal, la luz... Las obras que tengo ahora expuestas en el Prado están inspiradas en Zurbarán y en Arellano.

 

Es un proyecto que ha llevado mucho más tiempo de lo que parece

Sintetizar la belleza de Zurbarán en dos cuadros, lo que me inspira su obra ha sido duro…

 

Esta propuesta implica un reto para el artista pero también llega como un reconocimiento a su trayectoria. Este proyecto es el resultado fotográfico de toda una carrera donde los inicios no siempre fueron en el mundo de la fotografía

Yo empecé dibujando, y durante un tiempo estuve combinando la fotografía y el dibujo. Pero luego, como lo que más me interesa es la luz, como la técnica fotográfica, no hay nada. La fotografía es como dibujar con luz. Es lo que más me gusta de esta técnica, cómo transmite la luz. Para hacer los bodegones utilizo luz natural y de ventana, como los clásicos, pero la dirijo, es decir, la ventaja de la naturaleza muerta es que puedes crear tu propia escena lumínica. Si vas a hacer un paisaje, tienes que esperar a que suceda la luz adecuada y aquí no, tú te lo planteas y decides qué quieres hacer. Me gusta hacer la obra y sacar el negativo lo más puro posible.

Pilar Pequeño

Serie: Huellas, Baixo Miño. Ventana I, 2012

Giclèe. Pigmentos minerales sobre papel (Con passe partou: 50 x 60 cm)

28 x 31cm

Pilar Pequeño

Serie: Huellas, Baixo Miño. Ventana II, 2012

Giclèe. Pigmentos minerales sobre papel (Con passe partou: 50 x 60 cm)

28 x 31cm

Lo más bonito para mí es buscar. Por ejemplo, cuando salgo al campo, voy buscando flores silvestres y pienso “qué bonito es este tallo, cómo me va a quedar si lo pongo a contraluz” o “estas hojas son transparente, las voy a poner a contraluz” y luego al llegar al estudio me planteo el bodegón, o lo sumerjo en agua, y a partir de aquí, trabajo la escena lumínica. Para lograr transmitir el sentimiento que produce una imagen tienes que cuidar mucho la composición, colocar líneas, planos... que tenga algo que siempre te obligue a hacer un segundo recorrido. Aunque parezca una tarea muy sencilla, este proceso de elaboración de la imagen está muy pensado, muy trabajado, y lo que más me emociona es la luz. Toda la serie de bodegones y naturalezas muertas gira alrededor de las transparencias. El agua, que es un elemento que ya aparecía en mis primeros paisajes de los años 80, ahora está en los jarrones, en los vasos. Algunas veces me alejo, y sale el vaso, la planta, las superficies que lo rodean, lo que quiero sacar es el efecto de la luz sobre el cristal, sobre el agua, sobre la planta pero también sobre los elementos que lo rodean. Y otras veces lo que hago es acercarme tanto al jarrón, que no se ven los límites, y entonces se ve sumergida en el agua, y a veces no se ven la superficie. Quiero creer que mis fotos son sugerentes, no simples imágenes en las que se desvela todo el significado, de tal manera que la persona que se acerque a ver esas fotos pueda interpretarlas según lo que está sintiendo en ese momento. Pienso que el espectador se pueda proyectar en ella buscando el significado de lo que le parezca.

Pilar Pequeño trabajando en su estudio. Vía santamaca.com

En toda esta obra tan laboriosa donde hay un planteamiento previo al trabajo, también se percibe toda una temática que subyace e invita a reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre nuestra relación con el entorno. Los títulos que escoges a veces para tus proyectos también son bastante sugerentes a ese respecto.

La naturaleza está presente desde mis primeros paisajes hasta mi último libro que pertenece a la serie huellas. Aquí trabajo sobre lugares abandonados, con lo que se ve por los huecos de las puertas y ventanas. Y lo que me interesó en esta serie es el desarrollo de la naturaleza en lugares que el hombre ha abandonado. Cómo cambia una ruina si está en el norte, en Galicia, o está en el mediterráneo. Cambia la luz, cambia la historia del edificio, la arquitectura... Por ejemplo, la casa que tengo en el mar menor está abierta al exterior y desde dentro, a través de sus ventanas, el mar parece un lienzo, los juncos, los árboles... En cambio, en la del norte, en Galicia, es el jardín enmarañado el que entra dentro de los pasillos. Hay un concepto muy interesante del antropólogo Marc Augé sobre el tiempo en una ruina. Dice que la ruina no representa un pasado sino múltiples presentes acumulados, que unidos por la acción de la naturaleza demuestran un tiempo diferente. Eso lo que siento.

 

¿Hay algo que encuentres particularmente difícil en tu trabajo o algo que suponga un reto para ti?

Yo disfruto mucho trabajando. El proyecto de la Fundación Amigos del Museo del Prado, ha sido un trabajo duro porque quería sintetizar tanto lo que siento que a veces me encontraba perdida. Pero ese trabajo es muy bonito, es decir, que al final consigues más o menos lo que pretendías y te quedas muy agusto. Por eso me apetece mostrar todo el trabajo previo que he hecho, porque emprendí varios caminos. Por ejemplo, está el bodegón flamenco y el bodegón español, el Prado tiene una colección fantástica del bodegón flamenco, donde cambian los colores, la forma... he tratado de hacer un poco todo; a veces he mezclado, por lo que creo que es también interesante mostrar este proceso.

Pilar Pequeño

Bodegón con granadas y plato de estaño, 2010

Giclèe. Pigmentos minerales sobre papel (Con passe partou: 40 x 50 cm)

18 x 26cm

Pilar Pequeño

Magnolia, 2011

Giclèe. Pigmentos minerales sobre papel (Con passe partou: 40 x 50 cm)

18 x 24cm

Pilar Pequeño

Populus nigra. Hojas II, 2010

Giclée. Pigmentos minerales sobre papel (Con passe partou: 64 x 79 cm)

40 x 56cm

¿Estás abierta a lo que el propio azar te ponga por delante?

No es azar, es puro trabajo. Ahora mismo estoy trabajando con una perspectiva cubista, en la que se puede ver la planta al mismo tiempo desde arriba y de frente. Por ejemplo, tengo una foto que la planta está sumergida completamente y lo que hago es sacarla desde arriba bajo la superficie del agua y al mismo tiempo, de frente a través del cristal del jarrón, reflejándose en la superficie no sólo la planta, sino también las hojas que están más abajo que salen como sombras verdes, como si fuera un cuadro de Monet.

 

¿Hay algo que haya supuesto un hito, algo que haya representado un cambio para ti?

Yo trabajo porque me gusta, y disfruto haciéndolo, pero si viene algún reconocimiento como la Medalla de Oro al mérito de las Bellas Artes, me parece una suerte porque hay mucha gente que hace fotos muy buenas, pero esa vez me tocó a mi. Es muy difícil que entre tantos fotógrafos que somos, me llamaran a mí de la Fundación de Amigos del Museo del Prado para proponerme si quería participar en esta exposición, que reconozcan tu trabajo te hace muy feliz. El otro día, en la inauguración, ver tus fotos colgadas y, dar un par de pasos, y que en la sala contigua, estén los grandes maestros, es muy emocionante. Luego, también, cuando se acerca alguien y te dice que una foto tuya le ha emocionado y te transmite esa emoción que ha sentido es muy bonito.

Enhorabuena Pilar, muchas gracias por compartir con nosotros una parte de ti que a veces no es tan visible porque te das a conocer a través de tu obra, pero también es importante saber quién está detrás. Te lo agradecemos mucho.

 

Con sus 12 años de trayectoria, PROYECTOR se ha consolidado como un festival de referencia en nuestro país dedicado por completo a la videocreación, una disciplica que sigue ganando adeptos y que atrae a muchos creadores contemporáneos dentro y fuera de nuestras fronteras. El vídeo es, en efecto, uno de los soportes de expresión más difundido en nuestros días. El poder de la imagen en movimiento es innegable y el público demanda nuevos lenguajes artísticos que estén en sintonía con sus hábitos de consumo cultural. El arte contemporáneo se ha rendido a los atractivos de esta técnica, compleja y dinámica, si bien sigue luchando por hacerse un hueco entre las disciplinas tradicionales en los circuitos expositivos más consolidados. Por esta razón nació PROYECTOR, para dar voz a tantos autores que han encontrado en el videoarte en canal idóneo para dar cabida a sus proyectos creativos.

PROYECTOR aspira a ofrecer una visión real del tejido cultural internacional y de las más recientes tendencias contemporáneas en torno a esta especialidad, con un ambicioso programa de actividades que se distribuye en distintos puntos de la capital. Desde el año de su lanzamiento, esta iniciativa ha querido darse a conocer también en el extranjero, y cada año la participación de autores internacionales va en aumento. Desde Japón a Argentina, pasando por Israel, Austria, Brasil o Estados Unidos, por citar solo algunos de ellos, la representación de creadores foráneos da cuenta del enorme interés que existe en la esfera de la producción contemporánea sobre esta diciplina, que se convierte así en vehículo formal de un lenguaje expresivo compartido a nivel mundial.





La próxima edición tendrá lugar del 11 al 22 de septiembre de 2019 en una apretada agenda de eventos que reunirá a más de 50 artistas en 14 sedes diferentes de Madrid. Como cada año, la programación estará compartida por los artistas invitados juntos con los seleccionados en la convocatoria de proyectos abierta hace unos meses y en la que participaron más de 400 artistas de cerca de 20 países. El resultado es un rico panorama de la videocreación más actual que abre sus puertas a todo el mundo, en la senda trazada por PROYECTOR desde sus comienzos: la de acercar el arte al gran público y poner atención a su carácter experimental y comprometido en torno al que se construyen actualmente los discursos artísticos más críticos y reflexivos.

Març Rabal, “Les eines i els dies” (fotograma)

Además de las habituales charlas, ciclos de proyecciones y talleres, la 12ª edición de PROYECTOR albergará además varios proyectos site specific creados ad hoc para el festival gracias al programa de residencias artísticas realizados en colaboración con Conde Duque, El Instante Fundación, Medialab Prado y Extensión AVAM. Otra novedad es la participación de la Colección INELCOM, que abrirá sus puertas para dar a conocer sus impresionantes fondos dedicados a la videocreación y el arte tecnológico, así como los “apadrinamientos” donde reconocidos profesionales internacionales realizarán un comisariado para articular las propuestas artísticas venidas de Europa y Asia. Asimismo, destaca el premio la coleccionista Teresa Sapey entregará a Març Rabal, cuya obre de videoinstalación podrá verse durante el festival.

Julieta Caputo y Ariel Uzal, “Un derrumble posible” (fotograma)

Son muchas las novedades que promete PROYECTOR 2019. Esperamos con ansia la llegada de esta cita imprescindible que durante 12 días ocupará espacios principales de la ciudad como son CA2M Centro de Arte Dos de Mayo, Colección INELCOM, Conde Duque, Cruce, El Instante Fundación, Extensión AVAM, Instituto Cervantes, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala Equis, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y en Plaza Pública.