Art Madrid'26 – VISIONES ACTUALES DE LA CULTURA POP

Galerías Hispánica Contemporánea, Barrou Planquart, 3 punts y Norty

 

Es bien conocido que desde mediados del siglo XX, un gran conjunto de artistas británicos y norteamericanos respondieron a la gravedad y autoridad del expresionismo abstracto, tan aferrado al trauma de la II Guerra Mundial, con un tipo de arte totalmente opuesto: el Pop art. Lo mismo sucedió en el contexto nacional, pues las trascendentales fórmulas del informalismo cederían el paso a las más vitalistas expresiones de la figuración narrativa. Surgieron así nuevas iconografías y lenguajes procedentes de los medios de masas, la “cultura popular” y la pujante sociedad de consumo, particularmente figurativos y caracterizados por la intensidad del color.

Mel Bochner

Meaningless, 2015

Monotipo con collage, grabado y relieves sobre papel Twinrocker

131 x 119cm

Aunque más lúdicas y muchas veces solo centradas en la representación de una estética concreta, muchas de las obras pop también tuvieron una intención crítica y, quizá, este sea uno de los rasgos más definitorios de las corrientes continuadoras del Pop art. Desde el neo-pop de los ochenta hasta la más estricta actualidad, muchos artistas contemporáneos siguen ampliando ese camino abierto por Richard Hamilton, Robert Rauschenberg, Jasper Johns, Roy Lichtenstein, Andy Warhol o Claes Oldenburg, entre otros muchos.

Paul Rousso

Four Flavor Crush, 2018

Técnica Mixta

89 x 107cm

Una excelente representación del Pop art actual se podrá encontrar en el espacio que tendrá en Art Madrid la Galería Hispánica Contemporánea (Madrid-Ciudad de México). Dentro de su amplia propuesta, destaca la participación de artistas norteamericanos o creadores afincados en Estados Unidos, muchos de ellos consolidados como Mel Bochner, de quien se expondrá una selección de sus famosos monotipos realizados a partir del collage, la estampación y el relieve, y en los que el artista continúa lanzando mensajes contundentes desde la rotundidad de la palabra, su tipografía y el contraste del color. También siguen siendo impresionantes las creaciones de Paul Rousso quien, a través de su personal técnica “Flat Depth” –basada en distintas manipulaciones y técnicas con las que objetos de dos dimensiones adquieren tridimensionalidad–, volverá a mostrar la sensualidad del desecho arrugado y sobredimensionado, la fuerza visual que puede existir en cualquier revista, billete o envoltorio despreciados.

Peter Anton

Splendor Variety, 2017

Técnica Mixta

90 x 90cm

Mr. Brainwash

Einstein, 2016

Técnica mixta sobre lienzo

51 x 51cm

También se podrán saborear los inmensos dulces de Peter Anton o celebrar la vida con las últimas piezas del popular Mr.Brainwash (Thierry Guetta), cuyo entusiasta lema es “life is beautiful”. Alzado a la fama por su papel protagonista en el falso (o no) documental liderado por Banksy, “Exit through the gift shop” (2010), Guetta continúa sirviéndose de la apropiación, el graffiti y el personaje icono o “celebrity” para transmitir buenas vibraciones. Mucho más crítico y satírico resulta el trabajo de Fidia Falaschetti, artista que desmonta literalmente personajes y objetos populares para invitarnos a repensar nuestros hábitos de consumo, esos tan próximos a una especie de esquizofrenia naturalizada.

Hispánica también presentará piezas del gran Manolo Valdés, quien ya desde 1964, como miembro de El Equipo Crónica, destacaba por su vertiente del arte pop más crítica y lúdica, siempre especializada en los maestros de la pintura española. Asimismo, la galería presentará las misteriosas esculturas de Xavier Mascaró; las geométricas y vitalistas piezas de Rafael Barrios; o las magníficas obras de Hugo Fontela, realizadas desde una marcada personalidad y una sorprende sensibilidad.

François Bel

Adios Trump Break the wall, 2018

Vidrio acrílico

27 x 18cm

Muy pop y más urbana se presenta la selección de la galería dirigida por Virginie Barrou Planquart (Montlignon), muy interesada por difundir una “estética positiva”. De François Bel se podrán ver algunos de sus llamativos “Big Bangs”, ensoñaciones características de nuestra forma de vida más actual, tan individualista y materialista, congeladas en movimiento dentro de urnas de cristal sintético. Materiales industriales también destacan en los trabajos de Grégory Watin, creados desde una visión más urbana y gestual.

Stéphane Gautier

Follow your heart, 2018

Técnica mixta

80 x 80cm

Graffiti, fotografía y collage dominan las obras de Jo Di Bona, reconocido artista urbano que es presentado como un “fauvista de tiempos modernos”. Por último, la selección de Barrou Planquart se cierra con las piezas del diseñador Stéphane Gautier en las que se apropia de imaginarios y códigos infantiles para transmitir mensajes positivos mas no sin cierta reflexión en torno a las estrategias publicitarias.

Alejandro Monge

Suitcase, 2018

Fibra de vidrio, lápiz y papel

77 x 44cm

Nick Veasey

Easy Listener, 2018

Fotografia sobre DIASEC

150 x 119cm

En la amplia propuesta de la galería 3 punts (Barcelona) se descubrirá la variedad de lenguajes y técnicas que podrían vincularse con el Pop Art. Desde el revival del Neo-pop más ochentero protagonizado por personajes icónicos tras fondos coloridos, de Silvio Alino, a la iconografía multicolor tan característica de Okuda San Miguel, Artista Invitado de la pasada edición de Art Madrid. Cultura popular o vida cotidiana también protagonizan las sorprendentes piezas de Nick Veasey, pionero en la arriesgada creación a través de radiografías; al igual que las apropiaciones de objetos cotidianos realizadas por el artista Alejandro Monge, bien conocido en Art Madrid por sus provocadoras y críticas acumulaciones de billetes.

Gerard Mas

Call Center Lady, 2016

Alabastro policromado

48 x 38cm

Samuel Salcedo

Hey Mickey, 2018

Resina policromada

33 x 15cm

Un aire de arte urbano o pop, aunque no lo parezca a primera vista, tienen algunas de las esculturas realistas del virtuoso Gerard Mas: desde damas renacentistas convertidas en teleoperadoras, ratas o perros en pedestales hasta ovejas esquiladas de forma caprichosa para homenajear a Malevich. Otros dos maestros de la escultura son Samuel Salcedo, cuyas esculturas en resina impresionan tanto por su hiperrealismo como por su mensaje; y Kiko Miyares, artista también centrado en la representación, y deformación, de la figura humana a través de la madera. Y si continuamos hablando de dominio técnico, igualmente destaca en el campo pictórico Ramon Surinyac y sus bellos y precisos paisajes.

L'homme Jaune

Syria, 2017

Acrílico sobre lienzo

100 x 100cm

En la Galería Norty (Carrières-sur-Seine) la propuesta más pop llega de la mano de L’homme Jaune (Yasser Ameur) y sus sencillos pero transgresores diseños, como “Syria” (2017), “Ceci est une fontaine 2” (2017) o “Connected people” (2017). Especialmente inquietante resulta el resto de la selección, más relacionada con el “expresionismo bruto”. En su stand se presentarán las esculturas, perturbadoras y atrayentes, nacidas del imaginario de Pierre Sgamma; o las pinturas de Adlane Samet, quien se define como un “pintor del instante”. Próximo al Art Brut, el trabajo de Samet impacta por igual tanto por su lenguaje tan expresivo y personal, como por sus narraciones, oscuras y fúnebres en su mayoría.

Rusudan Khizanishvili

Conversion Device II, 2017

Acrílico sobre lienzo

150 x 150cm

Cierto desasosiego también transmite la obra de Jean-Pierre Ruel, protagonizada por personajes solitarios y misteriosos enmarcados en sombríos escenarios. La selección de Norty se cierra con el contraste del colorido de las pinturas de Rusudan Khizanishvili, autora de composiciones más cercanas a la abstracción en las que sin embargo nunca se olvida el referente figurativo. El uso inteligente del color dota a las formas superpuestas de una gran carga emotiva y enigmática, potenciando el ideario complejo y fantástico de la artista.

En definitiva, un conjunto de obras singular, piezas muy diferentes en sus modos de expresión pero en las que, de una forma u otra, se renuevan y amplían los límites del arte contemporáneo.

 


LA UNIVERSIDAD NEBRIJA REIVINDICA LA INTELIGENCIA ESTÉTICA FRENTE A LA ERA ALGORÍTMICA EN ART MADRID'26


El Espacio Nebrija acoge un proyecto curatorial que propone una alternativa crítica a la automatización del pensamiento creativo.

La Universidad Nebrija participa en la 21ª edición de Art Madrid con un proyecto curatorial que plantea una reflexión crítica sobre la relación entre pedagogía artística, mercado y tecnología. Bajo el concepto de Inteligencia Estética, la propuesta se posiciona como una alternativa a la lógica algorítmica de la Inteligencia Artificial, priorizando la sensibilidad, el gesto, la materialidad y la experiencia como formas de conocimiento no automatizables.

En un momento histórico en el que la Inteligencia Artificial irrumpe con fuerza en todos los ámbitos de la producción cultural, generando tanto fascinación como inquietud, la Universidad Nebrija apuesta por reivindicar aquellas dimensiones de la experiencia artística que permanecen irreductibles a la lógica algorítmica. No se trata de negar el impacto tecnológico ni de adoptar una postura tecnofóbica, sino de identificar y defender aquellos territorios del conocimiento que exigen la presencia del cuerpo, la sensibilidad, el gesto y la experiencia vivida.


Álvaro Fernández. Recordar/Olvidar. Técnica mixta sobre tela. 40 x 60cm. 2026.


El concepto central de la propuesta es el de Inteligencia Estética, entendida como una forma de conocimiento que integra lo sensorial, lo afectivo, lo intuitivo y lo cultural. Frente a la lógica de la Inteligencia Artificial, fundamentada en algoritmos, patrones de reconocimiento y capacidad de replicación masiva, la Inteligencia Estética prioriza dimensiones que permanecen ancladas en la experiencia humana singular: el gesto único e irrepetible, la presencia física del cuerpo en el acto creativo, la textura material de los soportes y pigmentos, la temporalidad del proceso de creación.

Esta reivindicación cobra especial importancia en un contexto en el que la IA generativa es capaz de producir imágenes en cuestión de segundos, procesando millones de referencias visuales previas para sintetizar nuevas composiciones. Sin embargo, lo que la máquina no puede replicar, es precisamente aquello que constituye el núcleo de la experiencia estética. La resonancia afectiva de un color específico aplicado con determinada presión sobre una superficie concreta, la decisión intuitiva que surge del diálogo entre el artista y la materia, o el error productivo que abre caminos inesperados.

La Inteligencia Estética se entiende así como una forma de resistencia epistémica, una defensa de aquellos modos de conocer el mundo que no pueden ser automatizados porque están constitutivamente vinculados a la experiencia encarnada, situada y temporal de los sujetos creadores.


Pablo Padilla Sadurni. ST. Paspartú resanado y acrílico. 18 x 18 x 48 cm. 2026.


Bajo el provocador neologismo NotanIA SipedagogIE, que condensa en su formulación misma la propuesta conceptual: "No tan IA, sí pedagogíe". Esta construcción lingüística, que juega con la presencia y ausencia de fragmentos de las palabras "Inteligencia Artificial" y "pedagogía", señala una toma de posición clara respecto al papel de la formación artística en el contexto tecnológico actual.

Se propone una pedagogía crítica que no rechaza la tecnología pero que se niega a subordinar los procesos de aprendizaje artístico a la lógica de la eficiencia, la optimización y la reproducción que caracterizan a los sistemas algorítmicos. Frente a la tentación de utilizar la IA como atajo o sustituto del proceso creativo, esta pedagogía reivindica el valor formativo del ensayo, el error, la experimentación material y el tiempo dedicado a la exploración sin un objetivo predeterminado.

Una pedagogía que se define también como empática, en el sentido de que reconoce y valora la dimensión afectiva y relacional del aprendizaje artístico, que no entiende la La creación como un acto individual aislado sino como un proceso que implica resonancias emocionales, intercambios simbólicos y construcción colectiva de sentido. El stand mismo, concebido como obra coral, materializa esta comprensión de la creación como experiencia compartida.


Verónica Bergua Tabuyo. Cartografía del tío Pablo. Video digital. Edición: 1/5. 2:40 min. 2026.


La metodología propuesta para el proyecto es tan rigurosa como abierta a la experimentación. Cada uno de los estudiantes participantes inicia su proceso creativo mediante la apropiación poética de un verso, una estrofa que funcionará como semilla conceptual y afectiva de la obra. La elección de la poesía, como forma de lenguaje que condensa significados múltiples y ambiguos, que trabaja con resonancias sonoras y visuales, que sugiere más que describe, constituye un punto de partida ideal para un proyecto que reivindica lo inefable, lo no totalmente traducible a código.

A partir de la elección de un verso, cada artista ha desarrollado un mood board concebido como un tablero de atmósferas y, al mismo tiempo, como una cartografía sensible del proceso. Este recurso permite expandir el imaginario del verso a través de objetos, imágenes, texturas, materiales y otros elementos que resuenan con la experiencia poética inicial. Se trata de una herramienta que hace visible el proceso de traducción intersemiótica: el tránsito del lenguaje verbal al visual, de lo textual a lo material, evidenciando las transformaciones y desplazamientos que se producen en ese recorrido.

El siguiente paso consiste en el desarrollo de una obra bidimensional que evita deliberadamente el lenguaje escrito. Esta restricción trata de priorizar la exploración visual y material por encima de la narratividad textual, de confiar en la capacidad comunicativa de la forma, el color, la textura y la composición. La obra debe hablar por sí misma, sin necesidad de explicaciones verbales que medien entre la pieza y el espectador.

El proceso de creación se concibe desde una lógica experimental próxima al laboratorio, donde la prueba, el error, la corrección y el ensayo forman parte constitutiva del método. No se busca un resultado predeterminado sino que se permite que la obra emerja del diálogo entre la intención inicial y las posibilidades (y resistencias) de los materiales.


Blanca Lanaspa. Testigo 176,8. Técnica mixta cerámica. 40,8 x 176,8 cm. 2026.


El stand que acoge al Espacio Nebrija se concibe una obra de arte en sí mismo, de carácter coral y transitorio. Inspirado en las Zonas SER de Madrid, esas áreas de estacionamiento regulado de uso temporal, el espacio expositivo se piensa como un territorio de tránsito simbólico, un lugar de ocupación efímera que invita a reflexionar sobre la presencia, el deseo y la temporalidad.

Esta metáfora de las Zonas SER resulta particularmente potente, pues así como estos espacios urbanos permiten una ocupación temporal del espacio público bajo ciertas condiciones, el stand se presenta como un territorio que los artistas ocupan temporalmente durante la feria, estableciendo un diálogo entre la permanencia (las obras como objetos físicos que permanecerán tras el evento) y la transitoriedad (la configuración espacial específica que existe sólo durante los días de la feria).

El carácter coral del proyecto subraya la dimensión colectiva de la creación artística. No se trata de una suma de individualidades sino de una polifonía de voces que se entrelazan, resuenan y dialogan entre sí. Cada obra individual mantiene su autonomía pero cobra nuevos significados en relación con las demás, generando un tejido de correspondencias visuales, conceptuales y afectivas.


Marialex Arcaya. La bodega. Acrílico sobre madera. 80 x 160 cm. 2026.


El proyecto reúne el trabajo de siete estudiantes del Grado en Bellas Artes de la Universidad Nebrija: Marialex Arcaya desarrolla "La bodega", una reflexión sobre el objeto cotidiano como contenedor de memoria e identidad. Partiendo del verso: “Y en el fondo del bolso de playa más querido hay arena, monedas oxidadas, y un recibo de helado que ya no existe. El verano puede conservarse en capas", la artista explora las bodegas venezolanas como espacios de nostalgia y pertenencia. A través de una serie de pinturas acrílicas sobre lienzo que representan productos y envases, investiga cómo los objetos más mundanos pueden funcionar como repositorios de recuerdos y marcadores de identidad cultural. Su obra plantea preguntas sobre qué borramos y qué conservamos, sobre cómo el paso del tiempo transforma tanto a los objetos como a nosotros mismos, celebrando la capacidad de renacer y transformarse que caracteriza la experiencia humana.


Laura Nogales. Otra primavera. Acrílico y bordado sobre tela. 240 x 98 cm. 2026.


Laura Nogales participa con"Otra primavera", una instalación textil que explora la descomposición y deconstrucción del concepto de feminidad en un entorno transitorio: la ducha. Su obra, construida con retales, restos de ropa reciclados, medias y diversos tipos de rellenos, forma una masa abstracta que representa la feminidad descompuesta, en constante mutación. El desagüe funciona como elemento simbólico que todo lo traga, testigo de transformaciones íntimas. Nogales aborda cómo la feminidad como experiencia compartida sufre grandes altibajos en el contexto actual, donde el machismo retorna con fuerza en medios y redes sociales. Su propuesta textil genera ambigüedad emocional en el espectador, que puede sentirse atraído o repelido por la figura, reflejando las contradicciones inherentes a la experiencia de construir y defender la identidad femenina en un contexto adverso. Su trabajo ha tomado como refrencia el fragmento del poema: "Por encima de la ducha, el vapor dibuja mapas que se desvanecen".


Inés López. Sedentario. Fotografía digital. 30 x 40 cm. 2026.


Inés López presenta "Sedentario", una obra inspirada en el verso “Allí las partículas de polvo son un archivo en suspensión”. El proyecto reflexiona sobre la capacidad de los espacios domésticos para conservar aquello que el cuerpo olvida cuando dejan de ser habitados. La serie fotográfica se sitúa en el interior de una vivienda en construcción, en estancias suspendidas entre el uso y el abandono, donde la ausencia se manifiesta como acumulación silenciosa de materia, huellas y tiempo. Planos arquitectónicos y proyecciones en un edificio inacabado amplían la propuesta, estableciendo un diálogo entre el espacio proyectado y el espacio vivido, entre lo que ya fue habitado y lo que aún no ha comenzado a serlo. La obra plantea así una meditación sobre la transitoriedad del cuerpo frente a la persistencia silenciosa de la arquitectura.


Verónica Bergua Tabuyo. Cartografía del tío Pablo. Video digital. Edición: 1/5. 2:40 min. 2026.


Verónica Bergua presenta "Cartografía del tío Pablo", un proyecto profundamente personal que explora la relación entre acumulación compulsiva, salud mental y territorio emocional. A través de una instalación videográfica que combina la fotografía minimalista de objetos extraídos de la habitación de su tío, diagnosticado con esquizofrenia, síndrome de Diógenes y cleptomanía, Bergua construye un mapa visual del caos mental materializado en el espacio físico. La secuencia de imágenes, presentada a velocidades variables, genera en el espectador una experiencia de ansiedad que refleja la naturaleza de la acumulación compulsiva. Su obra invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con los objetos, sobre los límites entre necesidad y apego, y sobre cómo el territorio que habitamos puede convertirse en espejo de nuestro territorio mental. Su propuesta está inspirada en los versos: “Debajo de la cama… se acumulan objetos que no recordamos haber perdido”. “Un museo sin textos ni etiquetas: el cajón de cables de los dispositivos rotos”. “La caja de medicamentos caducados guarda la historia de dolencias que ya no duelen".


Blanca Lanaspa. Testigo 176,8. Técnica mixta cerámica. 40,8 x 176,8 cm. 2026.


Blanca Lanaspa presenta "Testigo 176,8", una obra que parte del verso: "El perchero de la entrada sostiene lo que somos antes de entrar y después de salir. Un umbral vertical donde las transiciones cuelgan". Su propuesta adopta la forma de un pegboard cerámico, un tablero de combinatoria con piezas extraíbles de diferentes superficies, esmaltes y texturas. Cada elemento funciona como un "accidente sensible", resultado de procesos donde intervienen tanto la planificación estética como el azar material. Las piezas exploran estados de la materia: brotes, fugas, desbordamientos, erosiones, superficies craqueladas, contracciones y expansiones. El carácter táctil e interactivo de la obra invita al espectador a una relación corporal directa con ella. Acompañada de un mood board que documenta el proceso de investigación cerámica, la pieza celebra la imprevisibilidad de los materiales y la belleza de lo no sistematizado.


Pablo Padilla Sadurni. ST. Detalle. Paspartú resanado y acrílico. 18 x 18 x 48 cm. 2026.


Pablo Padilla presenta "Sin título", una escultura arquitectónica inspirada en el verso: “El calcetín desparejado no está perdido: habita un lugar que no existe”. Concebida como una analogía espacial de la búsqueda de plenitud, la pieza propone un arquetipo arquitectónico que remite al mundo de las ideas; un lugar imaginado, necesario y, sin embargo, inalcanzable. Construida en cartón fino, la obra adopta la forma de estructuras imposibles y laberínticas, habitadas por figuras a escala que recorren pasillos, escaleras y estancias sin salida. Estos espacios, simultáneamente tensos y contemplativos, combinan el romanticismo de la introspección con la frialdad inhóspita de lo brutalista. La obra crea un ambiente surrealista que oscila entre lo pacífico y lo tenso, invitando a una experiencia sensorial y emocional sobre la soledad compartida, el aislamiento y la búsqueda de refugios mentales que no existen en el mundo físico.


Álvaro Fernández. Recordar/Olvidar. Detalle.Técnica mixta sobre tela. 40 x 60cm. 2026.


Álvaro Fernández presenta "Recordar/Olvidar", una obra inspirada en el verso: "En el espejo del ascensor, dos personas se reflejan sin tocarse. Lo que media entre ellas no es aire: es la posibilidad de no decir nada". A través de obras híbridas que combinan transferencias manuales sobre tela con fotografías digitalmente intervenidas, Fernández explora el silencio, la presencia compartida y la coexistencia de mundos íntimos que no se tocan. Sus transferencias, realizadas mediante plancha de gel o aceite de lavanda, generan imágenes inestables y deterioradas, como memorias en proceso de desvanecimiento. La fragmentación y el desplazamiento de elementos fotográficos multiplican las escenas, creando capas de temporalidad superpuestas. Su trabajo materializa la fragilidad de los recuerdos y la potencia del silencio como espacio de intimidad no verbal.


Blanca Lanaspa. Testigo 176,8. Técnica mixta cerámica. 40,8 x 176,8 cm. 2026.


En un momento en que el debate sobre la Inteligencia Artificial y la creación artística se intensifica, con posiciones que oscilan entre el entusiasmo acrítico y el rechazo absoluto, la propuesta de la Universidad Nebrija para Art Madrid'26 ofrece una tercera vía, un posicionamiento crítico que no niega la realidad tecnológica pero que defiende con claridad aquellas dimensiones de la experiencia artística que permanecen irreductibles a la automatización.

El concepto de Inteligencia Estética propone una alternativa epistemológica que reconoce la validez de formas de conocimiento basadas en la sensibilidad, la intuición, la experiencia corporal y la resonancia afectiva. No se trata de conocimientos "menores" o subsidiarios respecto al conocimiento racional o algorítmico, sino de modalidades igualmente válidas y, en el ámbito de la creación artística, absolutamente fundamentales.

Este proyecto curatorial representa así una aportación valiosa al debate contemporáneo sobre tecnología y cultura, proponiendo que la formación artística universitaria no debe limitarse a preparar a los estudiantes para adaptarse al mercado o a las herramientas disponibles, sino que debe dotarlos de capacidad crítica, sensibilidad material y conciencia de la especificidad de su práctica.

Art Madrid'26 acogerá así una propuesta que, más allá de su calidad estética individual, constituye una reflexión colectiva sobre el presente y el futuro de la creación artística, sobre el papel de las instituciones educativas en la formación de nuevas generaciones de artistas y sobre la necesidad de defender espacios de experimentación, lentitud y materialidad en un mundo acelerado y crecientemente virtualizado. La Universidad Nebrija, a través de este proyecto, reivindica el valor insustituible de la Inteligencia Estética como forma de conocimiento y como práctica de resistencia frente a la homogeneización algorítmica, apostando por una pedagogía que sitúa en el centro la sensibilidad, el gesto corporal y la resonancia afectiva como dimensiones fundamentales de la condición humana.