Art Madrid'26 – 13ª edición de LOOP festival de videoarte de Barcelona

Entre el 28 de mayo y el 6 de junio, Barcelona se llena de pantallas para mostrar los trabajos de más de 400 artistas de todo el mundo dedicados al video arte. La mayoría de estas obras, como ha contado Emilio Álvarez, codirector de LOOP en la presentación de prensa, han sido creados a lo largo de 2015.

LOOP 2015 arranca con dos líneas temáticas:

- What about Collecting Video art? Que plantea la necesidad de repensar de forma crítica los roles de los agentes del arte y los productos dentro de la comunidad artística.

- Beyond the Image: Sound, una reflexión sobre la categoría “imagen” y su evolución, la imagen en movimiento y el sonido.

 

El videoarte, las películas, ya forman parte del debate habitual de los coleccionistas, críticos y expertos del mundo del arte y LOOP se ha situado, a lo largo de estos 13 años de vida, en cabeza del discurso, planteando nuevas preguntas y mostrando nuevos escenarios y tendencias de todo el mundo. Como aseguran en su programa, “este tipo de trabajo (el videoarte) se ha convertido en uno de los medios predominantes en las artes visuales contemporáneas. Tanto dentro de las instituciones como en los centros de arte y las galerías, la posición del videoarte pasa de ser periférica a central, y las audiencias correspondientes crecen, así como el coleccionismo público y privado”. Por esto, para la edición 2015, el festival cuenta con 23 expertos que se encargarán de nutrir la parte más teórica y educativa del evento, con diversas ponencias y charlas.

 

1) Isabel Rocamora in an essay of Faith in Jerusalem, photography by Shira Kela, 2015.

2)  Los Desnudos, 2011 Clarise Hahn

 

LOOP nació como feria especializada en videoarte en 2003, creció como festival en 2004 y, respondiendo al interés del público y los profesionales, amplió su sector hacia la formación y el conocimiento y creó LOOP Studies en 2012… Y su éxito lo corroboran sus cifras: 411 artistas muestran trabajos y participan en proyectos educativos/ talleres, 539 obras (Festival y Feria), 541 agentes locales e internacionales implicados, 85 entidades locales (museos, instituciones culturales, galerías, espacios artísticos) y 77 entidades nacionales e internacionales colaboradoras.

LOOP Barcelona dispersa sus actividades por diferentes espacios artísticos de la ciudad, siendo un evento integrador y basado en la colaboración. Así, destacan muestras como la exposición Vídeo-Régimen. Coleccionistas en la era audiovisual en el Círculo del Liceu; L'Inconscient Pictòric, que revisa la colección de videoarte de la Fundación Sorigué y se desarrolla en el MNAC; Writting Diffraction, en la Virreina Centre de la Imatge, y "Senses of place", en el Real Círculo Artístico de Barcelona, y que la organización ha definido como "un festival dentro del festival" donde se expondrán trabajos artísticos relacionados con el sonido, el cine y los nuevos medios tecnológicos.

Cell, 2014 Bongsu Park

Pero son los programas y ciclos de cine las actividades más populares y a la cartelera especial de la Filmoteca de Cataluña o de la Sala Zumzeig, se une el "Cityscreen", el programa más amplio dentro de la feria y que se reparte en 15 galerías y 35 espacios artísticos. En esta edición, LOOP presenta el nuevo Premio Discovery que apoya la producción de vídeos y películas de artistas internacionales. 

Barcelona se transforma estos días en una de las capitales mundiales del videoarte.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.