Nueva zona lounge en Art Madrid\'15 con Mad Lab y Cervezas La Virgen

Cervezas La Virgen y el estudio de diseño Mad Lab son los responsables de vestir y alimentar la nueva Zona Lounge de Art Madrid, un espacio para descansar, para charlar con amigos y clientes, pero también para disfrutar de la mejor cerveza artesana y del mejor diseño de Madrid.

El fantástico equipo de Mad Lab / Ediciones de diseño.

 

Mad Lab, fundada por Antonio Serrano y Mar López, es una empresa que edita productos de diseño desde el corazón de la ciudad y pretende aportar a la cultura del diseño de nuestro país y del resto del mundo la visión “con lo que tengo y lo que sé, ¿qué puedo hacer?” para descubrir - y lo sabemos - que se pueden hacer muchas cosas.

Mad Lab trabaja con una filosofía de sostenibilidad en todas sus áreas de negocio, donde los productos deben de ser duraderos, de calidad contrastada, hechos con materiales certificados y altamente reciclables.

 

Estudio de Mad Lab y alguna de sus piezas, "La Butaquita" estará en Art Madrid'15.

 

El equipo de Mad Lab ha diseñado para Art Madrid'15 un espacio funcional y ecléctico, con dos ambientes para tomarse algo rápido o tomarse un respiro, para cerrar un acuerdo, ojear alguna de las publicaciones de arte de Art Madrid o hacer la lista de las obras favoritas de la feria y todo rodeado de maderas de procedencia local, pino y roble del país, y con objetos de diseño del estudio.

 

Cervezas La Virgen es una de esas empresas que ha decidido revolucionar su sector, en este caso el de la cerveza de calidad, y se han comprometido a hacer la mejor cerveza, solo con los mejores ingredientes. Sin trucos, sin prisas.

La fábrica es el corazón de Cervezas La Virgen y es una visita obligada para entender su filosofía de vida y de trabajo. Ellos elaboran cerveza de manera tradicional, respetando los tiempos de fermentación y reposo, seleccionando cuidadosamente todos los ingredientes sin perder su visión de empresa moderna y sostenible.

Fábrica de La Virgen en Las Rozas (Madrid).

 

Todas sus máquinas se calientan con biomasa (hueso de aceituna), el grano usado alimenta al ganado local, el lúpulo abona su huerta. El agua caliente sobrante se reutiliza para las siguientes cocciones… y así consiguen néctares como la Jamonera, la Veraniega, la Madrid360 o la clásica Madrid Lager. Junto a La Virgen, tendremos un rincón para disfrutar el mejor café y los dulces de TOMA CAFÉ. Ven a probarlo todo este año a nuestra zona lounge.

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.