Art Madrid'26 – PERFORMANCE: VACÍO DE LA SERIE FOMO. MÓNICA EGIDO

Mónica Egido. Imagen cortesía de la artista.

INTERCESIONES. CICLO DE PERFORMANCE X TARA FOR WOMEN



Art Madrid celebra su 19ª edición del 6 al 10 de marzo de 2024 en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Durante la Semana del Arte, Art Madrid se convierte en plataforma expositiva para galerías y artistas nacionales e internacionales. Con la intención de propiciar un espacio de enunciación protagonizado por artistas emergentes, nuestra feria se ha unido a la Fundación Tara For Women que, en su misión de empoderar y fortalecer a mujeres con talento, se convierte en colaboradora del renovado Programa Paralelo de Art Madrid con el Ciclo de Performance: Intercesiones X Tara For Women.

PERFORMANCE VACÍO. DE LA SERIE FOMO. MÓNICA EGIDO


Miércoles - 6 de marzo - 19:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.



FOMO (fear of missing out) es una etiqueta diagnóstica bajo la que se encuentran personas de una misma generación que sufren elevados niveles de ansiedad y estrés por el miedo a no cumplir con todo lo que la sociedad impone; viven en un estado de alerta constante que deriva en un deterioro de su salud física y mental.

Las exigencias sociales impuestas junto al máximo desarrollo del capitalismo, consumismo y productivismo a todos los niveles, hacen que los seres humanos nos autoimpongamos el aprovechar cada segundo, olvidándonos de la necesidad de parar, descansar, aburrirse y “no hacer”.

Fotograma del Proyecto FOMO. 2023.

Este proyecto tiene como objetivo dar visibilidad a esta problemática social y crear un espacio de debate para hablar sobre una cuestión que afecta a miles de personas. Debemos plantear cuál es el origen del deseo de estar conectados con lo que otros están haciendo en todo momento y cuál es su efecto a nivel individual, desde el punto de vista neurocientífico y psicológico; y cuál es su efecto a nivel social, abarcado desde la antropología y filosofía.

Vacío reflexiona sobre la sensación de insatisfacción e infelicidad constante que sufren muchas personas de la generación millennial. Con esta performance, Mónica Egido reclama que una profesión o carrera no nos defina como personas, que de nuevo podamos ser mediocres y, de manera general, dejemos de llenar esos espacios “vacíos” de contenido y experiencias constantes para dejar de HACER y simplemente SER.

Fotograma del Proyecto FOMO. 2023.

SOBRE LA ARTISTA

MÓNICA EGIDO. Salamanca, 1994

Mónica Egido es una artista visual con formación en fisioterapia y especialización en neurociencia del dolor crónico y obstetricia. Se ha destacado en el ámbito de la fotografía, siendo seleccionada para Futures Photography 2023 y becada por PhotoEspaña. Su obra, expuesta en diversos espacios de Europa, aborda diversas cuestiones de neurociencia en relación a la salud utilizando el arte como un mecanismo de divulgación, como en su último proyecto FOMO, donde habla sobre el impacto que tiene la ansiedad permanente sobre la salud física y mental. Su pieza «Vacío» reflexiona sobre la sensación de insatisfacción e infelicidad que sufren muchas personas de la generación millennial.











CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.